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jueves, 12 de septiembre de 2019

Inteligencia emocional

La inteligencia emocional hace ya unas décadas que se puso en el punto de mira de muchos especialistas y en concreto si de alguien hay que hacer referencia es del autor del libro con el mismo nombre (escrito en 1995) , Daniel Goleman. Fue toda una innovación  y a partir de entonces la evolución del concepto que se tenía sobre ser inteligente ha ido desatascando las creencias limitadoras de expertos y no expertos, ya que este libro fue un best seller en su momento.

Por su lado Howard Gardner ya nos habló en su libro "Teoría de las inteligencias múltiples" (1983) de que existen otras inteligencias que interactúan entre sí con tres puntos que condicionan este conjunto: factor biológico, factor de vida personal y factores histórico-culturales.  
Así como el coeficiente intelectual tiene la capacidad de ser medible por medio de tests de inteligencia y la psicometría, la teoría de las inteligencias múltiples ha sido criticada por la psicología científica por todo lo contrario ; no existe manera de medir, tan solo se puede dar una apreciación subjetiva de habilidades diferentes.   

Pero en concreto ¿cuáles son esas capacidades o habilidades que hay que tener para decir que alguien posee inteligencia emocional? Muy resumido es : saber que son las emociones y descubrirlas en uno mismo y en los demás, reconocerlas y utilizarlas de forma adecuada, crearse motivaciones propias y saber gestionar las relaciones personales 
Si tener inteligencia es tener la capacidad de entender y elaborar una información para usarla de manera adecuada, la inteligencia emocional es esa capacidad de adaptación psico- fisiológica (emoción) a los estímulos externos.

Para tener esta capacidad de adaptación se necesita un autoconocimiento (quién soy realmente), autorregulación (control de las emociones e impulsos), empatía (escuchar y entender al prójimo) y saber expresarse (comunicación) dando la posibilidad de crear una buenas habilidades sociales (relaciones sanas) y automotivación (no necesitar que digan qué bien lo haces o qué guapo eres para seguir adelante). Una buena comunicación y saber expresarse también facilita mucho

.-Reconocer las emociones, las positivas y las negativas (autoconocimiento y autorregulación). Esta capacidad nos permite ser mucho más felices.
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Si hay momentos de enfado y su falta de control provoca desórdenes interpersonales, habrá que sujetar la emoción y transformarla. 
Si existe un miedo que condiciona la vida, habrá que gestionarlo y si es necesario con ayuda profesional. 
Si hay una aversión desmedida hacia algo o alguien (xenofobia), para poder modificar la actitud y que no haga daño, lo primero es saber que existe .
Si la forma de ver la vida alegre y positiva, transmitir esa alegría tan necesaria
Si se es capaz de reconocer y aceptar la tristeza en determinados momentos de vida ante algún acontecimiento sin quedarte anclada en ella, es que hay una gestión correcta de la emoción de la tristeza 
Si existe un bloqueo ante una sorpresa o si por el contrario encanta sentir la emoción de la novedad con lo que conlleva de adaptación... observalo 
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.- Relacionarse bien con los demás sin emitir juicios de valor (empatía y habilidades sociales).
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Capacidad de una relación fluida con los demás pudiendo entender en donde se encuentran individualmente y aceptando que no van a actuar de la manera que nosotros lo haríamos y no juzgando por ello, así como saber admitir las posibles críticas como algo a tener en cuenta y de lo cual aprender.
Se denominan habilidades sociales a tener una escucha activa (no solo oír), a expresarse de una manera asertiva  con lo que necesitamos o queremos, a aceptar la experiencia emocional de la otra persona, a ponerse en lugar del otro, a saber negociar en situaciones dispares, a tener y practicar el respeto, a la aceptación y al perdón hacia lo de fuera y hacia nosotros 
Saber expresar correctamente cuando damos nuestra opinión, estamos en una discusión (intercambio de opiniones mejor que bronca) o hacemos una petición, es fundamental para comunicarnos. Para ello no es ninguna tontería tener vocabulario fluido (leer para ampliar) y utilizarlo de manera fluida (ayuda leer y escribir).
.-  Hacer frente a los contratiempos sin venirse abajo (automotivación), colocando el momento en lo lo que es : algo temporal (al margen del tiempo que dure) teniendo presente que como dice un refrán "no hay mal que cien años dure".
Saber que los momentos de crisis, por muy duros que parezcan (tendemos a hacérnoslos más duros de lo que son), son estupendos para aprender y seguir creciendo. Nos impulsan a buscar otras alternativas para vivir con mejor y mayor plenitud.

Si se podría resumir en una frase lo que es tener inteligencia emocional podría decirse que es aquella persona con habilidad para manejar las emociones y no dejar que las emociones le manejen a ella.
Ahora bien, todo hay que decir, ... algunos nacen con un grado mayor y tienen la suerte de haber podido potenciar aquello con lo que han nacido. Como quien nace con una habilidad especial para la música o para los números, eso sí, toda habilidad que se tiene y no se utiliza, es como si no se tuviera.

Pero, ¿sabemos dónde está ubicada y los procesos fisicoquímicos que se activan? Sin extenderme en datos muy técnicos, voy por partes:
El cerebro del homo sapiens sapiens pesa alrededor de 1km (el de los primates es un tercio menor) y se divide en tres zonas unidas por conexiones nerviosas ; bulbo raquídeo, sistema límbico y la corteza cerebral. Leer como las tres zonas interactúan para la toma de decisiones... a mí me ha encantado!
Tenemos el bulbo raquídeo cumpliendo su misión con su incombustible tálamo haciendo de todo a todas horas para que la información que le pase al neocórtex sea lo más efectiva posible y este haga su análisis de listillo y determine que hay que hacer ¡Pero esta película de acción tiene también sus sorpresas gracias a la amígdala!

