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viernes, 25 de septiembre de 2015

Libro- Los cuatro acuerdos.


Este libro es corto, fácil de leer y amable, con un contenido para mí muy intenso y muy valorable ya que toca cuatro puntos impresionantemente importantes; habla de los cuatro acuerdos que deberíamos, por lo menos, pensar en ellos.

El libro trata sobre el conocimiento esotérico tolteca conservado y transmitido de una generación a otra por distintos linajes de naguales (maestros).

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges."
"Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida."
"Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz."
"La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. Dr. Miguel Ruiz (Nagual del linaje de los Guerreros del Águila)

Merece mucho leer la exposición inicial que hace antes de meterse de lleno en los cuatro acuerdos, una forma de interpretar porque estamos donde estamos, habla de "la domesticación" y "el adiestramiento" al que hemos sido sometidas/os y profundiza en ello.

No os escribo nada sobre esta primera parte, escucharlo o leerlo y observar si lo que dice os resuena y os encaja. Del resto, resalto conceptos que merecen quedarse con ellos para tranquilidad peersonal y relacional. Como siempre, quedaros con lo que vuestro interior os deje, lo que no, quizás en otro momento de lectura de este libro os interese más.

Yo he de reconocer que lo he releído varias veces y que recurro a sus conceptos en más de una ocasión en que en esta vida nos lleva un poco más a la deriva. 

1ª acuerdo "Se impecable con tus palabras"

Si eres impecable con tus palabras solo podrás engendrar belleza, amor y el Cielo en la Tierra (me gusta esta afirmación)

• Las palabras nos dan poder para crear.

• Las palabras son Intención en acción y pueden crear o destruir todo lo que te rodea.

• La mente humana es un campo fértil en el que constantemente se están sembrando palabras, ideas, creencias, conceptos, opiniones. En ese terreno esas semillas crecen y producen consecuencias propias a su naturaleza. El miedo es también una semilla que abunda en ese terreno.

• Prepara el terreno de tu mente para que sólo puedan crecer aquellas semillas que te hagan bien.

• Con las palabras podemos hechizarnos a nosotras mismas y a otras personas y producir con ello consecuencias muy graves.

• Impecabilidad significa sin pecado y pecado es hacer algo en contra de una misma.

• Al ser impecables asumimos la responsabilidad de nuestros actos sin culparnos ni juzgarnos.

• Ser impecable con las palabras implica no utilizarlas en contra de nosotras mismas, es utilizar nuestra energía en la dirección de la verdad y del amor hacia una misma, sabiendo que la otra persona también soy yo.

• Al ser impecables con nuestras palabras podremos ser libres, felices y trascender el nivel de existencia del Infierno. Podremos vivir en el Cielo en medio de miles de personas que viven en el Infierno porque seremos inmunes a ese Infierno.

2º acuerdo "No te tomes nada personalmente" 

 •Tomarse todo personalmente, es la expresión máxima del egoísmo pues implica la creencia de que todo gira a nuestro alrededor.

• Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente (nuestra propia mentira).

 • Lo que cada persona hace y dice responde a los acuerdos que ha establecido en su propia mente, los que ha establecido conforme a su domesticación.

• Si le decimos a otra persona: -Eres tonta, nos estamos refiriendo a nosotras mismas, pues lo estamos diciendo basándonos en nuestras creencias, conceptos y opiniones.
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Tomarnos personalmente algo que otras personas nos dice implica tomarnos su veneno, su magia negra y de esa manera nos convertimos en presa de esa opinión.

• Al tomarnos personalmente las cosas, sentimos que nos agreden y reaccionamos para defendernos generando conflictos. Sentimos la necesidad de tener razón.

Si nos enfadamos con otras personas en realidad nos estamos enfadando con nosotras mismas ya que el enojo obedece a una reacción que proviene de nuestro propio sistema de creencias.
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• Nos enfadamos porque tenemos miedo, porque nos enfrentamos a nuestro miedo.

Si no tenemos miedo, si amamos, no hay lugar para el enfado.

• Amamos todo lo que nos rodea cuando nos amamos, cuando logramos superar el miedo y en consecuencia el enfado.

Para elegir correctamente, más que confiar en las demás personas, es necesario confiar en una misma.

• Al no tomar nada personalmente podemos empezar a romper muchos pequeños acuerdos internos que nos hacen sufrir.

Si elegimos seguir nuestro corazón sin tomarnos nada personalmente, aunque estemos en medio del Infierno, experimentaremos felicidad y paz interior, permaneceremos en un estado de dicha.

3º acuerdo "No hagas suposiciones" 
Tendemos a hacer suposiciones sobre todo y sobre las personas, nos lo tomamos personalmente y creemos que esas suposiciones son ciertas.

• Todo nuestro sueño del Infierno se basa en suposiciones

• A partir de nuestras suposiciones empezamos a hacer comentarios a otras personas, a chismorrear. De esa manera nos mandamos veneno de unas a otras.

• Hacemos suposiciones que no son ciertas y luego las defendemos y queremos tener razón.

• Vemos y oímos lo que queremos y no percibimos las cosas tal como son. Si no entendemos algo hacemos suposiciones sobre suposiciones de otros alguien.

• Suponemos que las demás personas saben lo que pensamos y por lo cual no es necesario que expresemos lo que queremos.

• Necesitamos justificarlo todo para sentirnos seguros y al no saber algo lo suponemos porque no tenemos el valor de preguntar.

• Hacemos esto porque realizamos acuerdos internos para actuar de esa manera. Acordamos que hacer preguntas es peligroso y que aquellos que queremos tienen que saber lo que queremos y cómo nos sentimos.

• Creemos que al amar a alguien, la vamos a poder cambiar a nuestro gusto y nos mentimos, nos autoengañamos.

Para evitar las suposiciones debemos preguntar, estar seguros de que las cosas nos quedan claras.

Con una comunicación clara las relaciones mejoran.

• Si somos personas claras a la hora de hablar, nuestras palabras se tornan impecables.

• Es necesario actuar para que las cosas cambien, la acción fortalece la voluntad, nutre la nueva semilla y establece una base sólida para que el nuevo hábito se desarrolle.
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• Cuando transformamos nuestro sueño, la magia aparece en nuestra vida, lo que necesitamos llega con facilidad porque sabemos lo que queremos y somos.

4º acuerdo "Haz siempre tu máximo esfuerzo" 

Este acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábito.

 • Lo máximo que podamos hacer cambia de un momento a otro según nuestro estado.

• Independientemente de ello se trata de hacer siempre el máximo esfuerzo.

Si nos sobre exigimos, nos agotaremos y si hacemos menos de lo que podemos nos sometemos a nuestros juicios, culpas y reproches por no haber hecho más.

• Al hacer siempre el máximo esfuerzo desaparecerán los reproches que nos hacemos, romperemos ese hechizo.

• Es la acción lo que nos hará sentir felices.

Hacer el máximo esfuerzo implica actuar por amor, no por recompensa.

• La mayoría de la gente actúa por la recompensa que espera recibir, por eso no hacen el máximo esfuerzo.

• Si nos gusta lo que hacemos, si siempre hacemos el máximo esfuerzo, disfrutamos de lo que hacemos y nos sentimos felices por ello.
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• Al hacer el máximo esfuerzo disfrutamos lo que hacemos. Hacemos el máximo esfuerzo porque nos gusta hacerlo, no lo hacemos por complacer a nuestro Juez interno ni a otras personas.

 • Si emprendemos una acción por obligación, no haremos el máximo esfuerzo.

• La acción es vivir con plenitud, la inacción es una forma de negar la vida.

Expresar lo que somos es emprender la acción.

• Una idea si no se lleva a cabo no producirá ninguna manifestación, ni resultados, ni recompensas.

Emprender la acción es estar vivo, es arriesgarse a salir y expresar nuestro Sueño.

Sea lo que sea lo que la vida te arrebate, deja que se vaya, cuanto te entregas y dejas ir el pasado te permites estar vivo en el presente, podrás disfrutar del sueño que sucede ahora mismo.

• Si vives en un sueño del pasado, jamás podrás disfrutar el sueño del presente y vivirás a medias con autocompasión, sufrimiento y lágrimas.

