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sábado, 28 de noviembre de 2015

Inteligencia intrapersonal

Como todo tipo de inteligencia, la Inteligencia intrapersonal es necesaria, para mí básica  porque te permite conocer quien eres y que posibilidades tienes y puedes llegar a tener, ya que según Howard Gardner, consiste en un conjunto de capacidades que permiten formar un modelo muy preciso y verdadero de nosotros mismos, para utilizarlo para desenvolvernos de manera eficiente.

Hay tres capacidades sobre las que se asienta la Inteligencia Intrapersonal, darse cuenta de las propias emociones, control de esas emociones y la capacidad de motivarse a uno mismo.

Hay un concepto que desconocía y que me parece muy interesante, la autospección. He tenido que buscar sobre ello para entenderlo y la verdad, …  me ha gustado.

La autospección es un proceso de introspección profunda (reflexión u observación profunda de una misma). Es una forma de autorreflexión que permite a la persona examinar sus propios pensamientos, emociones y experiencias internas para analizar su vida interior, sus motivaciones, deseos, creencias y comportamientos, buscando obtener una mayor comprensión de sí misma, lo que puede ayudarle a crecer personal y emocionalmente, tomar mejores decisiones y entender el origen de ciertos patrones de conducta.

La autospección tiene una serie de característica por las cuales es muy interesante para adquirir la inteligencia intrapersonal que necesitamos para hacernos felices:

Introspección consciente: Esto no se consigue por arte de magia; implica dedicar tiempo y atención a explorar el propio mundo interno de manera abierta y sincera, indagando si nos hacemos trampas a la hora de mirar quienes somos, con lo que somos y nos somos. Vernos de verdad, sin adornos que nos distorsionen en nuestra misión de saber de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos. 

Autocrítica constructiva: Una vez de que somos capaces de ver nuestras virtudes y nuestros déficits, observando nuestras creencias, pensamientos y comportamientos, podremos comprendernos mejor sin el peso de algo a lo que tenemos; ser juzgados o juzgarnos. Se trata de conocer para construir, no para destruirnos.

Adquirir autoconocimiento: se utiliza para adquirir un mejor entendimiento de una misma y de cómo interactuamos con el entorno (adquiriendo también inteligencia interpersonal).

Proceso de mejora personal:  sí o sí, lleva a cambios positivos, ya que al conocerse mejor, una persona puede ajustar su vida de manera más certera a lo que realmente desea o necesita. Permite enfrentarnos a nuestras emociones y pensamientos más profundos para lograr mayor claridad y bienestar emocional, al fin y al cabo, es lo que, con una más menos buena inteligencia intrapersonal, queremos conseguir.

Percibir las propias emociones no es tarea sencilla en muchos casos; nos cuesta ponerle una emoción a un momento puntual, ya que nos enseñan más a practicar como no sentir que a sentir. Hay que darle la vuelta y emplear el esfuerzo de no sentir al de prestar atención a nuestro estado interior y no es tan complejo ya que las emociones generan también una serie de sensaciones físicas, no sólo emocionales.

Las emociones son el punto de inserción entre mente y cuerpo, ya que se experimentan físicamente siendo el resultado de una actividad mental y aprender a distinguir e identificar que emociones sentimos es uno de los pasos a dar si queremos potenciar nuestra inteligencia intrapersonal.

Hablar de nuestras emociones nos ayuda a actuar sobre ellas y a controlarlas, por lo que expresar emociones es el primer paso para aprender a actuar sobre ellas y en este punto es donde topamos con el obstáculo cultural, ya que vivimos en una sociedad que en cierto modo ignora las emociones o prescinde de ellas, romper con esta barrera cultural interior, con nuestras creencias (es interesante saber un poco el por qué de nuestras creencias; creencias I, creencias II), nos deja el camino abierto para poder empezar a reconocernos emocionalmente y observarnos en la intensidad de las emociones que sentimos.

Evidentemente, si solo observamos nuestras emociones cuando estas son ya muy intensas y ya nos tienen dominados, la vuelta atrás es más complicada, por lo que prestar atención a los primeros indicios sin esperar a que nos desborde la emoción, no deja espacio para el control personal de dicha emoción. Ahora bien, no nos es tan fácil al principio; podemos ser capaces de detectar la emoción a tiempo pero incapaces de controlarla y nos dejamos arrastrar por ella.

Todos sabemos identificar la ira, tristeza, alegría, miedo y amor como emociones básicas y no siempre ni en todas las ocasiones somos capaces de controlarlas; esto te pasa a ti, a mí y al resto de las personas en diferentes grados y medidas.

Para el psicólogo Theodore Ribot, la personalidad en su origen conlleva la gran trinidad afectiva, que son miedo, cólera y deseo, los instintos nacidos de la vida orgánica: instinto defensivo, instinto ofensivo e instinto nutricio.

Hay una diferencia entre sentimientos y emociones, pese a que muchas veces utilizamos las dos palabras para definir lo mismo.

Sentimiento es el resultado de las emociones, se refiere al estado anímico afectivo, por lo general de larga duración, como resultado de las emociones que nos hace experimentar algo o alguien.

Las emociones son expresiones psicofisiológicas, biológicas y de estados mentales, están asociadas al temperamento, la personalidad y la motivación y son el resultado de la adaptación a los estímulos provocados por personas, animales, cosas....

Los estados emocionales vienen de la liberación de hormonas y neurotransmisores, que luego convierten estas emociones en sentimientos, siendo el cerebro el encargado de esto, así que se puede decir que las emociones provienen especialmente de la forma en cómo trabaja nuestro organismo y nuestro cerebro.  Los neurotransmisores son la dopamina, serotonina, noradrenalina, cortisol y la oxitocina,

Y volviendo al control de las emociones que provocan sentimientos, si queremos dominar y que no nos dominen, implica reflexión sobre lo que estamos sintiendo, que no es lo mismo que enjuiciar lo que sentimos como bueno o malo, reflexionar implica determinar la causa, determinar las alternativas y por último actuar.

Muchas veces nos entra el enfado y la ira como respuesta, por ejemplo al miedo, a sentirse inseguro, confuso...., por eso determinar la causa es importante y no quedarse solo en el que.

Ante la misa situación puedo reaccionar de muchas maneras, al margen de una determinada emoción que provoque un sentimiento (si me entra el enfado puedo controlarlo, o pegar a quien creo que me lo provoca), aprender a plantearse alternativas y analizar sus consecuencias es determinante ya que ello nos otorga la capacidad de elegir que reacción queremos elegir la siguiente vez que tengamos una emoción y un sentimiento y lo que es más importante, nos dejará poder elegir si queremos tener esa misma emoción y sentimiento la próxima vez que nos ocurra lo mismo.

Tan perjudicial puede ser negarse a sentir, como sumergirse en la emoción y sentimiento de tal manera que nos paralicen nuestra capacidad de elegir.

Para poder ejercer este derecho personal de elección disponemos de recursos externos (ir al cine, escuchar música, leer, deporte, amigos...) e internos, que supone actuar directamente sobre nuestro proceso de pensamiento.

Constantemente estamos sintiendo al igual que mantenemos un diálogo interno, que si le prestamos atención y observamos como nos hablamos, nos daremos cuenta de que influenciamos enormemente nuestra manera de sentir y reaccionar.

Hay personas capaces de resistir contratiempos de vida inexplicablemente y otros que por una pequeña contradicción no son capaces de remontar y esto se debe a la forma de interpretar la situación, por lo que para poder hacer frente a una situación, hay que reinterpretarla y cambiar su significado, ahora bien, para poder hacer esto, hay que asumir que yo soy el creador de la emoción que siento y que mis sentimientos no son inamovibles, todos tenemos capacidad de aprender a actuar sobre nuestras emociones, eso si, requiere un periodo de práctica, no es algo mágico que venga sin más, requiere dedicar trabajo a uno mismo y para el beneficio de uno mismo, requiere amarse a uno mismo.

Y aquí es donde interviene la otra parte de la inteligencia intrapersonal, el sacar la motivación del interior para querer modificar aquellos sentimiento y emociones que en determinadas situaciones nos hacen daño.

La automotivación nos permite hacer un esfuerzo no porque nos obligue nadie, si no porque realmente queremos hacerlo así y esto sucede porque sabemos que queremos y como hacer para conseguirlo, por ello es tan importante saber que queremos y fijar objetivos. Este tema de los sueños, objetivos, metas y acciones para conseguirlo es para tratar en otra entrada, por intenso.

Así que si quieres llevar una vida más feliz en todas tus facetas, empieza a cultivar tu inteligencia intrapersonal, tan importante para tener calidad de vida emocional, dependiente de ti, no de lo que te ocurre o de quien te rodea. 

Si quieres ampliar información sobre tipos de inteligencia.
Si quieres leer sobre las emociones básicas.

martes, 20 de agosto de 2019

Inteligencia musical

Qué levante la mano el que tiene una canción asociada a un momento personal... ¡seguro que todos levantamos! y es que,  aunque no lo parezca, la inteligencia musical es de una gran importancia en muchos sentidos y no solo musicalmente hablando. Los neurólogos han determinado que la música es una de las actividades que más placer nos aporta, junto con la alimentación o el sexo.

Según Howard Gardner, vamos a saber un poco más sobre uno de los primeros tipos de inteligencia que aparece en el desarrollo y crecimiento humano, estando ya presente en los primeros meses de vida. Es más, incluso antes;  hay muchas investigaciones sobre los beneficios de la música estando aún en el vientre materno, alegando que es una comunicación íntima que transmite seguridad al bebé proporcionándole tranquilidad (cuando nacen duermen mejor, comen mejor, el sistema inmunológico se potencia, son más relajados, ...).

La inteligencia musical nos habla de la sensibilidad a los sonidos y al ritmo, el tono, la armonía y cualquier forma de expresión rítmica como puede ser cantar o tocar instrumentos. Nos otorga la habilidad para imitar sonidos o melodías, además de captar o expresar emociones a través de la música. Todas estas cualidades nos permiten desarrollarnos culturalmente como sociedad .
Vayas donde vayas existen diferentes danzas al son de una música, alrededor de las cuales nos agrupamos para tocar instrumentos, escuchar, bailar y compartirnos.
Los diferentes grupos culturales humanos desarrollan sistemas musicales únicos; incluso hoy en día existen diferentes tipos de música, algunos característicos de determinados países (blus, rancheras, flamenco, punk, rap reggae, rock and roll, salsa, tango, country, indie, jazz, clásica, soul, samba, heavy, hip hop, gospel, folk, disco, cumbia, etc)

Con los estudios antropológicos se constata que la música nos acompaña de siempre, ha sido nuestra compañera en la evolución y prueba de ello son los hallazgos arqueológicos (en Alemania en el año 2009 por Tom Higham y su equipo) de una especie de flautas; una hecha con hueso de mamut y otra posiblemente hecha con hueso de buitre con la friolera de tener unos 43 mil años (en algún artículo dicen sobre 57 mil años). Sin ninguna duda la música en la vida humana data de mucho antes ya que al margen de las evidencia arqueológicas, el hombre ya se valdría de pies y manos para hacer percusión siguiendo un ritmo.