El bulbo raquídeo es el de las funciones vitales involuntarias por ser el que conecta la médula espinal y el cerebro. Dentro de estas funciones vitales están : coordinación de movimientos involuntarios (estornudos, reflejos, náuseas,...), control y coordinación de movimientos voluntarios, control respiratorio, control cardiovascular (ritmo cardiaco, presión sanguínea,...), control y regulación de funciones de vísceras (hígado, riñones, ...) y gastrointestinales, además de transferir información sensorial a través del tálamo (activo las 24h. en varios procesos a la vez y de manera coordinada) que parece como un mini cerebro, encargándose este de enviar la información que recibe a otras partes como el neocórtex (ubicado en la corteza cerebral está por encima del sistema límbico) . El neocórtex la analizará y dará respuesta ayudado por los lóbulos prefrontales para entender bien los estímulos  y enviar señales al sistema límbico para que active el sistema hormonal por medio de la vía  hipotálamo-hopofisaria.

El sistema límbico está integrado por la corteza límbica, el hipocampo y la amígdala y
es donde referencian nuestras emociones y gracias a ellas el ser humano pudo ir adaptándose a un entorno en continuo cambio sorteando peligros y evitándolos (apareció con los primeros mamíferos como consecuencia del desarrollo de los sistemas olfativos y visuales, vitales para la supervivencia) ; por eso está relacionado con la memoria y el aprendizaje y gracias a la amígdala con sus recuerdos emocionales se da sentido a lo vivido para darle un valor y poder reconocerlo posteriormente si se vuelve a dar.

En la corteza cerebral es una sustancia gris que recubre los dos hemisferios cerebrales y donde se da la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión. Está compuesta por el arquicórtex, el paleocórtex y el neocórtex.
El neocórtex no es uniforme ; se encuentra dividido en los hemisferios cerebrales, consolidando e integrando casi toda la información que le llega, surgiendo en él el razonamiento y el pensamiento abstracto. Permite todas las funciones mentales superiores y ejecutivas.

Y fijaros el atajo que suele darse en el cerebro ; una vía neuronal más corta y directa... tálamo- amígdala. Es decir, que la amígdala recibe señales directas de los sentidos para crear una respuesta hormonal que determinará un comportamiento que no ha pasado por en neocórtex (recordar que es que analiza). Vamos, que le puentean al neocórtex con lo que ello conlleva para bien y para mal porque es precisamente en la conexión amígdala/neocortex donde incorporamos la inteligencia emocional con sus habilidades para gestionar las emociones que provocan los estímulos.

Emoción viene del latín "e movere" (ir hasta) y cómo las emociones surgieron para la supervivencia de la especie, esto significa : ataca, escapa o lucha, ...si no pasan por el filtro del neocórtex.
Es de esta manera que al actuar de manera instintiva, hacemos lo que luego nos da problemas y decimos lo que después nos da para querernos arrepentir ; vamos que nos dejamos llevar por los impulsos y después en ocasiones nos llevamos las manos a la cabeza y nos preguntamos cómo hemos sido capaces de.

Cada uno de nosotros viene con una mochila que le predispone a una serie de conductas de reacciones  biológicas y automáticas, pero eso es sólo una parte y no es determinante en un individuo. Volvemos a nombrar la plasticidad del cerebro que está todo el tiempo haciendo conexiones neuronales nuevas a través de lo que vamos viviendo y aprendiendo, ello es lo que va condicionando las respuestas ante los estímulos emocionales.

Es decir, que si el cerebro es capaz de estar en continuas conexiones, lo mismo que hemos introducido en él una serie de ellas para reaccionar y pensar de una manera, podemos crear nuevas conexiones para poder pensar de otra. El famoso "yo soy así" ya no sirve de excusa referente, porque si uno es así,...…. puede hacer por no serlo y para ello no tiene más que empezar a trabajar en si mismo, en sus emociones que implican reacciones, en sus pensamientos que implican emociones ; en definitiva, en aumentar su inteligencia emocional que le traerá mejoras personales y entre ellas las laborales también (a quien no le gusta tener un compañero o un jefe que trabaja en equipo, motiva, reconoce el trabajo y en continuo aprendizaje para ser más efectivo).




viernes, 6 de septiembre de 2019

El asco, emoción primaria

Esta emoción primaria del asco nos salva de más de una situación en la cual podemos poner en jaque a nuestra salud y en muchos casos la supervivencia, ya que a través de ella nos salta la alarma de un posible peligro. Es otra emoción que ejerce con su papel protector perfectamente, así que vamos a por ella a ver si deja de producirnos rechazo y ...asco.

El asco nos provoca rechazar unos estímulos que resultan desagradables en todos los sentidos ; puede ser a un determinado alimento, a algún animal, persona, situación,... con esta emoción primaria protegemos nuestro organismo de ingerir sustancias nocivas, acercarnos a objetos, lugares o animales peligrosos o de acercarnos a alguien que nos pueda contagiar alguna enfermedad o con capacidad de hacernos daño o "contaminarnos" de alguna manera. Investigaciones certifican que hay un asco acusado a las secreciones corporales (flemas, heces, saliva, sudor,..) más que a animales desagradables, basuras o alimentos descompuestos.

No en vano la emoción del asco tiene asociadas las emociones secundarias de rechazo, antipatía, disgusto, repugnancia, repulsión, asquerosidad, aversión, odio, desagrado, grima, aborrecimiento, ojeriza, encono, manía, desprecio, animadversión, desagrado, hastío, desapego, antipatía, tirria,...

Leyendo esto parece que el asco es parecido a la otra emoción primaria que es el miedo , ... hay una fina línea muchas veces y en los últimos estudios (el asco ha sido muy poco investigado ; Charles Darwin habla de él en "La expresión de las emociones en el hombre y en los animales", definiendo el asco como algo repugnante que se siente a través de la vista, el gusto, el olfato o tacto) se ha descubierto que el asco es la antesala de las fobias. Este descubrimiento emocional ayuda a los profesionales a poder hacer tratamientos más especializados para las fobias añadiendo estrategias que abarquen el asco, ya que en estudios realizados con muchos pacientes con problemática fóbica, estos han manifestado sentir más asco que miedo en muchos casos.

Hay un apasionado en esto de estudiar el asco por el poder que tiene esta emoción, se llama Paul Rozin y es catedrático en psicología. Nacido en 1936, en la actualidad está centrado en el estudio de que desencadenantes culturales, psicológicos y biológicos nos llevan a elegir el tipo de alimentación (lleva otro montón de investigaciones como por ejemplo la evolución cultural del asco).
Poco se sabía hasta ahora de esta emoción primaria ; el mencionado Darwin y Angyal (psicoanalista de la década los años 40) hablaron del asco, pero ha sido a principios del siglo XXI cuando se empezó realmente con los estudios y su referente más importante en estos momento es Rozin.