Tienes derecho a ser tu misma y solo puedes serlo cuando haces tu máximo esfuerzo, cuando no lo haces te niegas ese derecho.

• Los tres primeros acuerdos funcionan si hacemos el máximo esfuerzo. 

No esperes ser siempre impecable con tus palabras, solo haz tu máximo esfuerzo por cumplirlo.

No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente, solo haz tu máximo esfuerzo.

No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, solo haz tu máximo esfuerzo. Si haces tu máximo esfuerzo siempre, serán menos frecuentes los desaciertos.

Os dejo el vídeo para escuchar este libro; 
Yo te recomiendo leer este libro, te hace pensar en que es lo realmente importante; para mí ser feliz y transmitir esa felicidad el mayor tiempo posible, sobre todo a las personas cercanas, amistades, en el trabajo … se amable con todo el mundo. Transmite amor y quien eres, el gran reto está en serlo con quien compartes mucho más que un rato en una conferencia, en un bar tomando una copa o en una discoteca y recuerda la relación contigo misma. 
El libro de Los cuatro acuerdos, para mí fuente de ideas que me ayudan a no perderme en este "infierno" en el cielo.

lunes, 18 de noviembre de 2024

Vivir bajo una estructura patriarcal- relato corto

Las cosas que tiene Eloisa

Vivir bajo una estructura patriarcal tiene profundas implicaciones que afectan tanto a nivel individual como colectivo, influyendo en cómo interactuamos las personas, cómo nos percibimos y cómo organizamos nuestra sociedad. 
Significa habitar en un sistema que otorga mayor poder y privilegios a los hombres, especialmente a quienes encajan en un modelo tradicional de masculinidad y establece roles de género rígidos que limitan a todas las personas. 

El patriarcado no solo dicta qué comportamientos son aceptables según el tipo de persona, sino que también influye en cómo interpretamos sus acciones y qué consideramos reprochable o aceptable. 


EL EDIFICIO DE PIEDRA 
Los edificios hablan de aquellas personas que los construyeron y de las que los mantienen.

Dedicatoria- Todas las mujeres víctimas al vivir bajo una estructura patriarcal, es decir, a todas las mujeres y … añado a los hombres.

En la calle más céntrica de la ciudad, se erguía un edificio imponente, una amalgama de piedra, hormigón y vidrio que irradiaba poder y autoridad, como si fuera un monolito a la masculinidad. Su arquitectura, neogótica y moderna a la vez, ofrecía un contraste sorprendente: por un lado, la fachada de piedra con su escudo de un león, evocaba un pasado y, por otro, las líneas rectas limpias y los grandes ventanales delataban su renovación.

Construido en 1940 por un industrial que hizo fortuna aprovechando las circunstancias de la postguerra, el edificio se convirtió en un símbolo de poder y ostentación. En sus salas se celebraron reuniones y fastuosas fiestas, en las que se tejían las redes de influencia de la ciudad, así los poderes tácitos creaban sus alianzas y no había hombre o mujer de estatus alto en la ciudad que no quisieran estar en aquellas fiestas.

Pero el tiempo pasa cambiando las formas y en 2010, los descendientes del industrial decidieron modernizar el edificio sin perder su esencia de poder. La fachada de piedra, con su escudo, se mantuvo intacta, pero el interior fue completamente transformado. Los antiguos pasillos largos y oscuros y las enormes habitaciones fueron reemplazados por espacios diáfanos y funcionales, divididos en oficinas, apartamentos y grandes pisos. Cuatro ascensores de cristal conectaban todos los pisos, incluyendo un restaurante en la última planta con vistas panorámicas de la ciudad.

A pesar de su modernización, el edificio conservaba un aire de misteriosa antigüedad. Sus gruesos muros de piedra parecían guardar aquellos secretos urdidos por hombres con poder, mientras que las grandes cristaleras ofrecían una visión moderna y luminosa, como de pulcritud y transparencia. El edificio era un lugar de contrastes, donde las historias de hombres del pasado, se entrelazaba con las de los hombres del presente.

Su interior, cuidadosamente diseñado, ofrecía un alto nivel de seguridad; un sistema de control de acceso restringía la entrada a quien no fuera propietarios, inquilinos y personal autorizado. Cámaras de vigilancia y sensores monitoreaban cada rincón del edificio, garantizando el control y la tranquilidad de quienes estaban dentro.

Sin embargo, bajo esta apariencia de fortaleza inexpugnable, el edificio ocultaba las vulnerabilidades de los hombres que arrastraba como herencia desde su construcción. Los acuerdos del pasado, las ambiciones presentes y las tensiones ocultas creaban un caldo de cultivo para la ocultación y el conflicto. Y así, sin que nadie fuera consciente, el edificio más ostentoso de la calle más céntrica de la ciudad, se preparaba para enfrentar su desafío más grande.

Aquel hombre de negocios que financió la construcción del edificio primigenio, era un ejemplo de señor de su época: su figura, imponente y autoritaria, se proyectaba en cada rincón del edificio que había construido. Era un claro ejemplo de la masculinidad tradicional: fuerte, decidido, ambicioso y con un marcado sentido del poder y la propiedad.

El edificio era su reino, un reflejo de su ser y su dominio; cada detalle, desde la arquitectura imponente hasta la distribución de los espacios, estaba pensado para transmitir su autoridad y jerarquía. Detrás de la fachada de éxito trabajado, este hombre ocultaba un lado más oscuro y, se rumoreaba que había acumulado su fortuna a través de prácticas poco éticas y que había utilizado sus influencias para manipular, utilizar y beneficiarse de sus socios y empleados.

Sus descendientes heredaron no solo la fortuna familiar, incluyendo el edificio, sino también la visión del mundo y de lo que es ser un hombre y, aunque vivían en una época más moderna y abierta, mantenían arraigados muchos de los valores de los hombres de su familia.

En su convencimiento de que esos valores eran los que tenían que ser porque así había sido siempre y funcionaba, sabían que hoy en día había que preservarlos de otra maneras más ambigua y solapada.

Dar la imagen de progresismo al edificio era imprescindible, por lo que adaptaron la fachada antigua convirtiéndola en moderna, sin embargo, detrás de esta apariencia, seguían perpetuando los mismos patrones de poder y dominación, siguiendo el arquetipo de su abuelo, al cual veían como una figura a seguir y un modelo de éxito, poder y dominio. Eso sí, como la imagen pública era fundamental para ellos, se presentaban como hombres modernos y sofisticadamente igualitarios, pero en privado mantenían un estilo de vida opulento, ostentoso y clasista, propio de una élite privilegiada que menospreciaba a los hombres que no eran de su círculo y por supuesto, a las mujeres.

Dentro del edificio existía una jerarquía social muy marcada, basada en el poder económico y en el estatus social. La competitividad y la aporofobia se mascaban en él y la mayoría de las conversaciones giraban en torno a los negocios y los temas relacionados con el poder.

Los hombres más poderosos ocupaban los pisos más altos y tenían acceso a las mejores comodidades, mientras que el resto, dentro de tener el privilegio de vivir en el edificio, ocupaban pisos de menor tamaño y considerablemente más simples en su sobrada ostentosidad.

En las alturas del edificio, donde el viento azotaba las ventanas y el eco de las pisadas resonaba en los pasillos impolutos, se reunían los hombres que ejercían el poder en el edificio y en la ciudad; los herederos y sus colegas que eran los líderes indiscutibles, los dueños del juego y que no dudaban en usar cualquier medio para mantener su poder.

Sus reuniones eran un ritual de reafirmación de sus valores, sus poderes sobre las demás personas y una demostración de enérgica testosterona; en ellas se trazaban estrategias y se consolidaban alianzas, se urdían trampas y órdenes para mantener el sistema que les permitía vivir con los privilegios que habían heredado.

Uno de sus colegas de negocios y mejor amigo, un hombre corpulento con una sonrisa permanente, era el encargado de mantener a raya a los demás colegas o colaboradores, ya que conocía los secretos de cada uno, sus debilidades y sus anhelos. Con sutileza, les recordaba su dependencia de los que tenían el poder y les ofrecía favores a cambio de su lealtad.