En la biomusicología (estudio de la música desde el punto de vista biológico) y la biopsicología (compara la conducta de distintas especies para entender la evolución genética y la capacidad adaptativa de la conducta) se está estudiando la similitud entre los sonidos humanos y los de los animales.
Desde hace unos años está de moda hacer música con los sonidos animales (canto de las ballenas por ejemplo) e incluso hay un artículo de la revista Science que sugiere que esos cantos de diferentes especies animales pueden ser parte de una música universal que nos sugiere un concepto musical intuitivo en todos los animales, incluído el hombre.

Hay que dar la importancia que tiene a la inteligencia musical ya que gracias a ella los primeros homo sapiens adquirieron una gran ventaja sobre el homo neanderthalensis, porque favoreció la organización en grupo a través de la cohesión creada en aquellos encuentros para hacer música y divertirse con ella. Sin lugar a dudas, la expresión musical es una forma de comunicación natural.

Según un estudio del neurólogo alemán Gottfried Schalaug, la música fomenta cambios en nuestro cerebro favoreciendo el desarrollo de la sustancia gris. También hay estudios que destacan que estos cambios son más considerables en la niñez, por lo que a parte de las capacidades propias, la inteligencia musical se puede desarrollar con una serie de pautas desde la infancia.
Schalaug afirmó a través de sus investigaciones que en los niños de 6 años que tocan instrumentos durante 3 años (unas dos o tres hora semanales), su cuerpo calloso creció un 25% en relación con el tamaño global del cerebro. Estos cambios morfológicos también fueron estudiados en músicos profesionales comprobando que su cuerpo calloso es más grueso de lo normal (se dudaba si ya lo tenían grueso antes de empezar a tocar un instrumento o era debido a su entreno musical).

El caso es que en niños se evidenció que el aprendizaje musical tiene un efecto positivo a nivel de memoria y atención y proporciona mejores habilidades cognitivas. Reconocer, comprender y recopilar los símbolos musicales posibilita el aprendizaje en otros campos como pueden ser las matemáticas o la lingüística (como la música se basan en una sistema de signos y claves).

La inteligencia musical está muy ligada a otro tipo de inteligencias por lo que puede ser un estímulo para todas ellas y ellas para la inteligencia musical (en realidad, unas se estimulan a otras).

Evidentemente, para hacer composiciones musicales diferentes, tendremos que poner en acción a la inteligencia creativa, de ahí la cantidad de géneros musicales que existen en la actualidad.
Se necesita inteligencia corporal para la coordinación del cuerpo con el instrumento a la hora de tocarlo, al igual que la inteligencia lógica para descifrar la unidad y armonía de las notas musicales. Tampoco puede faltar la inteligencia lingüística ( ) para comprender el lenguaje propio de la música y la inteligencia espacial para reconocer el tiempo y espacio musical.
También están presentes las inteligencias interpersonal e intrapersonal para comprender las emociones que nos transmiten en la música y las que nosotros podemos transmitir.

Como vemos, la inteligencia musical está presente en nuestras vidas desde pequeños y permanece hasta que dejamos de existir, es el alivio en los bebés, el aprendizaje en la infancia, la diversión en la juventud y adultez. Una gran aliada en la enfermedad y en la ancianidad.
La música nos rememora momentos, proporciona paz aliviando el estrés, puede darnos energía o relajarnos, colabora en la concentrarnos, nos proporciona momentos íntimos con nosotros mismos o nos acerca a los demás, nos divierte y transmite felicidad.... todo ello lo podemos experimentar a través de la inteligencia musical, por lo que igual deberíamos prestar mayor importancia a potenciar y no tratar como "asignatura menor" el aprendizaje de las habilidades que nos otorga la música potenciando así nuestra inteligencia musical.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Asertivo, vulnerable, empático- El triángulo ganador- por Acey Choy

Si el triángulo dramático de Karpman ha sido muy interesante de conocer, el triángulo ganador no se le queda atrás porque nos sugiere la solución del anterior, cambiando unos roles por por otros con una connotación emocional y relacional más sana.

Karpman fue el precursor del triángulo dramático, Acey Choy lo fue del triángulo ganador, es decir; que uno estudió y puso nombre a una problemática en los conflictos de relación y el otro ante ese estudio del problema, indagó en como podríamos hacer para no caer en los roles de Salvador/a, Perseguidor/a o Victima.

Para mi sorpresa, la cantidad de artículos encontrados sobre el triángulo ganador ha sido bastante menor que los encontrados de su opuesto o la información estaba integrada dentro de ellos, algo que me sugiere estudiar más sobre el tema y la idea me gusta, así que voy a jugar con ella porque, jugar en un triángulo ganador es bastante más efectivo y productivo emocionalmente hablando, amén de recordarnos qué podemos hacer en los conflictos de relación bien familiares, laborales o sociales.

Escoger los roles que nos propone Acey Choy requiere de una inteligencia emocional y un inteligencia intrapersonal que nos ayudan a vernos sin temor a encasillarnos o juzgarnos por haber entrado al juego del triángulo dramático y después haber parado y retomado la situación jugando con los roles del triángulo ganador.

Rectificar es de sabias/os y con este nuevo trío de roles, la jugada se asemeja a un trío de ases, ganadora.

Haciendo analogía con, "ante el vicio de pedir la virtud de no dar", la sugerencia es:

Ante el vicio de salvar, la virtud de ayudar. Pasamos de salvador/a a ayudador/a

Ante el vicio de perseguir, la virtud de ser asertivo. Pasamos de castigar a expresar con integridad.

Ante el vicio de ser víctima, la virtud de ser un/a vulnerable responsable. Pasamos de la pasividad a la acción.

¿Qué os sugiere este cambio? a mí lo primero  integridad para reconocernos en un rol y querer pasar al otro, algo bastante complicado en personalidades fuertes dentro de la fragilidad que supone estar en un triángulo dramático.

En los conflictos, uno de los grandes protagonistas para no reconocer que conducta estamos teniendo y rectificarla es el ego, que nada tiene que ver con la autoestima, ni con la intuición o voz interior.

Pero no hay que fustigarse ; todas/os nos metemos en triángulos y hacemos dúos o tríos no muy recomendables en más de una ocasión. Aún sabiendo como funcionamos, persistimos en ejercer cierto rol porque no somos conscientes de que podemos aplicar otro (cuando conseguimos dominar el ego), el compi del triángulo ganador.

Tenemos los personajes de los dos triángulos; poner la imagen de los dibujos con el angelito bueno (triángulo ganador) y el diablo malo (triángulo dramático), la única diferencia es que aquí no hay un/a único responsable, por eso es un triángulo, todas/os al interactuar lo somos .

Vamos a empezar a conocerlos a ver que tal nos caen y empezaré por la/el asertiva/o en contraposición al perseguidor/a, personaje tremendamente importante para tranquilidad de vida.

El Asertivo

Si al perseguidor/a le vence la ira y la rabia, este protagonista de "El triángulo ganador" (el asertivo) parte de la casilla de salida sin esta emoción primaria que si bien nos ayuda en unas circunstancias, es muy nociva a la hora de resolver un conflicto y muy activa a la hora de crearlos. 

Pero vamos a ver los sinónimos de ira, porque claro, uno puede pensar que lo sentido no es ira o rabia, pero,... en el saco de esta emoción van también: rabia, furia, enfurecimiento, arrebato, enojo, cólera, furor, indignación, irritación, cabreo, fastidio, desagrado, exacerbación, exasperación, …

¿Has sentido alguna vez esta emoción o alguno de sus amigos? Pues entonces te será fácil detectar cuando estás con sus sensaciones y cuando sabes que tienes que parar, salir por un momento y respirar para tranquilizarte. Este acto es el más difícil porque requiere autocontrol en un momento de tensión, quizás provocado por el estrés o porque nuestro carácter tiende a entender que en esas situaciones tiene que defenderse.

A partir de ese momento en el que ya detectas tu emoción de malestar, empiezas a estar preparado para actuar de una forma asertiva y dejar de ser un perseguidor/a. 

Pasar a otra emoción más grata tiene sus grandes ventajas a nivel relacional y a nivel físico (sí, sí, el cuerpo sufre con cada arrebato, pérdida de papeles, estrés,...) Según los antónimos de la ira y sus amigos, empezarás a sentir: paz, serenidad, paciencia, tranquilidad, agrado, complacencia, satisfacción, contento, …

Estarás de acuerdo que nada tiene que ver el punto de partida del juego ; con estás últimas sensaciones, frente a un problema o discusión existen grandes posibilidades de arreglo. Si nos vienen chillando lo más probable es que nos defendamos o cerremos, y si nos vienen hablando lo más probable es que escuchemos.

Si te pillas en ese punto en el que empiezas a apretar los músculos y el corazón te late más rápido, respira profundo y date un poco de tiempo para pasar a la calma. El siguiente movimiento es retomar la situación con toda esa tranquilidad y pasar a ser asertiva/o en lo que dices. La jugada no está en callar y dar la razón al otro/a porque no queremos entrar en ira, la jugada es hablar y negociar.

En los negocios se lleva mucho entablar las negociaciones con la pretensión de conseguir un ganar-ganar, si esto se da, las relaciones entre empresas serán fructuosas.

Ya sabemos que no todas las negociaciones llegan a ser productivas para ambas partes, pero es el paso previo para que lo puedan ser, mientras que los malos modos de la ira, es todo lo contrario, todos los boletos están en el lado de mantenerse y agrandarse los conflictos.

Pasamos a usar la asertividad y con ella a expresarnos en lo que queremos de una manera que nos entiendan y que no incomode o violente, pero … ¿Qué significa ser asertivo?

Expresar lo que quieres sin necesidad de juzgar, castigar, doblegar. agredir..., 
Expresar libremente las emociones, defender tus derechos de una manera directa y clara, sin rodeos ni agresividades. 
Hablar claro y pedir que te hablen claro, eso sí, de forma adecuada y sin pérdida del control. 