Este catedrático ha comprobado que esta emoción conlleva el rechazo a determinadas actividades o personas dependiendo del componente cultural y social ; el asco está mediatizado por las influencias socioculturales.

A nosotros por ejemplo, nos cuesta adaptarnos a las costumbres gastronómicas de los países asiáticos, y a muchos europeos les cuesta probar nuestros chipirones en su tinta con ese color negro nada llamativo para ellos... pero el asco no solo abarca lo gastronómico.
A nivel ideológico nos encontramos en muchas ocasiones el rechazo por cuestión de raza, forma de vida, actitud, ideas, etc. (abarca las conductas xenófobas y se denomina asco interpersonal y es considerado una fórmula de control social). Según palabras textuales de Paul Rozin : " ...no es difícil enseñar y entrenar desde pequeños a los individuos para que consideren tóxica una idea, un ideario, una actitud, una raza o una etnia, un modo de vivir, etc." "El asco se extiende con la evolución cultural a una forma de comunicar el rechazo hacia una amplia gama de cosas que la cultura considera ofensivas, incluyendo ciertos tipos de violaciones morales hacia otros".

Influido por las costumbres culturales y el aprendizaje grupal, el asco ha evolucionado para pasar también a ser una emoción moral ; dependiendo de las singularidades culturales y sociales de cada grupo, los juicios morales provocarán el rechazo a determinados estímulos exteriores.

Dejando a parte las influencias socioculturales tan diversas que nos llevan a sentir asco, con esta emoción primaria nos pasa como con el miedo : nos protegemos de situaciones- animales- personas- etc. que pueden ser peligrosos. Y es lo perfecto mientras no pase de un asco protector a un asco irracional o disfuncional ; la única diferencia reside en el grado en que se siente el asco, porque cuanto mayor es el sentimiento de repugnancia mayor es el malestar y la alteración del funcionamiento diario que provoca (conllevando incluso en ocasiones hasta sentir asco del propio cuerpo).

El asco produce respuestas a nivel cognitivo, fisiológico y conductual, influenciadas profundamente por el qualia (*) ; hay un comportamiento de rechazo o de huida al percibir el estímulo como amenazante y peligroso, puede producir náuseas, se activa el sistema parasimpático y puede haber mareos. La expresión del asco es igual en todos los individuos del planeta ; bajar y juntar las cejas, se elevan las mejilla y se frunce la nariz, se eleve también la barbilla y los párpados se cierran.

(*) Qualia : término filosófico y psicológico que define las experiencias subjetivas de cada individuo.
Este término nació en oposición a la que dice que el pensamiento es fruto de procesos físicos (fiscalismo).
Según Frank Jackson son sensaciones corporales y experiencias perceptivas que no están en la información física del individuo.
Thomas Nagel dice que el qualia existe en varios organismos y especialmente en los mamíferos y que puede definirse como la consciencia que lo hace ser él mismo (la individualidad).
John Locke afirma que la realidad se puede transformar a través de la mente sin que tengan que ocurrir modificaciones físicas.
No obstante ha sido muy debatida la existencia del qualia ya que no se puede comprobar su existencia de una forma pragmática y por ello tiene muchos detractores.

A nivel cerebral se ha comprobado que el origen del asco esta en las amígdalas cerebrales. Se activa la ínsula anterior (olfato y gusto), los ganglios basales (movimiento) y partes de la corteza prefrontal (pensamientos) ; evidentemente, todos estos movimientos le dejan huella a nuestro cerebro y en muchas ocasiones es tan intensa que es preciso un trabajo (en casos agudos de profesionales) para poder recuperarse de ella.

Nota* Os recuerdo que hablo de el asco como emoción primaria a trabajar en el marco de "el área emocional"  que es una de las distintas áreas de la vida 

martes, 3 de septiembre de 2019

El miedo, emoción primaria


Repitiendo la definición de que son las emociones, diré que son respuestas involuntarias psicofisiológicas, cognitivas y conductuales, es decir, una reacción biológica a un acontecimiento. Dicho esto, el miedo cumple muy bien con su papel que es el de la supervivencia del individuo ante un acontecimiento que él considera un peligro (da igual que sea real o inventado).

Yo le veo al miedo como ese Pepito Grillo que está ahí todo el rato para que no nos metamos en problemas ; nuestro gran cuidador que nos mantiene a raya, ya que sin él, seguro que ni yo estaría escribiendo ni vosotros leyendo sobre él.

Esta emoción primaria cuidadora es nuestro mecanismo adaptativo a un entorno hostil y lleno de peligros y nos otorga la capacidad de reaccionar ante posibles situaciones que considera peligrosas... y esto es lo perfecto para mantenernos vivos, el problema es tener miedos infundados, o mejor dicho miedos disfuncionales (que no sirven para la función de proteger, si no tan sólo de impedir ).


A través del
miedo manifestamos lo que para nosotros resulta una amenaza a nuestra seguridad, bien física, o bien de autoestima y autoconcepto, habiendo miedos que pueden ser terriblemente subjetivos y digo terriblemente por la carga de vida que pueden llegar a ser (miedo a montar en metro, avión, ascensores, a salir a la calle, a la gente, ...).

Nuestras creencias y patrones mentales que nos llevan a unos pensamientos determinados filtran acontecimientos que nos suceden y dependiendo de cuales sean, nuestros miedos se manifiestan en mayor o menor grado. En el grado mayor tenemos todas las fobias que nos podamos imaginar (aracnofobia, agorafobia, zoofobia, pluviofobia, a las palabras largas..... puede haber una fobia para todo, depende de cada individuo) y en el grado menor las conductas de riesgo (exposición repetida y voluntaria a un peligro como deportes de alto riesgo, la ruleta rusa, ciertas prácticas sado/mado, conducir a alta velocidad, ... hablar del riesgo merece capítulo aparte). 

Stanley Rachman (psicólogo canadiense) hace distinción con las clases de miedos que hay : miedo agudo, miedo crónico, miedo adaptativo o funcional y miedo desadaptativo o disfuncional. De los dos últimos ya he escrito, así que paso ahora con los otros dos.