Había más colegas de negocios o de vida, ya que todos vivían en el edificio, concretamente dos de ellos, eran como dos sombras que se movían sigilosamente por el edificio y entre sus moradores, convertidos en los brazos ejecutores de los poderosos para mantener el imperio creado.  Sin preguntas o explicaciones y sin dudar, cumplían con las órdenes, dispuestos a usar la fuerza u otras artes si era necesario.

No podía faltar en aquel edificio el colega de negocios competitivo, ambicioso y calculador que soñaba con destronar a los herederos del edificio y quedarse con él, maquinando otras estrategias, tejiendo intrigas y buscando aliados al margen de los poderosos dueños.

En toda sociedad existe el gracioso y, al edificio como institución social que era, no le faltaba su graciosillo, un bufón patético y misógino que intentaba ganarse el favor de los poderosos con sus chistes machistas y sus comentarios despectivos hacia las mujeres u otros hombres que no daban el perfil de hombre que marcaba aquel edificio. De esta manera se codeaba con los que ostentaban el poder y se creía que pertenecía al mismo estatus, cuando en realidad lo utilizaban para mantener las costumbres y más que con él, se burlaban de él.

El jefe de seguridad era un hombre enigmático y solitario, que observaba todo desde la distancia. Sus ojos oscuros parecían penetrar en el alma de los demás, pero nunca revelaba sus pensamientos. Se llevaba muy bien con el conserje, un hombre aparentemente bondadoso y servicial, pero que en realidad ejercía un control sutil en el edificio. Con sus consejos y su actitud paternalista, hacía sentir que le necesitaban para ciertas cosas porque ellos eran incapaces y dependientes de los servicios básicos que este hombre ofrecía.

Y casi como un ente transparente estaba él, el hombre que vivía en las sombras, ocultando su verdadera identidad porque estaba atrapado en un sistema que no comprendía y no era suyo, pero en el que tenía que sobrevivir. Dentro de él, sabía que tarde o temprano le descubrirían si se hacía muy visible y que le echarían del edificio.

Así transcurrían los días, meses y años, … hasta que llegó ella. Una mujer joven, independiente y decidida, que no encajaba en las normas del edificio, pero que al ser la hija de la mano derecha de los herederos y estar sólo de paso, la aceptaron. Lo que no supieron prever, fue que esa mujer sacudiría los cimientos del organizado ecosistema del edificio.

La llegada de la nueva inquilina desencadenaría una serie de eventos que pondrían a prueba las lealtades a la masculinidad, desenmascararían las hipocresías y revelarían las inseguridades de los hombres del edificio, provocando el debilitamiento del sistema ancestral que lo sustentaba.

Sofía a su llegada causó una pequeña conmoción: joven y con una energía contagiosa, nadie esperaba que ella fuera la catalizadora de un cambio tan profundo. Acompañada con las visitas de sus amigas, un grupo diverso de mujeres con ideas claras y personalidades fuertes, Sofía comenzó a relacionarse con los hombres del edificio.

Al principio, estos se burlaban a sus espaldas a través de los chistes del graciosillo misógino, viéndolas como una amenaza menor, o ni tan siquiera una amenaza; viéndolas como si fueran nada o un objeto para su diversión. Pero poco a poco su carisma, naturalidad, seguridad y verdad, fue calando en las mentes del resto e incluso sin ser evidente, en los propios cimientos ideológicos del edificio.

Un día el jefe de seguridad, guardián impasible del edificio con su visión del mundo (cumplir órdenes y mantener el orden), habló con Sofía. Al principio, la veía a ella y a sus amigas como una molestia al statu quo que él había ayudado a mantener; sin embargo, ese día, Sofía se acercó a él con una propuesta que le sorprendió.

Necesitaba un espacio seguro dentro del edificio para realizar una reunión de mujeres, un lugar donde pudieran hablar abiertamente sobre sus experiencias y sus ideas. El jefe de seguridad frunció el ceño porque la idea de un grupo de mujeres reuniéndose para hablar le parecía sospechosa e incluso, una grieta para su sistema de seguridad tan perfecto, pero algo en la mirada de Sofía lo conmovió.

Durante su conversación, ella le explicó las razones detrás de esa reunión; le habló de que ella obedecía también, pero a otro orden social en el que se daba prioridad a la igualdad, la justicia y el respeto hacia todas las personas. Le contó historias de hombres, pero sobre todo de mujeres que habían enfrentado discriminación y violencia, y de cómo ese tipo de reuniones les daba voz a otras mujeres en parecidas circunstancias. Le habló de madres (algo que le recordó a la suya), le habló de hermanas, esposas e hijas, le habló de vecinas e incluso de mujeres desconocidas, … le habló de sus vidas.

El jefe de seguridad escuchó atentamente, sorprendido por la pasión y la inteligencia de la joven. Comenzó a darse cuenta de que sus prejuicios y creencias quizás le estaban equivocando y que la muchacha no era una amenaza, sino que buscaba lo mismo que él: cumplir su misión, que era hacer un mundo más justo y equitativo.

Al final de la conversación, el jefe de seguridad accedió a conseguirle un salón de reuniones para que Sofía pudiera organizar su encuentro, y no sólo eso, además, se ofreció a garantizar la seguridad del evento.

A partir de ese momento y de aquella reunión de mujeres, el jefe de seguridad comenzó a ver el mundo de una manera diferente, convirtiéndose en un aliado inesperado de Sofía y sus amigas, utilizando su posición para protegerlas y apoyarlas. Su cambio de actitud fue gradual, pero significativo. Con el tiempo, el jefe de seguridad se convirtió en un defensor de las ideas de ese grupo de chicas que irrumpió sorpresivamente en su vida.

Este hombre, un día fue a hablar con el padre de Sofía, un hombre astuto y experimentado en los negocios, que se sintió profundamente conmovido por el relato del jefe de seguridad. Reconoció en sus palabras una sinceridad y una autenticidad que rara vez encontraba en sus propios círculos. La transformación personal que había experimentado el jefe de seguridad, gracias a la influencia de Sofía y sus amigas, le hizo reflexionar sobre sus propias acciones y las consecuencias que estas habían tenido en las demás personas, incluidas su exmujer y su propia hija, Sofía, ignorada por él desde que nació.

Con su característico y sibilino tacto, el padre de Sofía comenzó a sembrar las semillas del cambio en los más altos niveles de las empresas y del edificio, y utilizando su influencia y su capacidad para satisfacer las necesidades de los demás, convenció a los herederos y a los otros líderes, de la importancia de adoptar una nueva perspectiva.

Con sutileza, el padre de Sofía comenzó impulsando la creación de nuevos programas de gestión que abarcaran la diversidad e inclusión como estrategia de ventas. Fomentó la participación de las mujeres en puestos de liderazgo y promovió prácticas laborales más justas y equitativas, bajo la excusa de un lavado de cara de los negocios que les adaptaran a los nuevos tiempos y darían mayores beneficios.

Los herederos, al ver el entusiasmo del personal de sus empresas por trabajar, además de la mejora en los resultados económicos de las empresas, se mostraron cada vez más receptivos a estos cambios y poco a poco, el edificio se convirtió en un modelo de gestión igualitaria, aunque aún quedaran muchas mentalidades que tan solo se adaptaron exteriormente porque sus convicciones personales estaban en las viejas creencias.

Pasaron los meses y después de vivir los cambios en el edificio y ver la aceptación de la diversidad, el hombre reservado que permanecía a la sombra comenzó a sentirse más seguro, dándose cuenta de que ya no tenía que esconderse y que podía ser él mismo sin miedo a ser juzgado, criticado por el chistosillo o echado del edificio.

Empezó a hacerse ver en pequeñas cosas, participando en conversaciones en el ascensor o en grupos en el edificio, compartiendo sus opiniones y hobbies, etc. Al principio, se sentía incómodo, pero pronto descubrió que las personas lo escuchaban con atención y respeto porque los nuevos cambios habían abierto algunas mentes.

Un día, durante una reunión de comunidad del edificio, tomó la palabra y expresó sus ideas sobre cómo mejorar la comunidad, quedando el resto de las personas sorprendidas por su elocuencia y su visión; fue la manera de darse a conocer el hasta entonces desconocido vecino, dándose cuenta de que tenía mucho que aportar y que su voz era importante.