Resumiendo, actitud positiva y franqueza= buen rollo y sinceridad.

Mantenerse en una actitud asertiva sin entrar en juego que tenga el/la otro/a, es también todo un reto, ya que normalmente quien juega en un triángulo dramático, necesita que adquieras alguno de los roles que en él hay. Recuerda que tu juego es el triángulo ganador, no lo cambies. 

No renuncies a lo que necesitas o quieres, pero negocia como obtenerlo; no impongas, no persigas o no violentes porque no te hace falta teniendo la baza de la asertividad.

Para mantenerte en una postura asertiva, tira del comodín de la inteligencia intrapersonal, ya que es uno de los pilares (conocerte, valorarte, priorizarte); darte cuenta de tus propias emociones, controlarlas y la capacidad de motivarte a ti mismo.

Si tienes que decir no, di no de una manera asertiva; no me gusta, no quiero, ahora no. Porque sabes...¡no es no! Hay un libro interesante que leí hace años "Cuando digo no, me siento culpable" de Manuel J. Smith, quizás sirva de ayuda para entender el miedo a decir no.

Una lectura que a mí me ayuda a no perderme en los juegos ajenos es el libro de Los cuatro acuerdos; su lectura me recuerda procurar ser impecable con mis palabras, no tomarme lo que oiga de modo personal, no hacer suposiciones que me engañen y hacer todo lo que pueda (ni menos, ni más).
Es evidente que no siempre se consigue cumplir con estos acuerdos, por eso recordarlos y releerlos puede servir de apoyo.

Toda lectura nos puede aportar un algo que nos de la clave para ser más asertivos en nuestras relaciones cotidianas, aunque como nuestra mente es así, tenemos que interiorizar el qué conseguimos si somos más asertivos ¿Para qué queremos ser asertivos? Muy sencillo:

Para preguntar, cuestionarnos y evolucionar; no quedarnos en el simple "esto es así y ya está". Esto es muy visual en los niños cuando empiezan a dominar un poco el lenguaje y pasan por esta etapa tan maravillosa para volver locos a las/os que tienen al lado.
Muchas veces cuando entendemos el por qué, se nos hace más fácil saber cómo y qué hacer.

Opinar sin el temor al qué dirán, aciertes o te equivoques; no hay por qué tener siempre la razón, pero tu opinión es tan buena como la de las/os demás.

Pedir algo de manera normalizada; no eres menos por necesitar algo ni estás eternamente obligado con alguien porque te ayude. Esto es así de sencillo; unas veces piden unas/os y dan otras/os. Habrá veces en las que nos toque pedir y habrá veces que nos toque dar sin que nos deban la vida.

Expresar tus emociones; las mejores y las otras, porque aunque no queramos, las emociones primarias y sus secundarias las tenemos todos.

Conversar de forma fluida y productiva; utilizar la capacidad para empezar, continuar o terminar una conversación sin que sea un drama o una catástrofe. 

Solucionar las cuestiones conflictivas diarias; no acumular es la mejor manera de no estallar un día por sobreacumulación. Se tarda poco en limpiar un vaso, pero si empiezas a acumular cacharros para fregar y los vas dejando por días, semanas, meses o años, al final te van comiendo los bichos.

Hay mucha mala leche deambulando por alrededor, pero si uno no pierde su centro, empezará a poner el punto de mira en las cosas buenas, que las hay... y muchas. 

Canalizar la energía de la ira o la rabia (enfado o contrariedad en su baja escala) a través de la asertividad, te abrirá más puertas de las que cierra y seguro que encontrarás un/a ayudador empático con el que poder negociar la situación y poder encontrar una solución al conflicto que causa tu malestar.

También podéis leer:

 "La asertividad: expresión de una sana autoestima" de Olga Castanyer

"La asertividad: Hacia una autoestima saludable y una comunicación exitosa. Técnicas para una mente asertiva, para ganar la confianza del otro y poder decir lo que sientes en el aquí y ahora" de Constanza Walsh.

"La asertividad en el trabajo" de Olga Castanyer y Estela Ortega

El Ayudador empático

Ayudar a que todo vaya mejor es muy honorable y muy de agradecer; no tengo ninguna duda de que este mundo necesita de ayudadores. Pero hay una línea roja entre ayudador y salvador/a; encontrar en la vida personas que te ayuden y no que te salven, es de las cosas más bonitas que le pueden pasar a una/o.

El ayudador no va a estar para ti cada vez que tú quieras; va a estar cuando tú se lo pidas y él/ella pueda/quiera ayudarte. Esto es importante entender; significa que si cree que tú puedes solucionar tu problema, no lo va a hacer él/ella porque no te estaría haciendo ningún favor, tan solo un ser dependiente.
La empatía es su fuerte y por ello, sabe donde poner los límites, sobre todo si van a ir en contra tuyo y de sus criterios personales.

Es esa persona que está ahí para ayudar en un momento difícil y que hace su misión sintiéndose agradecida por ello y ya no ocurre nada más. Si no la necesitas de nuevo, no pasa nada porque no se alimenta de tu necesidad de su ayuda.

En contraposición a la figura del salvador del triángulo dramático, el/la ayudador no necesita de su "ayudar" para ser feliz; lo es ya en sí misma/o y estar para cuando alguien necesita algo de él/ella, es pura normalidad, y esto puede ser así para porque no parte de su propio sentimiento de culpa que le inclina a tener que ayudar para redimirse. 
Su juego es el de la colaboración empática, es decir, que sabe lo que pueden dar las/os demás y hasta dónde pueden llegar, pero sobre todo, sabe lo que puede dar él/ella y hasta dónde quiere llegar. No quiere convertirse en el/la salvador/a de nadie, al revés, lo evita y por eso pone límites.

Para los que van de víctimas por la vida, este rol de ayudador/a no les gusta nada porque exige. Sí, exige implicación personal ante un problema, no un dejarse ayudar sin hacer nada. Se implica si se lo piden y si la persona comparte la responsabilidad de la solución junto a él/ella porque sabe que en esta vida se trata de remar juntos para llegar, no de que si uno/a coge el remo, el otro se echa la siesta porque es más lista/o.

Su empatía te hace pensar en ocasiones que es un/a mago/a, porque te echa una mano en momentos verdaderamente complicados y con un acierto pleno; es experta/o en estar en el momento adecuado (cuando se lo pides), de la forma adecuada con lo que tiene y puede (poniendo soluciones o no, porque sabe que no es infalible) y se retira con un abrazo pensando "esto se ha hecho como se ha podido entre todas/os".



Muy grande es la empatía y muy resolutiva, pero, ¿sabemos ser empáticos? y más básico aún, ¿sabemos que es la empatía? 

La clave de la empatía para el/la ayudador está en que reconoce a las/os demás como un/a individuo similar con mente propia, y como tal, puede percibir sus emociones e incluso pensamientos.

Él/ella no se siente víctima de la vida aunque le ocurran cosas desagradables e incluso duras, por lo que tampoco piensa que las/os demás sean víctimas que necesiten a un "todo lo puedo" de un/asalvador/a
Su lema: yo no quiero que me salven y yo no voy a ser el/la salvador/a de nadie, simplemente colaboramos en una vida más agradable para vivirla.

Son personas que saben escuchar y se colocan en la situación, pero no bajo su punto de vista y aconsejándote, si no bajo tu punto de vista y contándote su manera de ver la situación. Si les pides consejo, te dirán lo que piensan pero no lo que hacer; qué hacer es responsabilidad individual. Ellas/os se responsabilizan de sus actos y piensan que las/os demás también se deben responsabilizar de los suyos porque son lo mismo que él/ella, personas con criterios propios y responsabilidades propias.

La empatía es un término relativamente nuevo (1909) y aunque se parezca a la palabra "simpatía", no tiene el mismo significado. Antiguamente se utilizaban los términos misericordia, altruismo, solidaridad, compasión, etc., que tampoco tienen el mismo significado, ya que estas palabras tienen una connotación de estar en diferentes status en una situación y para la empatía, todas/os somos iguales aunque tengamos diferentes habilidades, economías, capacidades, etc.

El/la ayudador no coloca a nadie ni por debajo ni por encima de él/ella; reconoce como un igual a quien tiene delante, necesite lo que necesite y esté en la situación en la que esté, eso sí, si ese alguien no se valora,  reconoce  o se cuida en su grandeza, él/ella no va a estar haciéndole ese trabajo. Colaborará para que lo pueda conseguir si es eso lo que quiere, pero no lo hará en solitario.

Si buscas cargar a alguien con tu responsabilidad de vida, estás buscando un/a salvador/a y no se lo pidas a un/a ayudador porque te dirá que no. Este personaje del triángulo ganador, sabe que todas/os somos vulnerables en algún momento de la vida y en alguna circunstancia, por eso jamás hará leña del árbol caído porque sabe que algún día el árbol puede ser él/ella también. 

No te va a juzgar por estar en una situación determinada por unos actos de vida más o menos acertados, pero tampoco se va a responsabilizar de tu vida; eso te lo deja a ti y si tú lo haces, él/ella estará a tu lado ayudándote en lo que pueda. 
No le halagues por ser tu salvador, porque lo rechazará ya que no se considera así; el/ella sabe que ha colaborado pero que en tus logros, el trabajo ha sido tuyo. Jamás se quedará con la gloria de los logros ajenos, porque sabe que no son sus logros, tan solo que ha puesto su granito de arena. 

El/la ayudador/a empático/a tiene una inteligencia intrapersonal que le hace reconocerse con todo lo que es, en lo bueno y en lo malo, sabiendo de su capacidad de salir adelante y de meter la pata, sin culpabilizar o culpabilizarse y sí responsabilizando o responsabilizándose. 
Sabe que hoy él puede ser tu ayudador, pero que mañana quizás tengas que ser tú su ayudador empática/o... como se suele decir "la vida da muchas vueltas".

El Vulnerable responsable

Este rol de vulnerable responsable se complementa a la perfección con el rol del ayudador empática/o, ya que nunca se duerme a la bartola cuando tiene problemas esperando a que se los arreglen las/os demás, ni responsabiliza al mundo mundial de sus problemas.