El miedo agudo está provocado por estímulos reales, concretos y evidentes, de esta manera, desaparece cuando lo que provoca el miedo no está presente. Los típicos son miedo a un animal concreto ; araña, polilla, rata, serpiente, perro, ... solo en presencia de ellos se siente el miedo, durante el resto del tiempo ese miedo permanece dormido.

El miedo crónico tiene una esencia bastante más complicada ya que puede estar provocado por algo concreto o algo subjetivo, de esta manera se está expuesto al miedo en cualquier momento que tengamos un pensamiento subjetivo que nos lo provoque. Ejemplos más claros de esto es el miedo a la soledad o el de suponerse rodeado de espíritus, que a las noches venga un monstruo,.... 

Luego están los miedos propios de cada época humana. Algunos de las pasadas permanecen, otros van desapareciendo y otros nuevos se unen : miedo a perder algo, a ser rechazado, a la vejez, a una enfermedad, a no tener algo o a alguien, a la muerte, al fracaso, miedo a.... lo ideal sería que cada uno fuéramos capaces de identificar nuestro propios miedos y si son disfuncionales, enfrentarnos a ellos y reconducir nuestras creencias y pensamientos al respecto.

Lo que está claro es que el miedo puede ser provocado por cualquier cosa o pensamiento, pero ¿qué nos ocurre cuando sentimos miedo? en principio es una retirada/lucha/esconderse de aquello que nos produce el miedo. Hay múltiples vídeos de escenas en las que se da un  susto a alguien con algo sorpresivo y la primera reacción es echar a correr, enfrentarse, taparse los ojos y chillar o poner las manos delante (depende de la situación y del momento propio del individuo). 

También simplemente puede ser que no nos acerquemos a quello que nos da miedo por no sentir el malestar de la indefensión y falta de control que nos provoca, ya que esa sensación de vulnerabilidad no nos gusta nada y menos si tienes la creencia de ser una persona a a que "nada ni nadie" le para (aunque todos sepamos que es todo lo contrario). En este caso enmascaramos el miedo con la no exposición a cosas o situaciones que nos lo puedan producir (el miedo al compromiso, miedo a un posible fracaso, miedo a no sentirse suficientemente válido, miedo al miedo,...). 

En cuanto a los cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo :

Aumento de la frecuencia y la fuerza contráctil cardiaca, aumento de la presión arterial sistólica y diastólica, dilatación de pupilas, sudoración, descenso de la temperatura corporal periférica y reducción del volumen sanguíneo (el típico "quedarse pálido" "quedarse helado"), aumento de la conductancia de la piel y la tensión muscular (tanto que se puede llegar al agarrotamiento muscular), aumento de la frecuencia respiratoria (llegar a la hiperventilación), el estómago se contrae, aumento de neurotransmisores en sangre (adrenalina y noradrenalina principalmente)...

Si con el miedo los cambios físicos son importantes, los psicológicos si que son impedimento para llevar una vida saludable en nuestras relaciones intrapersonales e interpersonales  :

Agobio, malestar, estado de alerta, pensamientos negativos, preocupación, estrés, pérdida de autoestima, bloqueo emocional, ansiedad (y su diversas variantes), trastornos obsesivos, ataques de pánico, síndrome de estrés postraumático, ...

En cuanto a cómo afrontar el miedo, depende mucho de cual sea y a qué grado haya llegado ; no dudes en consultar a un especialista si es el caso, no haciendo nada al respecto afecta a tu entorno, tus relaciones y sobre todo a ti.

Para los miedos un poco más de "andar por casa" podemos encargarnos nosotros mismos :

Lo primero es reconocerlos, dejar de negarlos y no huir de ellos ; hazte amigo de tus miedos y no los tomes como enemigos porque son tus grandes aliados para el crecimiento personal. 

Tienes mil y una páginas por blogs para decirte cómo afrontar los miedos, busca tu propia táctica. La mía en concreto es buscar sentirlos para ver cual es mi limitación y comprobar que no es para tanto y que puedo con ello, por lo menos por momentos. 

Por ejemplo, tengo miedo (que no fobia) a la altura y de vez en cuando me hago una de monte que conlleve verme pasando ese miedo (que no riesgo) y teniéndome que poner las manos a los lados como los burros ; a ratos las quito y poco a poco me voy acostumbrando a esa sensación de vacío a los lados. Otras hago una vía ferrata en la que paso ese miedo y me observo en él (me paraliza el cerebro y no soy capaz de pensar con claridad ni de hacer bien el paso de un sitio a otro); en la observación soy consciente de mi parálisis mental y pienso que me pasa seguro en otras ocasiones en las que no soy consciente de mis miedos.

Nunca he llegado a quitar ese miedo que tiene mi cerebro, pero si que lo domino mentalmente ¡me encanta esa sensación de capacidad que siento al hacerlo! ¡sin miedo a vivir el miedo!, ............ hasta ahora no me he muerto del susto.

Recuerda al miedo como tu gran aliado cuidador y no lo conviertas en una limitación enemiga, porque recuerda que hay miedos totalmente necesarios para evitar riesgos de vida y hay miedos creados por tus creencias que no sirven absolutamente para nada, bueno sí, para jorobarte la vida. Como en todo, hay que buscar la medida entre fobia y riesgo.

Si quieres leer un poco más sobre el miedo 

Nota* Os recuerdo que hablo de el miedo como emoción primaria a trabajar en el marco de "el área emocionalque es una de las distintas áreas de la vida 

viernes, 30 de agosto de 2019

Sorpresa, emoción primaria

¡Lo primero que quiero contar es lo mucho que me ha sorprendio la sorpresa como emoción primaria! Es cierto que pasa como desapercibida por nuestra consciencia, pero es tremendamente interesante e importante, además de estar muy utilizada en cantidad de campos distintos ( en relaciones personales, cine, marketing, libros, arte, educación,...). Yo por ejemplo, no he reparado hasta ahora de todas las cualidades que tiene la sorpresa y al leer sobre ella he empezado a pensar en los momentos de mi vida cuando he tenido alguna intensa ; ¡lo que he aprendido!