A medida que se iba liberando, comenzó a descubrir nuevas facetas de su personalidad y se involucró en proyectos creativos que le ilusionaban, como escribir, algo que materializó en unos cuantos libros, de los cuales, el que trató la historia del edificio en forma de ciencia ficción, se convirtió en un bestseller.

Su transformación de este hombre fue profunda y visible; pasó de ser un hombre introvertido y solitario a convertirse en una persona segura de sí misma y con una vida plena. Su historia sirvió de inspiración para el resto de habitantes del edificio, quienes se dieron cuenta cómo podían ser sus vidas al margen de las normas en las que se habían vivido desde hacía generaciones.

Sofía y sus amigas, al ver los cambios que se dieron en las gentes del edificio se sintieron profundamente satisfechas; su lucha había dado frutos y el cambio que habían anhelado, era ahora una realidad en aquel edificio monolito de la masculinidad. Ese era el camino, … aún quedaban muchos edificios por visitar.

Este relato corto para ilustrar lo que es vivir bajo una estructura patriarcal, simbolizada en el edificio de piedra, es el deseo de que realmente pudiera suceder lo que en él habéis leído; una ilusión, un deseo, una necesidad social.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Asertivo, vulnerable, empático- El triángulo ganador- por Acey Choy

Si el triángulo dramático de Karpman ha sido muy interesante de conocer, el triángulo ganador no se le queda atrás porque nos sugiere la solución del anterior, cambiando unos roles por por otros con una connotación emocional y relacional más sana.

Karpman fue el precursor del triángulo dramático, Acey Choy lo fue del triángulo ganador, es decir; que uno estudió y puso nombre a una problemática en los conflictos de relación y el otro ante ese estudio del problema, indagó en como podríamos hacer para no caer en los roles de Salvador/a, Perseguidor/a o Victima.

Para mi sorpresa, la cantidad de artículos encontrados sobre el triángulo ganador ha sido bastante menor que los encontrados de su opuesto o la información estaba integrada dentro de ellos, algo que me sugiere estudiar más sobre el tema y la idea me gusta, así que voy a jugar con ella porque, jugar en un triángulo ganador es bastante más efectivo y productivo emocionalmente hablando, amén de recordarnos qué podemos hacer en los conflictos de relación bien familiares, laborales o sociales.

Escoger los roles que nos propone Acey Choy requiere de una inteligencia emocional y un inteligencia intrapersonal que nos ayudan a vernos sin temor a encasillarnos o juzgarnos por haber entrado al juego del triángulo dramático y después haber parado y retomado la situación jugando con los roles del triángulo ganador.

Rectificar es de sabias/os y con este nuevo trío de roles, la jugada se asemeja a un trío de ases, ganadora.

Haciendo analogía con, "ante el vicio de pedir la virtud de no dar", la sugerencia es:

Ante el vicio de salvar, la virtud de ayudar. Pasamos de salvador/a a ayudador/a

Ante el vicio de perseguir, la virtud de ser asertivo. Pasamos de castigar a expresar con integridad.

Ante el vicio de ser víctima, la virtud de ser un/a vulnerable responsable. Pasamos de la pasividad a la acción.

¿Qué os sugiere este cambio? a mí lo primero  integridad para reconocernos en un rol y querer pasar al otro, algo bastante complicado en personalidades fuertes dentro de la fragilidad que supone estar en un triángulo dramático.

En los conflictos, uno de los grandes protagonistas para no reconocer que conducta estamos teniendo y rectificarla es el ego, que nada tiene que ver con la autoestima, ni con la intuición o voz interior.

Pero no hay que fustigarse ; todas/os nos metemos en triángulos y hacemos dúos o tríos no muy recomendables en más de una ocasión. Aún sabiendo como funcionamos, persistimos en ejercer cierto rol porque no somos conscientes de que podemos aplicar otro (cuando conseguimos dominar el ego), el compi del triángulo ganador.

Tenemos los personajes de los dos triángulos; poner la imagen de los dibujos con el angelito bueno (triángulo ganador) y el diablo malo (triángulo dramático), la única diferencia es que aquí no hay un/a único responsable, por eso es un triángulo, todas/os al interactuar lo somos .

Vamos a empezar a conocerlos a ver que tal nos caen y empezaré por la/el asertiva/o en contraposición al perseguidor/a, personaje tremendamente importante para tranquilidad de vida.

El Asertivo

Si al perseguidor/a le vence la ira y la rabia, este protagonista de "El triángulo ganador" (el asertivo) parte de la casilla de salida sin esta emoción primaria que si bien nos ayuda en unas circunstancias, es muy nociva a la hora de resolver un conflicto y muy activa a la hora de crearlos. 

Pero vamos a ver los sinónimos de ira, porque claro, uno puede pensar que lo sentido no es ira o rabia, pero,... en el saco de esta emoción van también: rabia, furia, enfurecimiento, arrebato, enojo, cólera, furor, indignación, irritación, cabreo, fastidio, desagrado, exacerbación, exasperación, …

¿Has sentido alguna vez esta emoción o alguno de sus amigos? Pues entonces te será fácil detectar cuando estás con sus sensaciones y cuando sabes que tienes que parar, salir por un momento y respirar para tranquilizarte. Este acto es el más difícil porque requiere autocontrol en un momento de tensión, quizás provocado por el estrés o porque nuestro carácter tiende a entender que en esas situaciones tiene que defenderse.

A partir de ese momento en el que ya detectas tu emoción de malestar, empiezas a estar preparado para actuar de una forma asertiva y dejar de ser un perseguidor/a. 

Pasar a otra emoción más grata tiene sus grandes ventajas a nivel relacional y a nivel físico (sí, sí, el cuerpo sufre con cada arrebato, pérdida de papeles, estrés,...) Según los antónimos de la ira y sus amigos, empezarás a sentir: paz, serenidad, paciencia, tranquilidad, agrado, complacencia, satisfacción, contento, …

Estarás de acuerdo que nada tiene que ver el punto de partida del juego ; con estás últimas sensaciones, frente a un problema o discusión existen grandes posibilidades de arreglo. Si nos vienen chillando lo más probable es que nos defendamos o cerremos, y si nos vienen hablando lo más probable es que escuchemos.

Si te pillas en ese punto en el que empiezas a apretar los músculos y el corazón te late más rápido, respira profundo y date un poco de tiempo para pasar a la calma. El siguiente movimiento es retomar la situación con toda esa tranquilidad y pasar a ser asertiva/o en lo que dices. La jugada no está en callar y dar la razón al otro/a porque no queremos entrar en ira, la jugada es hablar y negociar.

En los negocios se lleva mucho entablar las negociaciones con la pretensión de conseguir un ganar-ganar, si esto se da, las relaciones entre empresas serán fructuosas.

Ya sabemos que no todas las negociaciones llegan a ser productivas para ambas partes, pero es el paso previo para que lo puedan ser, mientras que los malos modos de la ira, es todo lo contrario, todos los boletos están en el lado de mantenerse y agrandarse los conflictos.

Pasamos a usar la asertividad y con ella a expresarnos en lo que queremos de una manera que nos entiendan y que no incomode o violente, pero … ¿Qué significa ser asertivo?

Expresar lo que quieres sin necesidad de juzgar, castigar, doblegar. agredir..., 
Expresar libremente las emociones, defender tus derechos de una manera directa y clara, sin rodeos ni agresividades. 
Hablar claro y pedir que te hablen claro, eso sí, de forma adecuada y sin pérdida del control. 

Resumiendo, actitud positiva y franqueza= buen rollo y sinceridad.

Mantenerse en una actitud asertiva sin entrar en juego que tenga el/la otro/a, es también todo un reto, ya que normalmente quien juega en un triángulo dramático, necesita que adquieras alguno de los roles que en él hay. Recuerda que tu juego es el triángulo ganador, no lo cambies. 

No renuncies a lo que necesitas o quieres, pero negocia como obtenerlo; no impongas, no persigas o no violentes porque no te hace falta teniendo la baza de la asertividad.

Para mantenerte en una postura asertiva, tira del comodín de la inteligencia intrapersonal, ya que es uno de los pilares (conocerte, valorarte, priorizarte); darte cuenta de tus propias emociones, controlarlas y la capacidad de motivarte a ti mismo.