¿Tiene problemas? sí y seguro que más de dos o tres, como todas/os. 
¿Se crea él los problemas? pues seguramente algunos sí y otros le caen encima, como a todas/os.
¿Resuelve sus problemas? algunos sí, pero para otros necesita ayuda, como todas/os.
¿Ve problemas dónde no los hay? quizás en algún momento, pero seguro que los mínimos porque bastante tiene con responsabilizarse y arreglar los que de verdad tiene.
¿Crea problemas a los demás? también los mínimos posibles, por lo menos conscientemente, porque sabe que las/os demás, bastante tienen con responsabilizarse de sus problemas.

Las personas con este rol, saben perfectamente que hoy están en esta punta del triángulo ganador y mañana pueden estar en el rol de ayudador empática/o y viceversa. 

Son la antítesis del rol víctima; están en una actitud activa frente a sus problemas y buscan diferentes soluciones o diferentes ayudas. Para ellas/os todo puede valer para sumar algo diferente a su vida y si no es para solucionar el problema de hoy, puede ser para solucionar el de mañana.
El/la vulnerable responsable es consciente de que problemas, contrariedades, dificultades o trabas en la vida siempre van a surgir, pero no hace un drama de ello cayendo en el victimismo o en el "pobrecita/o de mí todo me pasa". Sabe que en esta vida las dificultades de cualquier tipo (económica, emocional, habitacional, física, etc.) cantan eso de "cuando crees que me ves junto a la pared, hago chas y aparezco a tu lado" ¿Qué queda? aguantar el tirón, mientras buscamos soluciones y ayudas. 

En muchas ocasiones, las soluciones que queremos no llegan y lo que toca es adaptarse a la nueva situación y esto lo sabe muy bien el/la vulnerable responsable; uno de sus fuertes es la adaptación y la resiliencia como solución activa de vida.

Darwin ya dijo en su momento: "En la larga historia de la humanidad (incluso de la especie animal), son aquellos que aprenden a colaborar y a improvisar los que tendrán más probabilidad de prevalecer."
Esto lo practica muy bien el ayudador empática/o en simbiosis con el/la vulnerable responsable, algo que hace que en la vida se encuentren muchas más soluciones porque su actitud les lleva a ello.

Si somos capaces de aceptar que a unas/os nos tocan unas vivencias con sus dificultades y a otras/os otras (tan importantes para ellas/os como para ti las tuyas), aceptamos también que en muchas de ellas vamos a ser vulnerables y necesitaremos nuestras capacidades y quizás la ayuda de alguien, entonces estaremos preparados para dejar de ser víctimas de "la vida mala" o de unos progdenitores tal, de una familia otro tal, de un/a jefe/a no sé qué, de una pareja no sé cual, de un mundo desalmado, de ... afrontaremos la vida sin esperar a que no la resuelvan aunque sí nos ayuden. Dejaremos la inmovilización de la víctima y apechugaremos con lo que nos venga.... acción amigas/os, acción.

Una vez que hemos conocido a los actores principales de este juego que es el triángulo ganador, ¿con cuál/cuáles te quedarías tú?

lunes, 5 de febrero de 2024

Micromachismos-I

eloisaostahermosilla-micromachismo

Los micromachismos existen, están clasificados y son susceptibles de ser identificados, pese a ser una manera solapada, escondida o disimulada de mantener la jerarquización de género impuesta por el sistema patriarcal dominante desde hace siglos, … así de claro y resumido en un pequeño párrafo o incluso en una frase: los micromachismos existen escondidos y se manifiestan sutilmente.

Escribiendo sobre otras masculinidades, me surgió la necesidad de leer, estudiar y de escribir sobre los micromachismos, porque es mi manera de detectarlos, de poder sacarlos del escondite mental donde los tengo y lograr evidenciarlos en su sutil manifestación. Así de sencillo, escribo para aprender, con los riesgos que ello conlleva. 
¿Por qué digo riesgos? Porque cuando una aprende y cambia ya no la sirven las mismas cosas de cuando era ignorante y eso en el entorno habitual no resulta cómodo. Si una mueve ficha, las y los de al lado también tienen que mover ficha y en ocasiones y para algunas personas, resulta comprometido o perturbador, por lo que acaba siendo molesto o fastidioso.
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Micromachismo

Es interesante observar en mí misma y en mi entorno (personas entradas en años con criterios afianzados y experiencias de vida que nos han hecho apuntalar algunas creencias), como en ocasiones nos cuesta salir de nuestros criterios personales, y ponemos pensamientos y expresamos ideas en defensa de esos criterios. 
A mí me ha pasado con el feminismo, la igualdad, los micromachismos, el lenguaje inclusivo, la palabra patriarcado, masculinidades, lo que creía que era la "discriminación positiva", etc.

Hace muchos años, cuando oí a un hombre hablar en femenino, me resultó rarísimo y pensé que estaba extralimitándose y que no tenía sentido; para mí era una salida de tiesto y lo que en realidad era y no supe ver, es un hombre identificado (por lo menos lingüísticamente hablando) con la igualdad y hacía visibilización de la mujer en su leguaje.

En ocasiones, cuando he oído hablar a mujeres en defensa de causas feministas, también he pensado que son monotema y un poco pesadas con el asunto, al margen de que entendiera parte de sus criterios o ideas; para mí no hacía falta tener la igualdad en la boca para vivirla y ahora sé que la igualdad no es real al margen de que vivamos con más criterios de igualdad que nuestras madres y que, si no se ven y se manifiestan las desigualdades, no se pueden afrontar y subsanar.

También he dado por válidas situaciones relacionales con el hombre que me habían enseñado que eran normales y que eran lo que tenían que ser (como siempre y como Dios manda); hoy en día me doy cuenta que he sufrido violencia machista, que he tolerado discriminación, que he seguido los roles de género establecidos por el sistema patriarcal en el que he nacido o que he hecho míos argumentos escuchados y leídos considerando extralimitada o carente de sentido la forma de manifestación de criterios igualitarios (hoy en día sigo sin entender algunos), razonamientos o ciertos posicionamientos de vida de personas estereotipadas como feministas.

En mi "mayoría de edad" y siendo cincuentera, me he hecho consciente de los micromachismos en los que vivimos las mujeres y en el por qué hay situaciones que me han molestado y me molestan interiormente. Me he dado cuenta de que mi cabeza y mi corazón se han revelado y se revelan contra el patriarcado y sus dictámenes, contra mi invisibilización como persona, contra la jerarquía del poder del hombre sobre la mujer, contra la falta de inteligencia emocional, contra el poco interés por adquirir inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal, contra la desigualdad, la injusticia y la discriminación, contra la falta de equidad social, educacional, familiar, … 
Me revelo contra la violencia de género en ocasiones palpable, pero que por ignorancia no he identificado, y algunas veces tan sutil, escondida y mordaz, que me ha hecho y me hace cuestionarme si soy culpable o no (no responsable, que lo soy: culpable, que es un asco), que me dice que estoy equivocada, que me confundo, que me imagino e invento, que exagero, que no he estado centrada, que no hay quien me entienda, que vivo en otro mundo, que he sido una vaga o una puta, una irresponsable, una inadaptada, …, algo que no he vivido solo yo, porque esto es algo que hemos vivido muchas mujeres en mayor o menor medida y que llevo años expresando en forma de poesía,  a veces sin entender que era la opresión de los roles y estereotipos de género aprendidos por ellos y nosotras, pero que repercute más sobre nosotras.
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Es micromachismo no es sólo contar un chiste verde o que menosprecie a la mujer o la juzgue o la catalogue, no es tampoco sólo compartir contenidos sexuales o sensuales con las exaltaciones físicas de la mujer, no sólo es decir un piropo, o no es sólo cualquiera de las cosas con las que se queda la sociedad para justificar que siga existiendo el micromachismo. Seamos conscientes que es una actitud ante la vida y ante las relaciones con nosotras, las mujeres. 

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No es una palabra mal sonante, es lo que lleva de trasfondo que un hombre diga una palabra mal sonante a una mujer; es que se sienta con el derecho de ofenderla, menospreciarla, intimidarla, violentarla, desequilibrarla, infravalorarla, etc., etc., etc., y encima crea que no está equivocado en actuar así, que crea que su criterio vale más que el de la mujer ofendida, … que el de la mujer en general.

Y esta actitud se traslada a muchos momentos cotidianos invisibles e invisibilizados por las costumbres y hábitos machistas y patriarcales, cincelados en el cerebro de tal manera que los hemos hecho nuestros peores enemigos.

Es como la/el alcohólica/o que no se ve como tal, es la/el ludópata que no cree que tenga adicción, la/el drogodependiente que cree que domina lo que consume, la/el anoréxica/o que se ve gorda/o frente al espejo, …. está tan intrínseco en nuestras mentes que no detectamos los micromachismos y los consentimos. Incluso cuando algo "nos da a la nariz", nos lo auto boicoteamos y lo quitamos de la cabeza con las ideas que tenemos ya en ella o con las que nos recuerda nuestro entorno cercano (familia, trabajo, vida social, …). Por eso es tan esencial ver y detectar el micromachismo.

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Yo te pregunto ¿ves mal y usas gafas? Supongo, porque si no no verías muchas cosas ¿Usaste microscopio en el cole o te lo regalaron los Reyes Magos para jugar a ver cosas pequeñas? ¿Has cantado en un karaoke con un micrófono para que se te oiga más? ¿Has leído alguna vez un microrelato? Hay más palabras a las que se les puede poner el micro delante y nos indican algo en particular: pequeño

Micromachismo; micro+machismo, machismo pequeño; vamos de los que hay que ponerse unas gafas para verlo o usar un microscopio para saber como se mueve. El bicho grande es el patriarcado que no hace falta usar microscopio para verle y este está lleno de bichitos pequeños, los micromachismos

Como el cuerpo humano cuando tiene un bulto en algún sitio y para saber qué es hacen una biopsia y le ponen nombre y apellidos, si es bueno o malo o que hay que hacer con ello, si dejar o extirpar ¿Qué haces si te detectan que esas células diminutas son cancerígenas? Pues resulta que esto mismo que estás pensando, que es quitar lo que haya de malo e intentar erradicar el problema para que no surja de nuevo, en el campo de las relaciones entre hombres y mujeres no se entiende ¿Por qué?

La última consecuencia de un cáncer maligno es que mata; la del machismo también es que mata, algunas veces lentamente y otras de forma rápida. 
Micromachismo, tan pequeño que no se ve, pero que es microcomponente del machismo y curiosamente, otro que mata. Mata la autoestima, la seguridad en una misma, la independencia, la autonomía, la igualdad, el bienestar emocional, la capacidad de decisión, de poder de la mujer, … 
Va debilitando poco a poco, de forma sutil, invisibilizadamente creciendo sin que ni la propia mujer sepa que le está pasando y el diagnóstico sea de compleja determinación. 