La sorpresa es la única emoción primaria que tiene la cualidad de ser agradable desagradable o agradable ; vamos que su ambigüedad no nos deja definirla en un punto concreto tan solo en el de saber que se produce ante un hecho inesperado. Y no nos deja definirla porque en sí misma no tiene  connotación positiva o negativa, depende de que motiva la sorpresa, así será la respuesta emocional.

Esto es entendible muy bien con ejemplos :
-Si te estás peinando y de repente estalla una bombilla de encima del espejo te produce sorpresa y lo que sientes es susto, tu reacción puede ser subir las manos para protegerte.
- Si llaman a la puerta y al abrirla te encuentras con una caja regalo, te sorprendes y te sale una sonrisa y la alegría te invade, si encima es de tu pareja puedes llegar a sentir amor, pasión, deseo, agradecimiento, ...
- Si vas por la calle y un niño se cae de repente y se hace daño, el sorpresivo momento te puede causar susto primero y tristeza al ver al niño en el suelo llorando.

La emoción inicial es la misma : la sorpresa. Las siguientes emociones que la siguen varían dependiendo de las circunstancias que provocan esta emoción primaria.
Cuando he puesto "inicialmente", debería haber añadido fugazmente ya que la sorpresa es la emoción más instantáneamente corta. Dura nada, nos paraliza por un momento (si el motivo de la sorpresa es muy duro e impactante se puede producir un bloqueo patológico : estrés postraumático) y nos predispone para actuar frente aquello que nos ha producido la sorpresa.

¡Tachán! ...Ya tenemos cinco de las características de esta emoción : ser inesperada - ser breve, muy la sorpresa - activar el coco para encontrar una respuesta adecuada - estar marcada por la emoción que le sigue.
breve - desconectarte de dónde estabas para prestar atención al motivo de
Las grandes protagonistas de las cualidades de la sorpresa son la tercera y la cuarta ; desconectar el cerebro de los pensamientos de ese momento para prepararlo a él y al cuerpo para hacer frente al motivo que ha provocado dicha sorpresa. Dicho de una manera más técnica, facilita la reacción emocional y conductual posterior a partir del análisis de la situación, preparándonos para pasar a otra emoción ; su función adaptativa al medio nos permite afrontar situaciones inesperadas.
He leído que elimina la actividad residual del sistema nervioso central para que no haga interferencia con la reacción apropiada ante las nuevas exigencias.

¿Y qué efectos tiene a nivel fisiológico y a nivel subjetivo?

Fisiológicamente activa el sistema nervioso autónomo (disminuye frecuencia cardiaca, vasoconstricción periférica y vasodilatación cefálica, aumento brusco de la conductancia de la piel y dilatación de pupilas, apertura de boca y ojos y elevación de la musculatura asociada a las cejas) y el sistema somático (incremento de la actividad neuronal).

En cuanto a los efectos subjetivos, estos dependen de nuestras creencias internas, de acuerdo a ellas emitiremos juicios de valor de la situación y reaccionaremos con otras emoción primarias y secundarias.
También existe el fenómeno denominado "mente en blanco" (por unos momentos somos incapaces de pensar en algo en concreto), permitiéndonos redescubrir lo que sabemos al no dar una explicación lógica a lo que estamos viviendo. Esta capacidad de parar, resetear y volver a funcionar con la solución es el gran potencial de la sorpresa.

La sorpresa es una sensación complicada para ser definida porque puede ser causada por muchos estímulos y provocar muy diferentes respuestas. Es la emoción quien precede al pensamiento y la emoción primaria de sorpresa provoca un rapidísimo aumento de la actividad cognitiva para activar el sistema de alerta y evaluar la situación para dar una respuesta (facilita los procesos de atención, conductas de exploración y curiosidad).


Lo mismo que hay un refrán que dice "el hambre agudiza el ingenio", podemos decir que la sorpresa agudiza las respuestas. Para esta emoción todo son estímulos novedosos que incitan al análisis para dar solución a esa situación impredecible por desconocimiento...conclusión fácil : ¡con cada sorpresa se aprende!
¿Os habéis fijado en los niños que están todos los días en casi contínua sorpresa? Es bien fácil saber porque estamos de niños más predispuestos a sorprendernos por casi todo,...¡estamos aprendiendo a vivir! siendo niños es parte de nuestro proceso madurativo y nos predispone a la curiosidad y el aprendizaje, es parte del proceso evolutivo.


A medida que nos vamos haciendo adultos, nos convertimos en unos listillos insoportables que queremos aparentar que nada nos sorprende porque somos la monda lironda. ¡Error, error, error!
Si nos dejamos sorprender por la sorpresa, la vida es preciosa, llena de novedades, descubrimientos, aprendizajes, acción, maduración ... ¡Me encanta la capacidad de sorprenderse de los niños tan llenos de ganas y de emociones a vivir!

Los mayores nos sentimos incómodos ante la desorientación que la sorpresa nos puede producir. Los humanos necesitamos tener controlado lo que va a pasar, de esta manera tenemos mayor seguridad de saber que podremos afrontar cualquier situación de manera efectiva. Ese puntito de parálisis frente a la sorpresa suele resultar molesto, ya que ante un momento novedoso complicado hay que reaccionar rápidamente.

Pero sabes que te digo, ¡bienvenidas las sorpresas que nos hacen avanzar! y esto es muy aplicable a personas centradas en lo malo o negativo. Si alguien está contándote todos sus problemas de una forma victimista y enrocada (¡dale que te pego la burra al trigo!), haz cualquier cosa que la sorprenda para que corte ese torrente de pensamientos con mala energía.
Da una fuerte palmada, derrama el vaso de agua, dale un pellizco o ponte a hacer el pino a una mano; cualquier cosa vale puesto que ya hemos comentado que la sorpresa puede ser causada por muy diversos estímulos. No conseguirás cambiarle como de la noche al día y que todo lo vea bonito, pero al menos habrás conseguido que por un rato no siga envenenándose con pensamientos negativos.

Todas las cualidades, en cuanto a la comunicación efectiva, de la sorpresa las saben muy bien los expertos en márketing ya que si se consigue sorprender a la gente, esta se quedará con el mensaje más fácilmente ya que dirigirá su atención hacia el producto o servicio.
Esto mismo pasa a nivel educación ; aquellos profesores que consiguen sorprender a los alumnos captan mucho más la atención de ellos, con lo que consiguen ser escuchados en sus explicaciones.