Si tienes que decir no, di no de una manera asertiva; no me gusta, no quiero, ahora no. Porque sabes...¡no es no! Hay un libro interesante que leí hace años "Cuando digo no, me siento culpable" de Manuel J. Smith, quizás sirva de ayuda para entender el miedo a decir no.

Una lectura que a mí me ayuda a no perderme en los juegos ajenos es el libro de Los cuatro acuerdos; su lectura me recuerda procurar ser impecable con mis palabras, no tomarme lo que oiga de modo personal, no hacer suposiciones que me engañen y hacer todo lo que pueda (ni menos, ni más).
Es evidente que no siempre se consigue cumplir con estos acuerdos, por eso recordarlos y releerlos puede servir de apoyo.

Toda lectura nos puede aportar un algo que nos de la clave para ser más asertivos en nuestras relaciones cotidianas, aunque como nuestra mente es así, tenemos que interiorizar el qué conseguimos si somos más asertivos ¿Para qué queremos ser asertivos? Muy sencillo:

Para preguntar, cuestionarnos y evolucionar; no quedarnos en el simple "esto es así y ya está". Esto es muy visual en los niños cuando empiezan a dominar un poco el lenguaje y pasan por esta etapa tan maravillosa para volver locos a las/os que tienen al lado.
Muchas veces cuando entendemos el por qué, se nos hace más fácil saber cómo y qué hacer.

Opinar sin el temor al qué dirán, aciertes o te equivoques; no hay por qué tener siempre la razón, pero tu opinión es tan buena como la de las/os demás.

Pedir algo de manera normalizada; no eres menos por necesitar algo ni estás eternamente obligado con alguien porque te ayude. Esto es así de sencillo; unas veces piden unas/os y dan otras/os. Habrá veces en las que nos toque pedir y habrá veces que nos toque dar sin que nos deban la vida.

Expresar tus emociones; las mejores y las otras, porque aunque no queramos, las emociones primarias y sus secundarias las tenemos todos.

Conversar de forma fluida y productiva; utilizar la capacidad para empezar, continuar o terminar una conversación sin que sea un drama o una catástrofe. 

Solucionar las cuestiones conflictivas diarias; no acumular es la mejor manera de no estallar un día por sobreacumulación. Se tarda poco en limpiar un vaso, pero si empiezas a acumular cacharros para fregar y los vas dejando por días, semanas, meses o años, al final te van comiendo los bichos.

Hay mucha mala leche deambulando por alrededor, pero si uno no pierde su centro, empezará a poner el punto de mira en las cosas buenas, que las hay... y muchas. 

Canalizar la energía de la ira o la rabia (enfado o contrariedad en su baja escala) a través de la asertividad, te abrirá más puertas de las que cierra y seguro que encontrarás un/a ayudador empático con el que poder negociar la situación y poder encontrar una solución al conflicto que causa tu malestar.

También podéis leer:

 "La asertividad: expresión de una sana autoestima" de Olga Castanyer

"La asertividad: Hacia una autoestima saludable y una comunicación exitosa. Técnicas para una mente asertiva, para ganar la confianza del otro y poder decir lo que sientes en el aquí y ahora" de Constanza Walsh.

"La asertividad en el trabajo" de Olga Castanyer y Estela Ortega

El Ayudador empático

Ayudar a que todo vaya mejor es muy honorable y muy de agradecer; no tengo ninguna duda de que este mundo necesita de ayudadores. Pero hay una línea roja entre ayudador y salvador/a; encontrar en la vida personas que te ayuden y no que te salven, es de las cosas más bonitas que le pueden pasar a una/o.

El ayudador no va a estar para ti cada vez que tú quieras; va a estar cuando tú se lo pidas y él/ella pueda/quiera ayudarte. Esto es importante entender; significa que si cree que tú puedes solucionar tu problema, no lo va a hacer él/ella porque no te estaría haciendo ningún favor, tan solo un ser dependiente.
La empatía es su fuerte y por ello, sabe donde poner los límites, sobre todo si van a ir en contra tuyo y de sus criterios personales.

Es esa persona que está ahí para ayudar en un momento difícil y que hace su misión sintiéndose agradecida por ello y ya no ocurre nada más. Si no la necesitas de nuevo, no pasa nada porque no se alimenta de tu necesidad de su ayuda.

En contraposición a la figura del salvador del triángulo dramático, el/la ayudador no necesita de su "ayudar" para ser feliz; lo es ya en sí misma/o y estar para cuando alguien necesita algo de él/ella, es pura normalidad, y esto puede ser así para porque no parte de su propio sentimiento de culpa que le inclina a tener que ayudar para redimirse. 
Su juego es el de la colaboración empática, es decir, que sabe lo que pueden dar las/os demás y hasta dónde pueden llegar, pero sobre todo, sabe lo que puede dar él/ella y hasta dónde quiere llegar. No quiere convertirse en el/la salvador/a de nadie, al revés, lo evita y por eso pone límites.

Para los que van de víctimas por la vida, este rol de ayudador/a no les gusta nada porque exige. Sí, exige implicación personal ante un problema, no un dejarse ayudar sin hacer nada. Se implica si se lo piden y si la persona comparte la responsabilidad de la solución junto a él/ella porque sabe que en esta vida se trata de remar juntos para llegar, no de que si uno/a coge el remo, el otro se echa la siesta porque es más lista/o.

Su empatía te hace pensar en ocasiones que es un/a mago/a, porque te echa una mano en momentos verdaderamente complicados y con un acierto pleno; es experta/o en estar en el momento adecuado (cuando se lo pides), de la forma adecuada con lo que tiene y puede (poniendo soluciones o no, porque sabe que no es infalible) y se retira con un abrazo pensando "esto se ha hecho como se ha podido entre todas/os".



Muy grande es la empatía y muy resolutiva, pero, ¿sabemos ser empáticos? y más básico aún, ¿sabemos que es la empatía? 

La clave de la empatía para el/la ayudador está en que reconoce a las/os demás como un/a individuo similar con mente propia, y como tal, puede percibir sus emociones e incluso pensamientos.

Él/ella no se siente víctima de la vida aunque le ocurran cosas desagradables e incluso duras, por lo que tampoco piensa que las/os demás sean víctimas que necesiten a un "todo lo puedo" de un/asalvador/a
Su lema: yo no quiero que me salven y yo no voy a ser el/la salvador/a de nadie, simplemente colaboramos en una vida más agradable para vivirla.

Son personas que saben escuchar y se colocan en la situación, pero no bajo su punto de vista y aconsejándote, si no bajo tu punto de vista y contándote su manera de ver la situación. Si les pides consejo, te dirán lo que piensan pero no lo que hacer; qué hacer es responsabilidad individual. Ellas/os se responsabilizan de sus actos y piensan que las/os demás también se deben responsabilizar de los suyos porque son lo mismo que él/ella, personas con criterios propios y responsabilidades propias.

La empatía es un término relativamente nuevo (1909) y aunque se parezca a la palabra "simpatía", no tiene el mismo significado. Antiguamente se utilizaban los términos misericordia, altruismo, solidaridad, compasión, etc., que tampoco tienen el mismo significado, ya que estas palabras tienen una connotación de estar en diferentes status en una situación y para la empatía, todas/os somos iguales aunque tengamos diferentes habilidades, economías, capacidades, etc.

El/la ayudador no coloca a nadie ni por debajo ni por encima de él/ella; reconoce como un igual a quien tiene delante, necesite lo que necesite y esté en la situación en la que esté, eso sí, si ese alguien no se valora,  reconoce  o se cuida en su grandeza, él/ella no va a estar haciéndole ese trabajo. Colaborará para que lo pueda conseguir si es eso lo que quiere, pero no lo hará en solitario.

Si buscas cargar a alguien con tu responsabilidad de vida, estás buscando un/a salvador/a y no se lo pidas a un/a ayudador porque te dirá que no. Este personaje del triángulo ganador, sabe que todas/os somos vulnerables en algún momento de la vida y en alguna circunstancia, por eso jamás hará leña del árbol caído porque sabe que algún día el árbol puede ser él/ella también. 