Los micromachismos se pueden diagnosticar como depresión, angustia, fobia, autoexigencia, trastorno mental o cualquier otro tipo de enfermedad comórbida al micromachismo (comorbilidad: presencia de uno o más trastornos o enfermedades, además de la enfermedad o trastorno primario); con este diagnóstico nos quedamos en arreglar las consecuencias producidas por el origen, pero no el origen en sí, por lo que las consecuencias volverán a producirse.

Muchos hombres resuelven esta enfermedad social del micromachismo con esas frases como:  "cosas de mujeres", "ellas son más sensibles y débiles", "las hormonas que las condicionan", "la mujer siempre se está quejando", "con sus chorradas de las emociones la cagan", "le dan importancia a lo que no la tiene", "si tuvieran otra cosa en la que preocuparse no andaría con bobadas", "a las mujeres no hay quién las entienda", " ya está otra vez con las mismas", "parece que no sabe estar sola sin mí", "no, si el que curro soy yo y la que encima se queja es ella que se queda en casa", ... 

Y otra vez me pregunto ¿por qué no queremos ver este "pequeño" cáncer social? ¿Por qué se desvía hacia que los micromachismos son una exageración? ¿Por qué no queremos revisarnos a nosotras/os mismos y ver qué tipo de micromachismo ejercemos o permitimos? 
Mi respuesta es que nos han domesticado para ello, estamos totalmente socializados para ello.
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 Los micromachismos y sus efectos; claves para su detección- PDF 

Es curioso vernos como personas feministas, como mujeres y hombres liberadas/os, abiertas/os, capaces de discernir entre el bien y el mal, entre qué es respeto y qué es asertividad, discernir que es ser buena gente y que no es, entre.... y luego no damos permiso a ni tan siquiera plantearnos que hay que cambiar actitudes personales para evitar que sigamos haciéndolo igual de mal. 

Dar cambios, como cuesta dar cambios mentales y sobre todo si ya están instaurados dentro de las conexiones neuronales, sobre todo si ya se han convertido en creencias, y los micromachismos existen porque las creencias personales de que no lo son las tenemos bien aprendidas..

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Creencias limitantes; como influyen en tu vida y cómo desmontarlas- La Vanguardia

Creencias y salud mental- Dianova

Creencias limitantes y potenciadoras; conoce tu cerebro- Topdoctors

Los 10 tipos de creencias, y cómo hablan acerca de quiénes somos- Psicología y mente

Habría tanto que leer sobre creencias y principios personales, que da para otra entrada aparte, pero como decía un periódico de Nueva Zelanda allá por el 1873 (y la frase se atribuye a Groucho Marx) "Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros". Ya, ya sé, hay que utilizar bien el significado de todo lo que decimos, pero mi intención es reparar en que quizás muchas de nuestras creencias y principios, los tengamos que cambiar para que no sean limitadores de una sana convivencia entre personas. 

Pero vamos con los tipos de micromachismos que existen, a ver si conseguimos ver alguno que permitimos en nuestras vidas sin saberlo.

Tipos de micromachismo

Utilitario-

Este viene muy bien para escaquearse de hacer algo y que lo haga otra por aquello de que "no se me da bien" o aquello de "tú sabes hacerlo mejor que yo". No consiste en lo que se hace, consiste en lo que se deja de hacer y se carga para otra, … con lo que ello conlleva. Es muy útil para disponer de más tiempo para ocupar más espacios, para poder estar y ejercer más presencia y que se sepa quién es el que más existe. Así hacemos bonito eso de que "tras de un hombre, hay una gran mujer" y hacemos creer a la mujer que es importante estar por detrás haciendo otros menesteres de menor importancia para que brillen los de más importancia, que por supuesto son los que hace el hombre. 

Volvemos aquí a perpetuar los roles de género en los cuales la mujer se tiene que dedicar al ámbito privado (el de los cuidados, el escondido, el reservado, el discreto, el invisible,...) porque se le da muy bien y ha nacido para ello, y el hombre al público (visible, reconocido, social, influyente, notorio, importante, incuestionable, …) porque es su función y su deber como hombre.

Coercitivo o directo-

Este es de los que se hace sin miramientos, directamente restricción y represión, para qué andarse con chorradas y pérdidas de tiempo ¿Cómo? Pues con un simbólico "si no se hace un algo, pasará otro algo", con un "este es mi sitio en la vida y aquel el tuyo" (sin fisuras), un "yo tengo la razón y tú te equivocas", un "la pelota es mía y el penalti lo chuto yo", un "mi reino inexpugnable es mío y no entra más que quién yo quiera", un "yo soy He-man, yo tengo el poder", ... estas cositas que no dejan lugar a ninguna duda de que es el hombre es que está por encima y que si alguien tiene que perder, es la mujer y no él. 
De aquí viene, por ejemplo, que si alguien hace reducción de jornada por cuidar a las/os hijas/os, normalmente y de mutuo acuerdo o no, es la madre porque el padre gana más (subyace la idea de que su trabajo vale más, es más eficiente, listo y tiene el poder del dinero,...).

No hay que confundir; no hablo de ser el hombre el asertivo pidiendo el respeto a su persona, hablo de esas situaciones en la que la que se ve obligada a ser asertiva es la mujer para reivindicar su espacio, su tiempo, su opinión, su persona,...

Encubierto-

Estos son muy majos porque van disfrazados de otra cosa; se colocan detrás de algo distinto y así no se les ve venir. Un "por tu bien" hago una cosa, un "te estoy ayudando, protegiendo, cuidando" porque soy muy cuidador y paternalista contigo, un "hago para ti" en vez de un hacer contigo, juntos. 
Esos bonitos "si no fuera por mí que te cuido, que harías tú en la vida".
También aquí encajan esos "va, no es para tanto lo que dices, con lo bien que me porto contigo", o esos "pequeñas cositas de uno, como tenemos todos", que minimizan acciones o errores (pequeños o grandes).
Estos son los que hacen dudar a la mujer en su criterio personal, creándolas confusión y hasta pudiera ser que sentimiento de culpabilidad.  
Mansplaining, manspreading o mansterrupting, que es algo como que el hombre sabe mucho y por eso intereviene e interrumpe, además de ocupar mucho espacio vital,... porque él lo vale.

De crisis- 

Estos entran en acción cuando el hombre nota que pierde el poder en relación con la mujer y manipula para intentar recuperarlo, a veces hasta con victimismo. Estas cositas de pensar "con lo que yo te quiero, que me hagas esto", "eres tú la que me interpretas mal", "no era esa mi intención y me está cayendo encima una que para qué", "me siento examinado cada vez que hago algo", "tengo que andar de puntillas contigo", "te doy lo mejor que tengo, no sé que más quieres". 
No nos olvidemos que también pueden recurrir a eso de "pues ahora no te hablo", "te chinchas, te ignoro y te doy con el látigo de mi indiferencia".
A parte de estas cositas de recurrir al victimismo, otro recurso en caso de notar que se pierde terreno es recurrir al control de lo que hace la mujer, porque no se fía de lo que "esta arpía me puede seguir quitando de mi poder de hombre".

Micromachismos varios-

En este lote se pueden meter los que resulta que socialmente han tenido más impacto y en muchos casos, se consideran exageraciones para infravalorar el poder negativo del micromachismo escondido en las relaciones hombre/mujer, a nivel de pareja, laboral o social.

Ejemplos: que la mujer pague menos en la discoteca como reclamo para que vayan hombres, chistes que menosprecian a la mujer (justificado con que solo es un chiste), aseos público en el que el cambiador para bebés está en el de mujeres, opinar en alto sobre el aspecto físico de la mujer como objeto de deseo (familiarmente llamado piropo, que es como que queda fino), ropa con relleno en pecho para niñas y mujeres, si se pide una café y una cerveza dar la cerveza al hombre, en una comida de restaurante dar a probar el vino al hombre, ese comentario tan extendido cuando no tienes hijos de "se te está pasando el arroz", "el apellido de toda la vida primero el del padre", …
Y el ahora viene el "más mejor"; esos actos de caballerosidad que hacen que a un hombre se le considere elegante, educado, galán y caballeroso, esos que tanto nos gustan también a las mujeres y por lo tanto están súper bien vistos y deben seguir existiendo por amables.

25 micromachismos- Feminista ilustrada



No es fácil descubrir todos los micromachismos latentes en la sociedad, que pululan por el aire y por las mentes, que te enganchan y se quedan contigo absorbiendo la coherencia en favor de las creencias acumuladas; no es fácil, pero habrá que ir de una vez al lío y descubrirlos ¿no? Yo estoy en ello, porque aún me queda mucho que desaprender, casi tanto como lo que he aprendido en esto de las relaciones  androcentristas y machistas.

9 octubre 2024- Como esto de investigar te lleva a seguir de forma continua con el estudio, la vida me ha llevado a hacer unas prácticas sobre igualdad a una empresa que hace talleres de otros tipos en centros escolares y he  confeccionado un material didáctico por si tienen que dar sobre prevención de la violencia machista.

Os comparto una parte de ese material sobre micromachismo en la entrada Micromachismos-II  

Otras fuentes: 

Micromachismos- Ayuntamiento de Villar del Arzobispo
El machismo silencioso: micromachismos- trabajo final de grado de la Universidad Pontifica de Comillas.

viernes, 18 de agosto de 2023

XVII La Estrella


Voy a seguir jugando con los Arcanos Mayores y hoy es con La Estrella, una carta de Tarot que es de las que se consideran favorables y bonita si te topas con ella. A mí me resulta bonito hasta el nombre,.. Estrella

Hay una canción que me encanta que lleva a las estrellas en su letra; Nessun Dorma, que es maravillosa y cuya primera estrofa dice "nadie duerma, nadie duerma, tú tampoco, oh princesa, en tu fría habitación mira las estrellas, que tiemblan de amor y de esperanza". Cuando ya estás impregnada de la emoción de la música, viene el momento álgido de la canción que también hace alusión a las estrellas " dilegua, o notte, tramontate stelle, tramontate stelle, all'alba vincerò". Quizás no sea casualidad que en esta canción vayan las estrellas asociadas a la esperanza, la victoria y el amor. Voy a leer sobre este Arcano Mayor, a ver que me cuenta.