En cuanto al cine, la literatura, el teatro, la música, los vídeos etc. , el 76%  de ellos con más éxito utilizan la emoción primaria de la sorpresa como recurso comunicativo.

Así que, con todo lo que sabemos  ahora de la sorpresa, ¿te animas a vivirla y a hacerla vivir más?

Nota* Os recuerdo que hablo de la sorpresa como emoción primaria a trabajar en el marco de "el área emocional"  que es una de las distintas áreas de la vida 

miércoles, 28 de agosto de 2019

La ira, emoción primaria

Vamos a ver que podemos la ira, tan repudiada porque la asociamos con alguien desagradable, quizás impulsivo e incontrolado, injusto y que puede dar hasta miedo en sus "ataques de ira" (se exterioriza de forma incontrolada, intensa, explosiva y puede incluir gritos, insultos, agresiones físicas o verbales).

La palabra ira proviene del latín "ira", que significa cólera, enojo. A su vez, el latín "ira" proviene de la raíz indoeuropea "eis-", que significa "mover rápidamente, pasión", que a su vez está relacionada con otras palabras en diferentes idiomas, como el griego "hieros" (sagrado) y el avéstico "aēšma" (rabia). Estas conexiones lingüísticas sugieren que la ira, en su origen, estaba asociada tanto a una fuerza poderosa y sagrada como a una emoción destructiva y violenta. 
nota* La familia lingüística indoeuropea es una de las más extensas y estudiadas del mundo porque incluye a la mayoría de las lenguas habladas en Europa, así como a algunas lenguas de Asia.

La ira es una emoción primaria (carácter universal y de importancia para la supervivencia), que ha servido y sirve para cubrir la necesidad sobrevivir, defendernos de otros depredadores, protegernos, limitar … , pero cuando la expresión de la ira es excesiva, frecuente o mal gestionada, puede convertirse en una emoción disfuncional que nos causa problemas a nosotras mismas y a las demás personas.

De niños, de adolescentes o de adultos es una emoción que nos invade en más de alguna ocasión y seguramente, más de las necesarias por no saber gestionarla, dejándola que mande y controle lo que decimos y lo que hacemos. Más de una pensará que ella no tiene ira, que alguna vez se enfada algo, pero que no se puede considerar que tenga ira, que eso es de otro tipo de personas porque ella es muy tranquila normalmente, … Creo que para afirmar eso, primero habrá que definir qué es para cada persona la ira.
Lo siguiente que vais a leer es para que penséis qué significa para vosotros la emoción primaria de la ira, y para ello miraremos lo que nos dice el diccionario sobre los sinónimos de la palabra ira y así entenderemos mejor la carga conceptual que para cada una de nosotras conlleva (quedaros también con los antónimos) :
  • rabia, enojo, cólera, furor, furia, indignación, irritación, vesania, cabreo
    • Antónimos: paciencia, serenidad
Voy a ver qué sinónimos tiene cada uno y empiezo con rabia :
  • coraje, cólera, enojo, ira, furia, furor, exasperación, irritación
    • Antónimos: tranquilidad, serenidad
  • odio, resentimiento, rencor, inquina
  • hidrofobia
Seguimos con el enojo :
  • enfado, enfurecimiento, irritación, cabreo, disgusto, exasperación, ira, rabia, furia, cólera
    • Antónimos: agrado, complacencia, satisfacción
A ver cólera :
  • irritación, exasperación, furia, rabia, enojo, ira, arrebato, bilis, coraje
    • Antónimos: paciencia, tranquilidad, calma
El sinónimo furor me remite a furia y tenemos :
  • cólera, ira, furor, coraje, rabia, violencia, impetuosidad, vehemencia, denuedo, pasión, fiereza, irritación, saña
    • Antónimos: serenidad, mansedumbre, calma
Le toca a la indignación :
  • ira, enfado, irritación, cabreo, enojo
    • Antónimos: contento
Seguimos con irritación :
  • ira, enojo, cabreo, enfado, rabia, cólera, arrebato, berrinche
    • Antónimos: tranquilidad, serenidad
  • picor, picazón, escozor, prurito, sarpullido, escocedura, inflamación, excoriación
Nota- ¿Habéis oído alguna vez la frase "¡Es que solo de verlo, me entra un sarpullido!", cuando alguna situación no gusta o no se puede con ella?

Ahora busco vesania :

  • locura, demencia, enajenamiento, chaladura, delirio, violencia, excitación, enajenación, insania
    • Antónimos: cordura
Por último el cabreo:
  • malhumor, irritación, enfado, enojo, mosqueo, rebote, disgusto
    • Antónimos: alegría
Se podría seguir con los sinónimos de los sinónimos de la ira, pero creo que es suficiente para ver lo que conlleva la emoción y lo que sus antónimos nos dicen, porque a través de ellos, puede ser la manera de controlar la manifestación intensa de esta emoción primaria que es la ira, y que nos hace hacer y decir lo que no quisiéramos. Puntualizo los antónimos: paciencia, serenidad, tranquilidad y calma, y si le sumamos la cordura, nos vamos a encontrar con agrado, complacencia, satisfacción, contento y alegría.

Esta reflexión sobre sinónimos y antónimos de la palabra ira, viene a cuento de que para una convivencia sana con el entorno, es fundamental aprender a reconocer qué es la ira y sus señales en una misma y en las demás personas, para poder gestionarla de forma adecuada y evitar que escale hasta niveles peligrosos. 
"La escalada de la ira" existe, y es un concepto reconocido y estudiado en psicología; así como la violencia puede intensificarse gradualmente, la ira también puede aumentar en intensidad. Comienza con sentimientos leves de irritación o molestia y puede llegar hasta la furia o la rabia incontrolable.
Aunque no hay una regla matemática en esto y cada persona puede manifestar esta escala de maneras distintas, lo cierto es que podemos decir que la escala sería : 

Irritación- Sentimientos leves de molestia o fastidio.
Molestia-  Mayor intensidad de irritación, acompañada de tensión y frustración.
Enojo- Sentimiento de aversión y hostilidad hacia alguien o algo.
Furia- Pérdida de control, impulsividad y agresividad.
Rabia- Odio intenso y deseo de venganza.
Violencia- Agresiones verbales o/y físicas.