No te va a juzgar por estar en una situación determinada por unos actos de vida más o menos acertados, pero tampoco se va a responsabilizar de tu vida; eso te lo deja a ti y si tú lo haces, él/ella estará a tu lado ayudándote en lo que pueda. 
No le halagues por ser tu salvador, porque lo rechazará ya que no se considera así; el/ella sabe que ha colaborado pero que en tus logros, el trabajo ha sido tuyo. Jamás se quedará con la gloria de los logros ajenos, porque sabe que no son sus logros, tan solo que ha puesto su granito de arena. 

El/la ayudador/a empático/a tiene una inteligencia intrapersonal que le hace reconocerse con todo lo que es, en lo bueno y en lo malo, sabiendo de su capacidad de salir adelante y de meter la pata, sin culpabilizar o culpabilizarse y sí responsabilizando o responsabilizándose. 
Sabe que hoy él puede ser tu ayudador, pero que mañana quizás tengas que ser tú su ayudador empática/o... como se suele decir "la vida da muchas vueltas".

El Vulnerable responsable

Este rol de vulnerable responsable se complementa a la perfección con el rol del ayudador empática/o, ya que nunca se duerme a la bartola cuando tiene problemas esperando a que se los arreglen las/os demás, ni responsabiliza al mundo mundial de sus problemas.

¿Tiene problemas? sí y seguro que más de dos o tres, como todas/os. 
¿Se crea él los problemas? pues seguramente algunos sí y otros le caen encima, como a todas/os.
¿Resuelve sus problemas? algunos sí, pero para otros necesita ayuda, como todas/os.
¿Ve problemas dónde no los hay? quizás en algún momento, pero seguro que los mínimos porque bastante tiene con responsabilizarse y arreglar los que de verdad tiene.
¿Crea problemas a los demás? también los mínimos posibles, por lo menos conscientemente, porque sabe que las/os demás, bastante tienen con responsabilizarse de sus problemas.

Las personas con este rol, saben perfectamente que hoy están en esta punta del triángulo ganador y mañana pueden estar en el rol de ayudador empática/o y viceversa. 

Son la antítesis del rol víctima; están en una actitud activa frente a sus problemas y buscan diferentes soluciones o diferentes ayudas. Para ellas/os todo puede valer para sumar algo diferente a su vida y si no es para solucionar el problema de hoy, puede ser para solucionar el de mañana.
El/la vulnerable responsable es consciente de que problemas, contrariedades, dificultades o trabas en la vida siempre van a surgir, pero no hace un drama de ello cayendo en el victimismo o en el "pobrecita/o de mí todo me pasa". Sabe que en esta vida las dificultades de cualquier tipo (económica, emocional, habitacional, física, etc.) cantan eso de "cuando crees que me ves junto a la pared, hago chas y aparezco a tu lado" ¿Qué queda? aguantar el tirón, mientras buscamos soluciones y ayudas. 

En muchas ocasiones, las soluciones que queremos no llegan y lo que toca es adaptarse a la nueva situación y esto lo sabe muy bien el/la vulnerable responsable; uno de sus fuertes es la adaptación y la resiliencia como solución activa de vida.

Darwin ya dijo en su momento: "En la larga historia de la humanidad (incluso de la especie animal), son aquellos que aprenden a colaborar y a improvisar los que tendrán más probabilidad de prevalecer."
Esto lo practica muy bien el ayudador empática/o en simbiosis con el/la vulnerable responsable, algo que hace que en la vida se encuentren muchas más soluciones porque su actitud les lleva a ello.

Si somos capaces de aceptar que a unas/os nos tocan unas vivencias con sus dificultades y a otras/os otras (tan importantes para ellas/os como para ti las tuyas), aceptamos también que en muchas de ellas vamos a ser vulnerables y necesitaremos nuestras capacidades y quizás la ayuda de alguien, entonces estaremos preparados para dejar de ser víctimas de "la vida mala" o de unos progdenitores tal, de una familia otro tal, de un/a jefe/a no sé qué, de una pareja no sé cual, de un mundo desalmado, de ... afrontaremos la vida sin esperar a que no la resuelvan aunque sí nos ayuden. Dejaremos la inmovilización de la víctima y apechugaremos con lo que nos venga.... acción amigas/os, acción.

Una vez que hemos conocido a los actores principales de este juego que es el triángulo ganador, ¿con cuál/cuáles te quedarías tú?

miércoles, 28 de agosto de 2019

La ira, emoción primaria

Vamos a ver que podemos la ira, tan repudiada porque la asociamos con alguien desagradable, quizás impulsivo e incontrolado, injusto y que puede dar hasta miedo en sus "ataques de ira" (se exterioriza de forma incontrolada, intensa, explosiva y puede incluir gritos, insultos, agresiones físicas o verbales).

La palabra ira proviene del latín "ira", que significa cólera, enojo. A su vez, el latín "ira" proviene de la raíz indoeuropea "eis-", que significa "mover rápidamente, pasión", que a su vez está relacionada con otras palabras en diferentes idiomas, como el griego "hieros" (sagrado) y el avéstico "aēšma" (rabia). Estas conexiones lingüísticas sugieren que la ira, en su origen, estaba asociada tanto a una fuerza poderosa y sagrada como a una emoción destructiva y violenta. 
nota* La familia lingüística indoeuropea es una de las más extensas y estudiadas del mundo porque incluye a la mayoría de las lenguas habladas en Europa, así como a algunas lenguas de Asia.

La ira es una emoción primaria (carácter universal y de importancia para la supervivencia), que ha servido y sirve para cubrir la necesidad sobrevivir, defendernos de otros depredadores, protegernos, limitar … , pero cuando la expresión de la ira es excesiva, frecuente o mal gestionada, puede convertirse en una emoción disfuncional que nos causa problemas a nosotras mismas y a las demás personas.

De niños, de adolescentes o de adultos es una emoción que nos invade en más de alguna ocasión y seguramente, más de las necesarias por no saber gestionarla, dejándola que mande y controle lo que decimos y lo que hacemos. Más de una pensará que ella no tiene ira, que alguna vez se enfada algo, pero que no se puede considerar que tenga ira, que eso es de otro tipo de personas porque ella es muy tranquila normalmente, … Creo que para afirmar eso, primero habrá que definir qué es para cada persona la ira.
Lo siguiente que vais a leer es para que penséis qué significa para vosotros la emoción primaria de la ira, y para ello miraremos lo que nos dice el diccionario sobre los sinónimos de la palabra ira y así entenderemos mejor la carga conceptual que para cada una de nosotras conlleva (quedaros también con los antónimos) :
  • rabia, enojo, cólera, furor, furia, indignación, irritación, vesania, cabreo
    • Antónimos: paciencia, serenidad
Voy a ver qué sinónimos tiene cada uno y empiezo con rabia :
  • coraje, cólera, enojo, ira, furia, furor, exasperación, irritación
    • Antónimos: tranquilidad, serenidad
  • odio, resentimiento, rencor, inquina
  • hidrofobia
Seguimos con el enojo :
  • enfado, enfurecimiento, irritación, cabreo, disgusto, exasperación, ira, rabia, furia, cólera
    • Antónimos: agrado, complacencia, satisfacción
A ver cólera :
  • irritación, exasperación, furia, rabia, enojo, ira, arrebato, bilis, coraje
    • Antónimos: paciencia, tranquilidad, calma
El sinónimo furor me remite a furia y tenemos :
  • cólera, ira, furor, coraje, rabia, violencia, impetuosidad, vehemencia, denuedo, pasión, fiereza, irritación, saña
    • Antónimos: serenidad, mansedumbre, calma
Le toca a la indignación :
  • ira, enfado, irritación, cabreo, enojo
    • Antónimos: contento
Seguimos con irritación :
  • ira, enojo, cabreo, enfado, rabia, cólera, arrebato, berrinche
    • Antónimos: tranquilidad, serenidad
  • picor, picazón, escozor, prurito, sarpullido, escocedura, inflamación, excoriación
Nota- ¿Habéis oído alguna vez la frase "¡Es que solo de verlo, me entra un sarpullido!", cuando alguna situación no gusta o no se puede con ella?