Una de las tantas versiones de Nessum Dorma, canción que a mí me transmite, fuerza, esperanza, confianza en uno mismo, fe ante la certeza de que se conseguirá el anhelo más íntimo y ferviente. Es el sentir de una espera confiada y optimista en la que se tiene la certeza que traerá los frutos merecidos.

Al fin y al cabo, en mi interpretación de la carta del Tarot La Estrella, con estos conceptos es con los que me quedo al leer sobre su significado; va más allá del triunfo del ego, de la obtención de logros materiales e incluso más allá de conseguir a la persona amada (como en la canción).


Consiste en ser y estar en un nivel de conciencia y autoconciencia renovado, el cual te permite ver la vida desde la naturalidad, la pureza y la libertad, por ello la desnudez de la mujer, libre de disfraces que impidan ver quién es realmente.
La mujer vive y disfruta del momento y de sí misma, pudiendo de esa manera derramar generosamente lo que consigo lleva (las jarras con las que vierte el agua al río y a la tierra); comparte porque sabe que es lo que quiere hacer, no sólo lo que debe, lo hace porque está en un maravillo equilibrio emocional lleno de recursos personales y de intuición, pero con el aporte de la razón, análisis y sensatez que impiden que los sentimientos que provocan las emociones entorpezcan la realidad y la verdad. 

Las cualidades que yo interpreto que tiene La Estrella, están dentro de lo que hoy en día se denomina inteligencia emocional e inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal, lo que nos hace tener un comportamiento más compasivo, bondadoso y empático, sin pretender conseguir nada a cambio de ello.
Se es generoso porque se tienen recursos para ser generoso ya que se está en un momento en que se están recogiendo los frutos de un gran trabajo interior, lo cual a su vez nos permite transmitir lo que sentimos, aceptándonos en lo que sentimos y transmitiendo verdad en ello (estemos equivocados o acertados transmitimos nuestra verdad de ser).


La Estrella
indica que se está en una nueva perspectiva de vida y por ello a veces no es entendida, pero no importa; está en armonía consigo misma y a su vez con lo que le rodea, aceptando que hay otros puntos de mira de la vida, que aunque no vayan con ella, sabe que quien los tiene es porque debe pasar por ellos para su crecimiento personal.

Es una carta que indica que ya se ha puesto orden en la vida, que ya está todo colocado en su sitio, que el entendimiento de las situaciones (tanto favorables como adversas) ni se magnifican ni se minimizan, se contemplan con humildad, pacientemente y con generosidad. Para mí esta carta transmite la belleza real de un dicho que me encanta; "compartir es amar". Da a los demás sin dejar de darse a ella misma, por eso ama en la totalidad del significado de amar.

La Estrella desprende luz y esa luz la transmite a miles de millones de kms. de distancia, más allá de que el propio astro haya desaparecido físicamente. Es la infinitud de la materia en el espacio y en el tiempo (esta frase no es mía, la he encontrado no sé ahora dónde, y me ha encantado).

Voy a escribir la lista de los atributos  que se otorgan a este Arcano Mayor que es La Estrella; en mí este acto, supone empaparme de su significado favorable y llenarme de buen rollito para recordar que llevo una parte de ellos (igual que la llevamos todos):


Esperanza, iluminación, sapiencia, claridad, creatividad, fertilidad, paz, fe, serenidad, generosidad, esplendidez, brillo,  bondad, empatía, sensibilidad, naturalidad, sencillez, belleza,  aceptación, calma, comprensión, serenidad, belleza, autoestima, intuición, conocimiento, buena suerte, pacífica, ayuda, desinterés, sensatez, ilusión, vida interior, armonía, recompensa, consecución, paciencia, lo infinito, alegría, fluir con el alrededor, vivir el momento, prosperidad, expansión, fortuna, felicidad, alegría, sabiduría, equilibrio entre mente y sentimiento, nobleza, compartir, altruismo, hospitalidad, comunicación, resplandecer, alumbrar, equilibrio, sinceridad, verdad, franqueza, confianza, esplendor, renovación, …

En definitiva, es una carta tan benefactora que, solo queda dejarse llevar por ella y entender que ya se ha llegado y a partir de este momento, sólo queda disfrutar de lo conseguido comenzando a ser feliz e ir ofreciendo esa felicidad por continuar en la vida de una manera mucho más altruista y agradecida, apreciando lo que eres y qué tienes. Ni más, ni menos; realmente La Estrella es uno de los Arcanos Mayores con más carga positiva y que más deberíamos entender, atender, sentir y practicar su significado.

Poesía inspirada en el Arcano Mayor La Estrella- Ilumina

Si te ha gustado, indaga en otros Arcanos Mayores

miércoles, 16 de diciembre de 2020

La verdad nos hará libres


En el mundo de las relaciones, en ocasiones se nos olvida que la verdad nos hará libres; por ello trabajar la inteligencia intrapersonal y la interpersonal se convierte en una opción interesante y para mí necesaria.

Cuando la voluntad es realmente libre no puede crear falsamente porque sólo reconoce la verdad

Negar la verdad da lugar a creaciones falsas: las proyecciones del ego. 

Puedes defender la verdad así como el error. Libre albedrío.

Aunque esta frase viene de a Biblia  (Juan 8:32 "y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres") y para algunos puede producir rechazo, reflexionar sobre esta afirmación y analizar si os parece "verdad"

sábado, 20 de agosto de 2022

Perseguidor, victima y salvador: el triángulo dramático de Karpman

Quedar para comer y que te hablen de que existen tres roles que adquirimos en la vida (perseguidor/a, victima, salvador/a) y que pasamos de uno a otro y que todo eso lo puedo leer en un artículo corto que se llama el triángulo dramático, fue el punto de partida para empezar a buscar y a leer sobre ello, y escribir lo que yo he entendido y lo que me ha hecho entender muchas situaciones vividas y  las diferentes actitudes de personas de mi entorno y mías.

He leído que también le llaman "el triángulo de la supervivencia" porque el juego viene desde que somos niñas/os hasta,... hasta que lo cortemos o hasta siempre.

De entrada, me aclaré que estos roles de perseguidor/a, víctima y salvador, son una actitud ante la vida puntual o repetitiva; son aprendidos o adquiridos de pequeños como una forma de defensa para poder soportar emocionalmente ciertas experiencias de vida hostiles o simplemente desagradables. 
De niña/o decir no o conseguir lo que se quiere es complicado, así que uno se siente víctima. Este sentimiento les puede hacer permanecer en él, o quizás transformarse en perseguidor/a en el cole o en salvador/a

Todo es posible con tal de obtener afecto porque esa es en realidad la finalidad del niño/a; sentirse amada/o y respetada/o de una manera auténtica. 

En la niñez, la seguridad emocional es clave para el desarrollo de la propia identidad y tenerla o estar escaso de ella condiciona a futuro el comportamiento en familia, en la sociedad o en el trabajo.

Esta necesidad básica de contacto físico y emocional hacia ellas/os por parte de los progenitores (o de quien actúe como tal), al ser  constante y urgente, muchas veces no es satisfecha como el niño/a demanda y es ahí cuando el sentimiento de culpabilidad, resentimiento o rabia hace posicionarse en uno de los roles de este triángulo dramático:
  • ser salvador/a por sentimiento de culpabilidad (será que soy mala/o y tengo que hacer algo bueno para que me quieran), 
  • ser víctima por sentir resentimiento (el mundo está en mi contra y todo me pasa a mí; pobre de mí, me tenéis que ayudar porque no es justo) 
  • o ser perseguidor/a por la ira (pues ahora me enfado y os vais a enterar).
Y si habéis visto la película de "El Mago de Oz" (1939), me viene a la cabeza una escena de ella donde Dorothy muerta de miedo dice: "Leones, tigres y panteras ¡Dios mío!

Yo digo "Salvadoras/es, víctimas y perseguidoras/es, ¡Dios mío!" ...y pienso esto porque la relaciones, en este triángulo dramático, son distantes, poco sinceras e impiden un diálogo honesto y cercano para solucionar los conflictos.

Ahora bien, no es lo mismo tener un problema que ser una víctima, como tampoco es lo mismo ayudar que salvar, al igual que no es lo mismo ser asertivo que perseguir. 

Hablando del tema, me han comentado que dejar todo lo que es una persona resumido en los tres vértices de este triángulo dramático se queda escaso. Estoy de acuerdo, no solo podemos encasillar en perseguidor/a, salvador/a o víctima a una persona; yo lo veo como un triángulo que tiene su círculo porque se puede pasar de un rol a otro con una gran facilidad, además luego se encuentran los matices de cada rol y por supuesto, no todas las relaciones que entablamos son de tipo disfuncional.

Podemos tener relaciones sanas y podemos entablar también otro tipo de relaciones no tan sanas porque nos dejamos introducir en este triángulo de una forma automática. Adquirir uno de estos roles de forma consciente y verdadera no es negativo porque no se recurrirá a las "malas artes" de cada rol, pero si se está en un rol de una forma inconsciente es cuando los resultados relacionales son caóticos y verdaderamente dramáticos.

Quien estudió sobre ello y quien le puso nombre a estos comportamientos (más bien insanos y cambiantes) en los conflictos de relación fue Karpman

Stephen Karpman denominó a esta interacción entre los tres roles el triángulo dramático, acertado nombre porque en todo conflicto relacional, si se adquiere alguno de estos roles, el drama está garantizado y la vida se antoja mucho más complicada.

Y me viene a la cabeza que este triángulo dramático es como el triángulo de las Bermudas: te empieza a engullir y ya no vuelves,... a no ser que seas consciente del rol que has adquirido o han adquirido  y pongas las manos en el timón rectificando rumbo.

Para ello, se hace necesario potenciar la inteligencia emocional y en concreto más la inteligencia interpersonal y la intrapersonal .

Ser consciente de una/o mismo es el primer paso, reconocer donde están los demás otro de los pasos. Además, tener la valentía de mirar a nuestra familia e identificar el rol en el cada una/o se ha colocado, nos ayudará a entender nuestro propio rol ante la vida (bonito y gran trabajo intrapersonal).

Puede ser que hayas nacido en un seno familiar en el que estos roles en su forma negativa no han sido necesarios, aunque no sé yo en nuestra cultura religiosa donde hay un Salvador (la iglesia con su perdón) de las/os pobres pecadores (Víctimas por nacimiento del pecado original), que persigue las malas acciones y las castiga o las perdona. 

Y si nos remontamos aún más atrás, tenemos grandes ejemplos como son Las Cruzadas, La Inquisición o las conquistas para convertir al infiel o al pecador y con ello salvarle del fuego eterno.