Si piensas que no es tu caso, sopesa si te enmascaras la ira o sus variantes a través racionalizar la situación para no conectar con la emoción o a través de otras formas como: el sarcasmo, las críticas hirientes, los rechazos o el ignorar o la indiferencia, la resistencia pasiva-agresiva, somatización, proyección de tu ira en otras personas, etc. La ira no sólo se manifiesta en forma de gritos o golpes.

Pero ¿Por qué nos pasa? ¿Por qué hay situaciones que nos hacen sentir ira? Hay estudios que apuntan a que influyen factores genéticos y ambientales. Algunas investigaciones sugieren que el temperamento, que incluye la reactividad emocional y la capacidad de autorregulación, puede tener una base genética, lo que significa que algunas personas pueden ser más propensas a experimentar emociones intensas, como la ira, debido a su herencia genética. 
Por otro lado, algunas variaciones genéticas pueden influir en los niveles de los neurotransmisores, sustancias químicas en el cerebro que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo y las emociones, lo que puede afectar la forma en que una persona experimenta y maneja la ira.

La predisposición genética puede influir en la forma en que una persona reacciona ante ciertas situaciones, pero el entorno y las experiencias de vida juegan un papel importantísimo en la expresión de la ira. La expresión de las emociones se aprende a través de la familia y el entorno social, por lo que, aparte de si existe una predisposición genética, lo mismo que hemos aprendido una forma de expresión de la ira, podemos aprender otra.

De pequeños carecemos de la capacidad cognitiva para comprender y regular las emociones de manera apropiada, y la ira la expresamos en forma de rabietas, llorar, patadas o golpes, algo que puede estar provocado por hambre, sueño, incomodidad, … es la manera que tenemos de que atiendan nuestras necesidades. A medida que crecemos los cambios hormonales y las expectativas sociales pueden generar la emoción de la ira y ser expresada de otras maneras como son los insultos, el sarcasmo, queja, críticas,... Ya de adultos, se supone que tenemos un mayor control de nuestras emociones y podemos canalizarlas a través de recursos como por ejemplo la asertividad, pero en muchas ocasiones y en algunas personas no es así al ser la ira una emoción completamente subjetiva. Hay muchos factores o situaciones que la desencadenan, como la percepción de injusticia, la frustración, sentir una amenaza, el dolor emocional, estrés, cansancio, hambre, consumo de sustancias, enfermedades mentales, … 

Si se va acumulando, lo más probable es que la ira se exprese de una manera totalmente descontrolada, inadecuada al momento y totalmente desproporcionada. Puede iniciarse con pequeños enfados a los que no hacemos caso, pero si pasan a ser frecuentes, estamos creando el caldo de cultivo para un gran problema ocasionado por la falta de control de los impulsos (la ludopatía o cualquier tipo de adicción, entre otras, tampoco controlan los impulsos; control mental y control emocional).

Los expertos dicen que la ira es una mezcla de lo que piensas, sientes y haces (respuesta emocional cognitiva, fisiológica y conductual), con posibilidad de poder ser controlada porque se ha estudiado, comprobando que hay una serie de indicios que anuncian los ataques de ira.

Físicamente se detecta porque se aprieta la mandíbula, tensamos músculos, sube la temperatura corporal, sudoración, enrojecimiento facial, aceleramos la respiración y el corazón bombea sangre más rápido. ¡Todo acción! subidón de energía que hay que canalizar y no suprimir, porque si se reprime,... acaba saliendo de alguna manera. 
Emocionalmente se siente frustración, nerviosismo, ansiedad, impaciencia, hostilidad, …, y en cuanto a las señales cognitivas, nos vienen pensamientos negativos e incluso catastrofistas, que no pueden llevar a otros de venganza y de forma rumiante (dale que te pego sin salir de esos pensamientos).

Si solo es enfadarse, ni tan mal, porque ya sabemos que como emoción primaria, es una conducta de defensa o de ataque ante una situación que a nosotras nos provoca sentir miedo, indefensión, injusticia, frustración (porque algo no sale como queremos o alguien no se porta como pensamos) o simplemente nos resulta poco agradable. Ante ello, sentir ira es lo natural, el grado de ella y cómo la expresamos es lo que marca la diferencia. 

Dependiendo de cómo sea la manifestación, la ira es considerada por algunas personas como "tener carácter".  Ser iracundo no es lo mismo que tener carácter, la diferencia radica en el control. Una persona con carácter puede sentir ira, pero la gestiona de forma constructiva, sin perder el respeto hacia los demás ni hacia sí misma. Una persona iracunda, en cambio, se deja llevar por la ira, perdiendo el control y pudiendo llegar a dañar a otros o a sí misma.

Lo mismo que tener unas circunstancias concretas en las que estás iracundo, no significa que lo seas; en castellano tenemos dos verbos que se diferencian muy bien, como son el de ser (característica permanente) o el de estar (estado transitorio). 

No nos podemos olvidar que las maneras coléricas provocan temor y hay que desmitificar que son un signo de autoridad o de carácter fuerte. El tan manido recurso de "yo soy así" no es válido ; la ira en ningún caso es un atributo de la personalidad, es un estado emocional que puede controlarnos por ser subjetiva y por lo tanto, se puede aprender a manejar, es decir, dependiendo de cómo pensemos o queramos pensar, reaccionaremos diferente a una misma situación.

Epicteto, entre otras personas, ya sabía que esto era así en sus años (55-135 dc) y actualmente seguimos igual "Lo que importa no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas a lo que te sucede" (la filosofía del estoicismo se basa en este concepto). 
¿Cómo reaccionas? Saber qué nos altera y una vez de identificado, cambiar la respuesta, es la primera clave para el control de la ira.