Ahora busco vesania :

  • locura, demencia, enajenamiento, chaladura, delirio, violencia, excitación, enajenación, insania
    • Antónimos: cordura
Por último el cabreo:
  • malhumor, irritación, enfado, enojo, mosqueo, rebote, disgusto
    • Antónimos: alegría
Se podría seguir con los sinónimos de los sinónimos de la ira, pero creo que es suficiente para ver lo que conlleva la emoción y lo que sus antónimos nos dicen, porque a través de ellos, puede ser la manera de controlar la manifestación intensa de esta emoción primaria que es la ira, y que nos hace hacer y decir lo que no quisiéramos. Puntualizo los antónimos: paciencia, serenidad, tranquilidad y calma, y si le sumamos la cordura, nos vamos a encontrar con agrado, complacencia, satisfacción, contento y alegría.

Esta reflexión sobre sinónimos y antónimos de la palabra ira, viene a cuento de que para una convivencia sana con el entorno, es fundamental aprender a reconocer qué es la ira y sus señales en una misma y en las demás personas, para poder gestionarla de forma adecuada y evitar que escale hasta niveles peligrosos. 
"La escalada de la ira" existe, y es un concepto reconocido y estudiado en psicología; así como la violencia puede intensificarse gradualmente, la ira también puede aumentar en intensidad. Comienza con sentimientos leves de irritación o molestia y puede llegar hasta la furia o la rabia incontrolable.
Aunque no hay una regla matemática en esto y cada persona puede manifestar esta escala de maneras distintas, lo cierto es que podemos decir que la escala sería : 

Irritación- Sentimientos leves de molestia o fastidio.
Molestia-  Mayor intensidad de irritación, acompañada de tensión y frustración.
Enojo- Sentimiento de aversión y hostilidad hacia alguien o algo.
Furia- Pérdida de control, impulsividad y agresividad.
Rabia- Odio intenso y deseo de venganza.
Violencia- Agresiones verbales o/y físicas.

Si piensas que no es tu caso, sopesa si te enmascaras la ira o sus variantes a través racionalizar la situación para no conectar con la emoción o a través de otras formas como: el sarcasmo, las críticas hirientes, los rechazos o el ignorar o la indiferencia, la resistencia pasiva-agresiva, somatización, proyección de tu ira en otras personas, etc. La ira no sólo se manifiesta en forma de gritos o golpes.

Pero ¿Por qué nos pasa? ¿Por qué hay situaciones que nos hacen sentir ira? Hay estudios que apuntan a que influyen factores genéticos y ambientales. Algunas investigaciones sugieren que el temperamento, que incluye la reactividad emocional y la capacidad de autorregulación, puede tener una base genética, lo que significa que algunas personas pueden ser más propensas a experimentar emociones intensas, como la ira, debido a su herencia genética. 
Por otro lado, algunas variaciones genéticas pueden influir en los niveles de los neurotransmisores, sustancias químicas en el cerebro que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo y las emociones, lo que puede afectar la forma en que una persona experimenta y maneja la ira.

La predisposición genética puede influir en la forma en que una persona reacciona ante ciertas situaciones, pero el entorno y las experiencias de vida juegan un papel importantísimo en la expresión de la ira. La expresión de las emociones se aprende a través de la familia y el entorno social, por lo que, aparte de si existe una predisposición genética, lo mismo que hemos aprendido una forma de expresión de la ira, podemos aprender otra.

De pequeños carecemos de la capacidad cognitiva para comprender y regular las emociones de manera apropiada, y la ira la expresamos en forma de rabietas, llorar, patadas o golpes, algo que puede estar provocado por hambre, sueño, incomodidad, … es la manera que tenemos de que atiendan nuestras necesidades. A medida que crecemos los cambios hormonales y las expectativas sociales pueden generar la emoción de la ira y ser expresada de otras maneras como son los insultos, el sarcasmo, queja, críticas,... Ya de adultos, se supone que tenemos un mayor control de nuestras emociones y podemos canalizarlas a través de recursos como por ejemplo la asertividad, pero en muchas ocasiones y en algunas personas no es así al ser la ira una emoción completamente subjetiva. Hay muchos factores o situaciones que la desencadenan, como la percepción de injusticia, la frustración, sentir una amenaza, el dolor emocional, estrés, cansancio, hambre, consumo de sustancias, enfermedades mentales, … 

Si se va acumulando, lo más probable es que la ira se exprese de una manera totalmente descontrolada, inadecuada al momento y totalmente desproporcionada. Puede iniciarse con pequeños enfados a los que no hacemos caso, pero si pasan a ser frecuentes, estamos creando el caldo de cultivo para un gran problema ocasionado por la falta de control de los impulsos (la ludopatía o cualquier tipo de adicción, entre otras, tampoco controlan los impulsos; control mental y control emocional).

Los expertos dicen que la ira es una mezcla de lo que piensas, sientes y haces (respuesta emocional cognitiva, fisiológica y conductual), con posibilidad de poder ser controlada porque se ha estudiado, comprobando que hay una serie de indicios que anuncian los ataques de ira.

Físicamente se detecta porque se aprieta la mandíbula, tensamos músculos, sube la temperatura corporal, sudoración, enrojecimiento facial, aceleramos la respiración y el corazón bombea sangre más rápido. ¡Todo acción! subidón de energía que hay que canalizar y no suprimir, porque si se reprime,... acaba saliendo de alguna manera. 
Emocionalmente se siente frustración, nerviosismo, ansiedad, impaciencia, hostilidad, …, y en cuanto a las señales cognitivas, nos vienen pensamientos negativos e incluso catastrofistas, que no pueden llevar a otros de venganza y de forma rumiante (dale que te pego sin salir de esos pensamientos).

Si solo es enfadarse, ni tan mal, porque ya sabemos que como emoción primaria, es una conducta de defensa o de ataque ante una situación que a nosotras nos provoca sentir miedo, indefensión, injusticia, frustración (porque algo no sale como queremos o alguien no se porta como pensamos) o simplemente nos resulta poco agradable. Ante ello, sentir ira es lo natural, el grado de ella y cómo la expresamos es lo que marca la diferencia. 

Dependiendo de cómo sea la manifestación, la ira es considerada por algunas personas como "tener carácter".  Ser iracundo no es lo mismo que tener carácter, la diferencia radica en el control. Una persona con carácter puede sentir ira, pero la gestiona de forma constructiva, sin perder el respeto hacia los demás ni hacia sí misma. Una persona iracunda, en cambio, se deja llevar por la ira, perdiendo el control y pudiendo llegar a dañar a otros o a sí misma.

Lo mismo que tener unas circunstancias concretas en las que estás iracundo, no significa que lo seas; en castellano tenemos dos verbos que se diferencian muy bien, como son el de ser (característica permanente) o el de estar (estado transitorio). 

No nos podemos olvidar que las maneras coléricas provocan temor y hay que desmitificar que son un signo de autoridad o de carácter fuerte. El tan manido recurso de "yo soy así" no es válido ; la ira en ningún caso es un atributo de la personalidad, es un estado emocional que puede controlarnos por ser subjetiva y por lo tanto, se puede aprender a manejar, es decir, dependiendo de cómo pensemos o queramos pensar, reaccionaremos diferente a una misma situación.

Epicteto, entre otras personas, ya sabía que esto era así en sus años (55-135 dc) y actualmente seguimos igual "Lo que importa no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas a lo que te sucede" (la filosofía del estoicismo se basa en este concepto). 
¿Cómo reaccionas? Saber qué nos altera y una vez de identificado, cambiar la respuesta, es la primera clave para el control de la ira.