Nota* Hablo de esta religión porque es la que conozco; otras posiblemente jueguen a lo mismo.

Pero, ¿Cómo son las tripas emocionales de estos personajes protagonistas del triángulo dramático? Vamos a ello y a ver si te sirve para identificar en dónde te colocas (o no) o dónde se colocan las/os que te rodean durante las discusiones o en tu vida diaria, bien sea en el ámbito personal, laboral, social,... vamos en cualquiera de las áreas de vida.

Poniendo en el extremo más patológico y enfermizo la característica principal de cada rol, un Salvador/a puede enfermar en su afán por cuidar,  el Perseguidor/a puede ser una asesina/o, y una Victima es capaz de llegar al suicidio.

Los roles no existen aislados, se relacionan entre ellos y se potencian, pudiendo pasar de un comportamiento/rol a otro o afianzando el rol propio con cada conflicto. 
Es evidente que: son complementarios, no existe uno sin los otros y normalmente en la interacción se empieza por un rol y se acaba por otro distinto, creándose de esta forma las tensiones y los malos entendidos.

Lo más habitual es que se cree una relación tóxica entre 
perseguidor/a y salvador/a, ya que en el afán de satisfacer y de agradar evitando el conflicto que tiene el salvador/a, el perseguidor/a encuentra su caldo de cultivo para hacer crecer su necesidad de crítica y persecución destructiva, dejando al salvador/a con una sensación de no ser visto y reconocido, solamente calmada por el pensar que esta cumpliendo con su misión de estar cuidando y haciendo feliz al perseguidor/a.
Es decir, el/la salvador/a se transforma en víctima en el cumplimiento de su misión que es hacer feliz al perseguidor/a, porque las continuas críticas destructivas y ataques de la/el perseguidor/a consiguen que se sienta incapaz y no válida/o provocando poco a poco la falta de autoestima que le encierra en su papel de salvador/a-víctima.

Este es solo un ejemplo de los tejemanejes que se pueden dar entre roles, pero, ¿Cómo son cada uno de forma individual?

Perseguidor/a
Salvador/a
Víctima


Al descubrir el triángulo dramático de Karpman, también he conocido la existencia del triángulo ganador de Acey Choy, que es el modelo teórico para poder salir de los roles propuestos por Karpman Mucho mejor este otro triángulo, por lo menos bastante más práctico si lo que quieres es tranquilidad de vida y tener unas relaciones más felices y constructivas.

Perseguidor/a- la agresividad

Suena hasta mal "perseguidor/a"; es como que hay que tenerle miedo como al hombre del saco (y no es para menos) porque, si buscamos su significado y sinónimos nos encontramos con: 
y buscando sinónimos de perseguir:

Perseguidor/a es el rol adverso por excelencia y su forma de reacción puede llegar a ser dura, agresiva y violenta (verbal o físicamente). Es ese carácter controlador y pendiente de buscar (y encontrar porque siempre hay algo) el fallo, para después adquirir esa actitud crítica dañina y de juicio, con el agravante de querer cambiar ("por su bien") a quien está persiguiendo. Sus métodos no son los más benévolos ya que puede recurrir a la coacción, la amenaza, el chantaje, el castigo o el ataque.

Vamos, que es esa joyita que llevamos dentro y, o la tenemos controlada o la lía gorda. Las emociones básicas todas/os las tenemos (por eso las denominan básicas) y la ira o la rabia que llevan a la agresividad, también. 

Dirás que tú no te ves en ese rol de perseguidor/a, pero piensa si en algún momento en una discusión la rabia te ha conquistado y has pegado un grito o un golpe, o te has marchado ofendida/o y enfadada/o. 

También mira si eres de esas/os que necesita tener siempre la razón y que no admite sus propios fallos ni quiere mirarse a si mismo. 
Indaga cuando has tenido algún conflicto y discusión si eres de las/os que buscas el apoyo de algo externo para tener la razón si ves que vas a perder, o si cuando te argumentan que estás equivocada/o y ves que vas a perder la discusión, atacas o te marchas.
¿Sabes quién provoca el ataque o la huida? Esa otra emoción primaria que es el miedo, y si te preguntas a qué se tiene miedo, tiene una fácil respuesta: a no ser queridas/os o a ser abandonadas/os, por eso es que se necesita ver el fallo en las/os demás y no en uno mismo, aunque para ello se tenga que estar todo el día en batallas (provocadas, muchas veces sin saberlo), ya que es una guerra interna en la que se está, una guerra que se tiene que ganar y como muchas veces hemos oído o leído, "en la guerra y en el amor todo vale". 

Quiero tu atención, por las buenas o por las malas.
Quiero que me quieras, por las buenas o por las malas.

Se puede poner perfectamente la imagen de una niña/o que tira de las coletas a la niña porque le gusta o el famoso "que hablen de mí, aunque sea mal" (consecuencia de la famosa frase de Oscar Wilde: "hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti").

En este rol de perseguidor/a encontramos que hay tres tipos de comportamientos: pasivo, activo y vengativo.

  • Pasivo- no hacen lo que les corresponde hacer y al no cumplir con sus responsabilidades, obliga a las/os demás a pasar por momentos desagradables, complicados y muchas veces peligrosos.
Las/os pasivas/os en su pasividad hacen daño y con su irresponsabilidad hacen daño. El no hacer, el ignorar o la ausencia, hacen daño.

Y aquí es cuando recuerdo una característica de una persona pasivo-agresiva: lo que dice y lo que hace nada tiene que ver y... esto hace daño. En muchas ocasiones en lugar de hacer lo que había dicho, lo transforma en rabia frente a quien le dice que no ha cumplido.

Las personas con este comportamiento de perseguidor pasivo, para los que no les conocen, resultan agradables y poco conflictivas, por ende, pasan más desapercibidas y sus "persecuciones" son más complicadas de definir como tales o la tolerancia hacia ellas se hace mayor precisamente por no ponerlas el nombre de "agresividad pasiva".


¡Qué cuidado hay que tener con el perseguidor/a pasivo/a! ¡No le ves venir! 

  • Activo- Estos son el prototipo de personaje que pisa a quien tenga que pisar con tal de satisfacer sus necesidades.
Este sí que es fácilmente detectable, aunque no significa que sea fácil salir de su rueda de comportamiento. 

Su lema es "primero yo, luego yo y después yo y mis necesidades" y al ponerse siempre en ese primer lugar, no les importa el daño que puedan ocasionar o lo que las/os demás de su entorno puedan sufrir. 
Suelen ser exigentes y controladores/as, a la vez que dominantes, imponiéndose sobre los demás y si para ello tienen que utilizar el miedo y la agresividad (maltrato emocional o físico), lo hacen.

Pueden ser perfectamente ese "tonto/a que se cree listo/a" y que va tan sobrada/o de creerse que es el mejor, que piensa que, si alguien se tiene que llevar la mejor tajada, ese es ella/él y que las/os demás se aguanten. 
En el juego de la vida, siempre serán las/os verdugos. Se pueden llegar a convertir en determinadas ocasiones en despiadadas/os, crueles, dañinas/os y brutales.

¡Qué cuidado hay que tener con el perseguidor/ activo/a! ¡Te arrolla si no lo esquivas!

Vengativo- El castigo, venganza y represalia es su lema y se lo justifican con pensar que la otra parte se lo ha buscado. De esta manera se sienten triunfantes, que han ganado y que a ellas/os nadie les pisa sin que después no sean aniquiladas/os. 
Las/os demás son una amenaza, por lo que obvian empatizar y eso les permite ejercer cualquier tipo de acción vengativa. Si le añadimos que su pensamiento dual (no existen grises; o es negro o es blanco) no les permite ver todos los matices de las relaciones interpersonales, nos encontramos con personas rencorosas, que ven lo negativo de su pasado y castigan por ello.

Su orgullo mal entendido les hace ver que las/os demás les están atacando injustificadamente y se ponen a la defensiva con un buen ataque, algo que dificulta la comunicación y las buenas relaciones. Para ellos vengarse haciendo daño es la opción de vida, sin ver que a la larga esto perjudica tanto a quien recibe su venganza como a él/ella mismo/a, ya que, con cada venganza consumada, acrecientan la inseguridad personal que les hace ver enemigas/os (de los que vengarse) donde no los hay.

¡Qué cuidado hay que tener con el perseguidor vengativo! ¡Son una bomba con patas que estalla en cualquier momento!

Estas/os perseguidores están siempre en batallas, broncas, peleas, conflictos o luchas, llámalo como quieras, identifícalo como quieras, pero son así en sus relaciones familiares, laborales, sociales y de pareja.

Por ejemplo, cuando a una/o le dejan o está en la amenaza de que le dejen (por lo tanto en el miedo de no ser querida/o o ser abandonada/o), es muy fácil adquirir este rol de perseguidor porque en el fondo se siente una víctima (una de las conexiones entre roles de este triángulo dramático) y no quiere. 

El salvador- la culpa

Ni qué decir tiene que el binomio salvadora-víctima es el ideal para crear una relación tóxica en la cual nadie sale ganando ni siendo feliz. Tanto el rol dramático de salvador/a como el de víctima son patológicos y deberían tratarse para su control.

Telita con los salvadores/as, porque a pesar de lo que significa y lo que aparentemente parece, encontramos en este rol un trasfondo a medio y largo plazo, propenso al drama y a enturbiar las relaciones y a hacerlas conflictivas.

El/la salvador/a necesita víctimas y si no las tiene, se las crea. Así de sencillo porque el/la salvador/a todo lo puede, todo lo hace, todo lo sabe,... ¡para eso es el/la salvador/a del trío!

Y como estamos hablando de un/a salvador/a inconscientemente metido/a en el papel (ellos/as hasta creen que lo que hacen es de buenas personas que cuidan y velan por las/os demás), se acaba cansando y acaba con ese pensamiento coletilla de "todas/os se aprovechan de mi bondad" 

En muchas ocasiones se llega tan lejos en esto de "salvar", que se anula o se ignora y se hace de menos al "salvado/a". Se piensa por "el salvado/a" porque se le anula como si no tuviera buen criterio propio para poder defenderse en la vida; se le infantiliza. 

Se le hace víctima para poder ser salvador/a, algo que da derecho a entrometerse en su vida e incluso en lo que piensa o siente, tomando además las decisiones de manera unilateral y sin preguntar, con el consiguiente riesgo de no acertar. 


