Pensamientos, palabras, obras y omisiones

Pensamientos, palabras, obras y omisiones
Pensamientos, palabras, obras y omisiones, … tal cual es la vida.

viernes, 15 de enero de 2021

En la madurez

En la madurez. Las cosas que tiene Eloisa
No tenemos lo mismo por hacer y hecho cuando se está en la juventud a cuando se ha llegado a la madurez, como es mi caso. Los puntos de partida y dónde queremos llegar son diferentes y en sí mismo no es bueno ni malo, ni mejor o peor una cosa que la otra; simplemente es distinto.

En la madurez dejas de querer pelear para amar complementar; si algo o alguien no te gusta, simplemente lo alejas de tu vida sin molestia interior o rencor. Entiendes muchas más situaciones o aprecias la lealtad y la seguridad en las personas. Ya no vale cualquier cosa o persona, pero valoras todas las cosas o personas.

Buscando otro término, el azar me ha llevado hasta un post de la carta del tarot "El Juicio" y lo que he leído me ha servido para saber que estoy en ese punto de madurez en mi vida donde lo que significa es un reflejo de lo que pienso. Se acerca mucho al significado de madurez, o yo lo interpreto así. 

 nos pone en la observación y el entendimiento de muchas experiencias vividas, de tal manera que al hacer una aceptación (que no conformarse) de que lo vivido ya está pasado, y quedarnos con lo bueno que cada momento nos aportó, logramos continuar nuestro camino con mayor plenitud, armonía y felicidad.

Sus palabras clave dicen mucho de la línea que sigue:

Palabras clave: despertar, reforma, transformación, superación, cambio, resurrección, reconciliación, retomar, revolución, giro, modificación, reajuste, evolución positiva, adelanto, progreso, avance, mudanza, entendimiento, asimilación, acuerdos, olvido de lo malo, apaciguamiento, arreglo, calma, éxito, consolidar, finalizar, transmutar, resurgir, entendimiento, equidad de juicio, renovación, aclaración, renacimiento, resurgir, restauración...

Madurez, ... a mí me gusta hasta la palabra y quizás sea porque me siento así, en la madurez de vida en todos los sentidos; físicos y emocionales y eso da mucha tranquilidad.

Físicamente es un momento de aceptación, en el cual sabes que tu cuerpo no va a ir a toda marcha con en otros momentos pasados y ni lo pretendes; en mi caso sigo haciendo ejercicio, deporte o soy activa sin mayores pretensiones de demostrar que puedo o quiero llegar a unos niveles altos. No tengo que estar a ninguna altura de nada más que de la que yo quiera.

Hablando de madurez emocional y leyendo el post de 7 señales de madurez emocional, me ha encantando esta parte:

...la madurez emocional no surge de la nada, sino que requiere de trabajo, de esfuerzo, de voluntad y de ganas de mirar en nuestro interior. Porque no solo es tener la cabeza amueblada, sino también el corazón.

Qué bonito, ¿verdad? Tener el corazón bien amueblado. 

Aunque no sea cierto que la edad da la madurez, en mi caso se va reforzando en la medida que van pasando los años y metidos ya en "la ciencuentena", lo noto en cada vivencia de una manera más intensa. Lo que no aporta lo que necesitas, alejar sin pesar y sin dolor;  hay un refrán que dice "Al enemigo que huye puente de plata" y aunque no creo hace tiempo en los enemigos (conlleva para mí pelea y no la quiero en mi madurez), estoy de acuerdo con tender puentes de plata y tranquilidad a todo aquel, aquello o aquella que no aporte bienestar en la vida.

Todo lo vivido aportó en su momento, toda situación conllevó un aprendizaje y si no lo vimos en su momento, quizás es tiempo de observar por qué algunas situaciones se nos repiten para que aprendamos a hace de otra manera distinta. Aprender del pasado, aceptarlo y seguir viviendo con la experiencia aportada con ello, sin la queja por lo ocurrido, sin pensar en que la mala suerte te ha perseguido y que lo que ha ocurrido es injusto.

Esta tranquilidad que da la madurez, deberíamos ir aprendiéndola desde la infancia; sería una manera de vivir mucho más apacible y tranquila en muchos sentidos. Pero en mi caso no ha sido así y he pasado muchos años en esa creencia del sacrificio, del sudor y de las lágrimas. Tal y como yo lo estoy viviendo, a mí la madurez me va dando cada libertad, una gran libertad interior para mandar sobre mí misma lo primero, así que puedo decir que en la madurez está la virtud de ser más feliz, si cabe. 

martes, 12 de enero de 2021

Cambia, todo cambia

cambia,todocambia-lascosasquetieneeloisa
Cambia, todo cambia y seguirá cambiando; donde antes eras una niña desenfadada, ahora apareces en tu forma de adulta.

Miras por la ventana otras vistas, otras; de la ventana para fuera y de la misma para dentro, ... ya estás en otro hogar diferente al de cuando eras niña y no huele a casa llena de hijos y tortilla de patata para todos ellos.

Mientras miro por mi ventana para dentro, veo a esa niña que pisaba charcos, que no quería llevar paraguas, que guardaba los libros dentro del impermeable para que no se le mojaran y bajaba corriendo del cole a su casa, mientras un niño vecino lloraba al verla mojarse: ¡Mamá, mamá, Eloisa está mojándose y se va a poner malita!

Niña que jugaba a saltar los charcos con las katiuskas, a mojarse el pelo; niña a la que su madre aguardaba con la toalla, para reñirla y secarla al mismo tiempo, mientras por dentro sonreía ante la felicidad de un ser perfecto en su contento.

Ahora seco yo a mi madre cuando la llevo a Umbe a humedecer sus pies, sus manos y su cara; la sonrío ante su mirada de agradecimiento y bondad de anciana. Ahora me sigue diciendo que lleve paraguas para no mojarme el pelo y me recuerda aquel niño que yo nunca supe que lloraba por mí.

Lo que son las cosas, guardo mi móvil en el bolso para que no se moje en vez de mis libros de niña y aunque sigo sin llevar paraguas en muchas ocasiones, ya no piso charcos cuando vuelvo del trabajo sin importar mojarme.

Ahora el otoño llega tarde; ya casi no hay tiempo para mirar por la ventana caer las hojas, soplar el viento y ver llegar el otoño para luego dar paso al invierno. Siendo sinceros, ¡me encantan los otoños de mis recuerdos! Por eso en ocasiones, cojo las botas de mi hijo y cuando paseo a mi perra me meto en los charcos y entonces es cuando cambia, todo cambia y sonrío en silencio con la niña que me queda dentro.

Nota* este escrito lo he rescatado del año 2011 y que al leerlo me ha llevado a recordar a mi amatxu, mi niñez y sus momentos.