Aún siendo tan subjetivo esto de sentir ira, se pueden clasificar en dos tipos las situaciones desencadenantes : situaciones frustrantes y situaciones aversivas (las que nos producen miedo o repulsa). Osea una respuesta ante el miedo o la frustración, en todas las variantes de cualquiera de las dos: 




La emoción primaria de la ira es totalmente necesaria y por lo tanto no es cuestión de anularla, es cuestión de reconocerla y reconducirla para que los efectos secundarios no sean demoledores, ya que nada tiene que ver estar algo irritado y enfadarse, con estar agresivo y violento o autodestructivo. 
Como ya hemos leído, la ira  sale ante momentos de frustración y estrés intenso, pero si sabemos qué nos está pasando, podremos controlar el cómo expresarla.
Además debemos ser conscientes que la ira siempre está en situaciones conflictivas ; da lo mismo que seas un conflicto interno contigo misma o con las demás personas ( "perseguidor" del triángulo  dramático de Karpman ,interesante teoría en la que podéis descubrir dónde os colocáis y dónde se colocan las demás personas de tu entorno en las situaciones de conflicto).
Seguramente por educación social y religiosa con un concepto negativo de la ira o por impresión significante (el recuerdo que deja en ti un significado especial) de haber visto situaciones de rabia descontrolada que nos han impresionado, tenemos la ira como una emoción devastadora, nociva y en definitiva negativa, pero su buen uso puede ayudarte a sanar injusticias, frustraciones, a ser asertivo, defender territorio, … 
La emoción de la ira tiene una parte positiva y es que aporta una energía que nos predispone a actuar ante lo que nos provoca daño, ya sea físico o mental. Seguramente esta emoción ha salvado vidas en casos extremos; no será la primera vez que, ante una situación de vida o muerte, la ira ha sido la impulsora de actuar por el afán de sobrevivir.
El problema no es esta emoción por sí sola, el problema viene cuando la dejamos expresarse de modo exacerbado o por contra, no la expresamos porque no queremos que nos vean (o vernos) con esta "emoción negativa", por miedo o porque no somos ni conscientes de que sentimos ira

He leído que si no expresas la ira porque te han enseñado a contenerla, la sustituyes por otra emoción, muchas veces por la tristeza. En vez de ser asertiva y decir lo que sientes y expresar tu desacuerdo y tu rabia, liberas esa tensión (subidón de energía) con lágrimas y tristeza.

La ira tiene su lado saludable y te dota de la capacidad de adoptar una postura firme, de fijar límites y de defenderte, así que sentirla no es negativo, el problema está en cómo expresamos lo que sentimos.

¿Qué consecuencias puede llegar a tener una mala gestión de la ira? De entrada no está demás decir que el abuso de la ira es el recurso de debilidad en el control personal, ya que es mucho más fácil dejarse llevar por ella que hacerse cargo. 
Por otro lado, duele sentirse herida y aceptar que somos vulnerables ; utilizar la ira, rabia, enfado, agresividad o violencia es un recurso para tapar la más mínima posibilidad de reconocernos las debilidades (esta cultura de que todas somos estupendas, fuertes y brillantes, ha hecho mucho daño en este sentido).

A su vez, el recurso de sobre utilizar la ira, ejerce un efecto de alejamiento de las personas receptoras de ella, de tal manera que, por ejemplo, si para retener a alguien desatamos nuestra ira o las emociones secundarias que conlleva (cólera, rencor, odio, irritabilidad, enfado e impotencia +acritud, aflicción, animosidad, exasperación, fastidio, furia, hostilidad, indignación, resentimiento, ultraje, agresividad y violencia) porque nos sentimos menos y no merecedoras de que estén con nosotras pero a la vez queriendo que se queden, lo único que conseguiremos será que se acaben marchado porque no hay hijo de vecino que lo aguante por mucho que nos quieran. 
Relajemos la impotencia y el resentimiento, porque de lo contrario estaremos potenciando nuestro aislamiento social y aunque de entrada la emoción primaria de la ira nos lleve a decir "que les den a todos", sabemos que no es cierto.

Por otro lado a nivel de salud, tendremos muchos boletos para tener alguna enfermedad cardiovascular (se produce cortisol que se vierte a la sangre; literalmente nos autoenvenenamos).
En este sentido, si os sirve de referente, Jacques Martel añade en su "Gran diccionario de las dolencias y enfermedades"   , que todas las enfermedades terminadas en -itis están referenciadas por la ira (¡y no son pocas!). Sea cierta o no esta afirmación, lo que sí es cierto es el sistema inmunológico se debilita con el estrés de las luchas, malos momentos, desencuentros con las personas, conflictos, luchas de poder, etc., decir que tener las defensas bajas nos predispone a cantidad de enfermedades es algo que sí está demostrado medicamente.

Es un error enorme pensar que estallar en un momento puntual da tranquilidad ; más de una vez habremos oído eso de "¡le he metido un bufido y me he quedado a gusto!", pero ese bienestar que parece que nos alivia, rápidamente se suele convertir en culpa, tristeza o vergüenza.

La ira no tranquiliza, todo lo contrario, altera y acelera el organismo porque es una respuesta para sobrevivir; nos dispone para la defensa o ataque, … todo acción, y entonces, ¿Qué podemos hacer con la ira?  ¿Qué podemos hacer para controlarla y que no nos controle?
Es evidente que lo primero es conocerla y reconocerla, aunque de saber a hacer hay un gran paso, para darlo disponemos de alguna estrategia que nos puede ayudar:

- Investiga en tu reacciones, ¿Qué es lo que te provoca la ira? Frustración, miedo, indefensión, falta de autoestima, no se hace lo que tú quieres, opresión, injusticia, la pérdida de algo (trabajo, casa, amistad, pareja, estatus, ...), sentir que te quitan algo, … Detectar dónde está tu interruptor de la ira o rabia es un primer gran paso.

- Relájate y piensa que no todo lo que ocurre es en tu contra ; no te tomes nada de forma personal (el libro "Los cuatro acuerdos" te lo explica bien ). Recuerda; el por qué sentimos ira o rabia es totalmente subjetivo, así que, modifica tu forma de pensar y tu cerebro tendrá menos motivos para sentir que tiene que atacar o usar la agresividad para defenderse.

- Potencia la emoción de la alegría, te ayudará a ver las situaciones de otra manera y con ello poco a poco la ira no será tu "zona de confort" como respuesta . Muchas veces damos respuestas iguales antes situaciones diferentes por hábito, incluso buscamos y encontramos excusas para seguir con ese hábito aprendido ¿y si haces algo diferente? 

- Muchas personas nos bombardean con sus frustraciones y las hacemos nuestras, no entres en ese juego de hacerlas tuyas, porque saldrás perdiendo. No dudes en alejarte de esas personas que son el detonante de tu ira mientras no tengas la capacidad de canalizarla de otra forma. Graba a fuego en el cerebro "no entres en el juego"; evítalo reconociéndolo y alejándote (tengo que ir al baño, perdona me llaman, espera un momento ahora vuelvo, luego lo hablamos,...). 

- Si notas que te vas a "encender",  marcha de donde estás y del pensamiento en el que estás, porque la ira es poderosa y llegada a un punto, difícilmente controlable. Ponte a cantar, a saltar, lee algo, enciende el móvil, pellízcate el brazo, … no sé, algo que te distraiga de la situación y del pensamiento de "me tengo que defender" o "tengo que atacar".
 
- Toma conciencia del daño que tu incontrolada ira causa a otras personas, de esta manera podrás enfrentarte a ella y buscar el justo equilibrio. Causar miedo o temor con ella no es la solución a tus problemas, romper tu entorno no soluciona tu problema, agredir no soluciona tus problemas, defender cuando no te atacan no soluciona ningún problema, …

- Investiga qué papel adquieres durante los conflictos, (Triángulo dramático ;perseguidor, salvador, víctima) identifícate, decide cambiar y busca como hacerlo (triángulo ganador; asertivo, empático, vulnerable) . 

- Practica la asertividad, es una manera de solucionar problemas mucho mejor que la ira. Las relaciones basadas en la honestidad, sinceridad y asertividad, tienen un más grato e incluso largo recorrido.

- Si por tus propios medios no eres capaz de salir del secuestro emocional (reacción emocional intensa e impulsiva que anula la capacidad de razonar lógicamente) al que te tiene sometido la ira, no dudes en acudir a un especialista para que te ayude.

Espero que con todo lo que hemos visto de la ira, podamos identificarla  y ser capaces de potenciar sus cualidades y controlar su fuerza, gestionarla en nosotras misma y entenderla (que no aceptarla) en otras personas; no olvidemos que la ira se va a manifestar en todas las personas de una manera u otra al ser de carácter universal, por lo tanto esconderse de ella no es una opción, porque en algún momento nos va a pillar.

Nota* Os recuerdo que hablo de la ira como emoción primaria a trabajar en el marco de "el área emocional" que es una de las distintas áreas de la vida