El/la salvador/a 
necesita sentirse bien preocupándose por las/os demás y ayudándoles; antepone las necesidades ajenas a las propias, pero el matiz lo da que no lo hace por las/os otras/os, si no por sentirse bien consigo mismo/a, por su necesidad de que dependan de él/ella para sentirse querido/a, irremplazable y necesaria/o. 

No es nada grato ser el/la salvador/a, ya que, aunque parezca lo contrario, les mueve una necesidad interior a no sentirse rechazadas/os, con una sensación de culpabilidad que los lleva a ese servicio a las/os demás (las pobres víctimas del mundo que necesitan de su ayuda) de una forma enmascarada de generosidad que, en el fondo, supone un sacrificio o renuncia a las propias necesidades.

Esto los puede llevar a diferentes formas de vida, como son las causas benéficas para servir al prójimo o una espiral de trabajo continuo para realizar "misiones de vida" interminables en pos de un beneficio hacia el bienestar de las/os demás, e incluso a juzgar vidas ajenas para determinar que son de mala calidad y así él/ella poder enmendarlas sin que le hayan dado ningún tipo de permiso para ello. 

En el fondo buscan la aprobación o calmar algún sentimiento inconsciente de culpa que los lleva a ese estilo de vida de necesitar ser imprescindibles y salvadores/as de vidas ajenas en vez de mirar la propia.

Este/a salvador/a es susceptible de convertirse en perseguidor/a si empieza a sentir que ya no es necesario/a e imprescindible como él/ella necesita para sentirse bien; pasa a sentirse víctima de vida o de alguien, lo que es contrario a su ser y en ocasiones le lleva a la frustración y la ira. Siente la ingratitud y el desprecio que son el interruptor para convertirse en perseguidores/as.

Otras veces les hace vivir en un continuo sacrificio aguantando lo inaguantable con tal de ayudar, cuidar, satisfacer, etc., a ese alguien que consideran víctima (y que en realidad es un perseguidor/a o una víctima-perseguidor).

Ejemplo de esto pueden ser las situaciones de maltrato familiar/social/laboral, permanecer en pareja de alguien con una adicción, tolerancia a un/a hijo/a maltratador/a o en una adicción, etc.

La víctima- el resentimiento

Es en principio el punto vulnerable de este triángulo dramático, pero ojito, tan desestabilizador o más que los dos anteriores y muy capaz de llevarte a este juego de roles en las situaciones conflictivas.

Aunque aparentemente pueda no ser visible, existe un trasfondo de falta de seguridad y de miedo. 

Esto es algo muy fácil de detectar en una situación de enfermedad; la persona enferma siente que las/os demás la tienen que cuidar y ayudar, por lo que sus demandas de ello y de atención son continuas, apremiantes y exigentes.

Incluso personas que han llevado una vida independiente y valiéndose por sí mismas, en momentos de enfermedad pasan a sentirse víctimas de sus circunstancias y adquieren este rol nocivo, exigente (enmascaradamente o no) y muchas veces manipulador. Este tipo de persona que adquiere el rol de victima puede pasar a ser perseguidora de sus salvadores, y si todos adquieren su rol, el triángulo dramático de Karpman adquiere todo su sentido.

Y se entiende muy bien porque para la víctima todo pasa a ser poco; nada satisface su hambre de victimismo y en sus continuas demandas, se llega a la no satisfacción de alguna, lo cual les produce insatisfacción y frustración que los lleva a atosigar, controlar o manipular, y esto puede ser una historia interminable que alimenta a este rol de víctima/perseguidor/a.

¿Qué ocurre con esta actitud? Muy sencillo, el/la posible salvador (o simplemente los de alrededor) acaba cansándose de su continuo pesimismo, falta de aceptación de lo que tiene o de la ingratitud para con los cuidados y atenciones que se la ofrecen. 

Ese "todo es poco" y ese enmascarado sabotaje a la felicidad del salvador/a, acaba por hartar tanto, que se llega a la mentira y a la ocultación para evitar el control, el hostigamiento o la manipulación a la que se ve sometida/o. Si la persona víctima se llega a dar cuenta, acrecienta su papel como tal, provocando un círculo vicioso de cual es complicado escapar.

En este caso, es tremendamente fácil entrar en este triángulo dramático ya que quien adquiere el rol de salvador/a se siente fracasado en su misión de que la víctima se encuentre bien, algo que le lleva a intentar métodos diferentes para lograrlo, entre ellos puede que incluso poco íntegros.


Como ya he dicho, esto es muy visible en casos de enfermedad, pero en muchos de los casos no hace falta estar enfermo; simplemente son personas con falta de confianza en sí mismos por lo que se hacen dependientes de las/os que le rodean y adquieren ese papel de víctima perpetuamente y no solo durante una enfermedad.

Este estar continuo en el rol de víctima, es tremendo y muchas veces demoledor anímicamente, ya que estar en ese sentimiento de desvalimiento, falta de cuidados y muchas veces incluso en el sentimiento de abandono y traición, les lleva a episodios de depresiones, adquirir enfermedades psicosomáticas e incluso a entrar en adicciones/obsesiones de cualquier tipo para intentar evadirse de su malestar. 

La víctima llega a provocar que los que tiene alrededor le abandonen, quedándose en la sensación de "porque me pasa a mí esto", "no son lo que yo pensaba", "me abandonan sin motivo", "estoy sola en esta vida",... y un largo etc. de sentimientos negativos que la refuerzan su rol.

Como opinión personal, el rol de víctima es el mal doliente, tanto para uno mismo como para el entorno, añadiendo que casi van de la mano el rol de víctima con el de perseguidor/a, es decir, que se padecen y se hacen padecer las angustias de los dos roles.

Escapar de un triángulo dramático

Y ahora es cuando la pregunta de ¿Cómo salir de este triángulo dramático? se hace indispensable.

Lo primero es tomar consciencia de si estamos en alguno de estos roles en nuestra vida cotidiana, o si detectamos una habitualidad de rol cuando entramos en conflicto con los que nos rodean; para ello hay que ser muy honesta/o con uno mismo descartando los miedo a ser auto juzgados. Nuestro mayor enemigo somos nosotras/os mismos con nuestros prejuicios sociales adquiridos y nuestros temores.

Una vez que eres consciente de que te colocas en uno de estos roles, el siguiente cuadro te da alguna pauta de qué hacer en cada caso: 

PERSEGUIDOR

Necesidad de culpabilizar a alguien

SALVADOR

Necesidad de sentirse útil

VICTIMA

Necesidad de sentirse impotente

Tener vacíos específicos o lagunas en algún momento o en algún aspecto de vida, no significa que no valgas o que las/os demás no te vayan a querer por ellas.

Reconocerte que eres vulnerable y no un super héroe de vida.

Piensa que no tener la razón en algún momento es algo natural y no implica que no seas válida/o o querible.

Asomar el lado más afectivo y empático, pensando en si lo que vas a decir es la solución o acrecienta el problema (ese famoso contar hasta diez antes de hablar o responder en caso de conflicto).

Reconoce tus propios accesos de la emoción primaria de ira o rabia y pon el remedio a ello.

Reconocer a las/os que te rodean tu rol de perseguidor/a y que estás trabajando en solucionarlo, pidiendo ayuda si es necesario (por ejemplo que te pongan en aviso con un “no te enfades conmigo que te quiero mucho”.

Si no puedes sola/o, busca ayuda profesional.

Reubicarte en la vida como tu propio centro de ella en vez de dejar ese sitio para los demás.

Tomar conciencia de tu valor personal (concepto tan de moda que es el de empoderamiento personal) para no necesitar la aprobación externa.

Cuando detectes un chantaje emocional no ceder ante él, por muy insignificante que te parezca.

Practica la asertividad y di un no estableciendo los límites en los que quieres tus relaciones (progenitores, hijas/os, parejas, jefes/as, compañeros/as, amigas/os, …).

No finjas que todo está bien ni te ocultes tu realidad cuando tú no estás bien.

Tienes derecho a enfadarte y a expresar como te encuentras.

No te adelantes a las necesidades ajenas conjeturando cuales son; pregunta primero antes de dar por hecho que las/os demás tienes una necesidad que tú tienes que cubrir. Antes de hacer pregúntate:

¿Me han pedido claramente y directamente hacer algo?

¿Me corresponde a mí hacer ese algo?

¿Puedo hacerlo?

¿Quiero?

¿Voy a hacerlo todo o como mucho un 50%?

Si no puedes salir sola/o, busca ayuda profesional.

Tomar conciencia de tu valor personal; tus cualidades, habilidades, capacidades, recursos, competencias, ingenio, etc.

No te niegues a ver quien eres realmente. Indaga en tu área emocional; conocerte es primordial para saber tus puntos fuertes, débiles y las posibles acciones a emprender.

Mira la situación de tu vida desde fuera; eres tú el/la que eliges tu actitud con la que afrontar las circunstancias. Tienes capacidad de decidir cómo hacerlo.

Satisface tus propias necesidades (si te gusta ir al cine, no esperes a que te inviten, ve al cine). Cuídate tú al margen de necesitar a las/os demás; empieza por pequeños cuidados diarios (sonríete en el espejo, tu tiempo de lectura o música que te gusta, una comida de tu agrado, un paseo diario si te gusta, etc., cada uno sabe el qué).

La próxima vez que vayas a pedir que te apoyen, ayuden o “te salven” de una situación, piensa si lo puedes hacer tú y si es así, hazlo sin esperar que sea otra/o.

Si no puedes sola/o, busca ayuda profesional en vez de recurrir continuamente a tu entorno.


Si has dado estos pasos y sola/o no puedes salir (o no entrar) de un triángulo dramático de Karpman, acude a un/a especialista que valore desde fuera la situación y pueda darte una serie de herramientas emocionales específicas en tu caso para poder salir de tu rol.

Como puntualización te diré que el primer artículo que he leído sobre el triángulo dramático de Karpman, estaba dirigido a profesionales dedicadas/os al cuidado de las personas (psicólogas/os, médicas/os, educadores, etc.), así que fíjate si es relativamente fácil dejarte llevar por uno de sus roles.

Ahora que conoces este triángulo "oscuro", pasa a leer el de "la luz": el triángulo ganador de Acey Choy, luego, elige tu juego de vida y que rol quieres adquirir. 

Artículos leídos y escuchados sobre el tema:

Triángulo dramático de Karpman 

El triángulo dramático de Karpman- vídeo

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El triángulo dramático de Karpman

El triángulo dramático de Karpman

El triangulo dramático de Karpman

El triángulo dramático de Karpman 

El triángulo dramático de Karpman