Aún siendo tan subjetivo esto de sentir ira, se pueden clasificar en dos tipos las situaciones desencadenantes : situaciones frustrantes y situaciones aversivas (las que nos producen miedo o repulsa). Osea una respuesta ante el miedo o la frustración, en todas las variantes de cualquiera de las dos: 




La emoción primaria de la ira es totalmente necesaria y por lo tanto no es cuestión de anularla, es cuestión de reconocerla y reconducirla para que los efectos secundarios no sean demoledores, ya que nada tiene que ver estar algo irritado y enfadarse, con estar agresivo y violento o autodestructivo. 
Como ya hemos leído, la ira  sale ante momentos de frustración y estrés intenso, pero si sabemos qué nos está pasando, podremos controlar el cómo expresarla.
Además debemos ser conscientes que la ira siempre está en situaciones conflictivas ; da lo mismo que seas un conflicto interno contigo misma o con las demás personas ( "perseguidor" del triángulo  dramático de Karpman ,interesante teoría en la que podéis descubrir dónde os colocáis y dónde se colocan las demás personas de tu entorno en las situaciones de conflicto).
Seguramente por educación social y religiosa con un concepto negativo de la ira o por impresión significante (el recuerdo que deja en ti un significado especial) de haber visto situaciones de rabia descontrolada que nos han impresionado, tenemos la ira como una emoción devastadora, nociva y en definitiva negativa, pero su buen uso puede ayudarte a sanar injusticias, frustraciones, a ser asertivo, defender territorio, … 
La emoción de la ira tiene una parte positiva y es que aporta una energía que nos predispone a actuar ante lo que nos provoca daño, ya sea físico o mental. Seguramente esta emoción ha salvado vidas en casos extremos; no será la primera vez que, ante una situación de vida o muerte, la ira ha sido la impulsora de actuar por el afán de sobrevivir.
El problema no es esta emoción por sí sola, el problema viene cuando la dejamos expresarse de modo exacerbado o por contra, no la expresamos porque no queremos que nos vean (o vernos) con esta "emoción negativa", por miedo o porque no somos ni conscientes de que sentimos ira

He leído que si no expresas la ira porque te han enseñado a contenerla, la sustituyes por otra emoción, muchas veces por la tristeza. En vez de ser asertiva y decir lo que sientes y expresar tu desacuerdo y tu rabia, liberas esa tensión (subidón de energía) con lágrimas y tristeza.

La ira tiene su lado saludable y te dota de la capacidad de adoptar una postura firme, de fijar límites y de defenderte, así que sentirla no es negativo, el problema está en cómo expresamos lo que sentimos.

¿Qué consecuencias puede llegar a tener una mala gestión de la ira? De entrada no está demás decir que el abuso de la ira es el recurso de debilidad en el control personal, ya que es mucho más fácil dejarse llevar por ella que hacerse cargo. 
Por otro lado, duele sentirse herida y aceptar que somos vulnerables ; utilizar la ira, rabia, enfado, agresividad o violencia es un recurso para tapar la más mínima posibilidad de reconocernos las debilidades (esta cultura de que todas somos estupendas, fuertes y brillantes, ha hecho mucho daño en este sentido).

A su vez, el recurso de sobre utilizar la ira, ejerce un efecto de alejamiento de las personas receptoras de ella, de tal manera que, por ejemplo, si para retener a alguien desatamos nuestra ira o las emociones secundarias que conlleva (cólera, rencor, odio, irritabilidad, enfado e impotencia +acritud, aflicción, animosidad, exasperación, fastidio, furia, hostilidad, indignación, resentimiento, ultraje, agresividad y violencia) porque nos sentimos menos y no merecedoras de que estén con nosotras pero a la vez queriendo que se queden, lo único que conseguiremos será que se acaben marchado porque no hay hijo de vecino que lo aguante por mucho que nos quieran. 
Relajemos la impotencia y el resentimiento, porque de lo contrario estaremos potenciando nuestro aislamiento social y aunque de entrada la emoción primaria de la ira nos lleve a decir "que les den a todos", sabemos que no es cierto.

Por otro lado a nivel de salud, tendremos muchos boletos para tener alguna enfermedad cardiovascular (se produce cortisol que se vierte a la sangre; literalmente nos autoenvenenamos).
En este sentido, si os sirve de referente, Jacques Martel añade en su "Gran diccionario de las dolencias y enfermedades"   , que todas las enfermedades terminadas en -itis están referenciadas por la ira (¡y no son pocas!). Sea cierta o no esta afirmación, lo que sí es cierto es el sistema inmunológico se debilita con el estrés de las luchas, malos momentos, desencuentros con las personas, conflictos, luchas de poder, etc., decir que tener las defensas bajas nos predispone a cantidad de enfermedades es algo que sí está demostrado medicamente.

Es un error enorme pensar que estallar en un momento puntual da tranquilidad ; más de una vez habremos oído eso de "¡le he metido un bufido y me he quedado a gusto!", pero ese bienestar que parece que nos alivia, rápidamente se suele convertir en culpa, tristeza o vergüenza.

La ira no tranquiliza, todo lo contrario, altera y acelera el organismo porque es una respuesta para sobrevivir; nos dispone para la defensa o ataque, … todo acción, y entonces, ¿Qué podemos hacer con la ira?  ¿Qué podemos hacer para controlarla y que no nos controle?
Es evidente que lo primero es conocerla y reconocerla, aunque de saber a hacer hay un gran paso, para darlo disponemos de alguna estrategia que nos puede ayudar:

- Investiga en tu reacciones, ¿Qué es lo que te provoca la ira? Frustración, miedo, indefensión, falta de autoestima, no se hace lo que tú quieres, opresión, injusticia, la pérdida de algo (trabajo, casa, amistad, pareja, estatus, ...), sentir que te quitan algo, … Detectar dónde está tu interruptor de la ira o rabia es un primer gran paso.

- Relájate y piensa que no todo lo que ocurre es en tu contra ; no te tomes nada de forma personal (el libro "Los cuatro acuerdos" te lo explica bien ). Recuerda; el por qué sentimos ira o rabia es totalmente subjetivo, así que, modifica tu forma de pensar y tu cerebro tendrá menos motivos para sentir que tiene que atacar o usar la agresividad para defenderse.

- Potencia la emoción de la alegría, te ayudará a ver las situaciones de otra manera y con ello poco a poco la ira no será tu "zona de confort" como respuesta . Muchas veces damos respuestas iguales antes situaciones diferentes por hábito, incluso buscamos y encontramos excusas para seguir con ese hábito aprendido ¿y si haces algo diferente? 

- Muchas personas nos bombardean con sus frustraciones y las hacemos nuestras, no entres en ese juego de hacerlas tuyas, porque saldrás perdiendo. No dudes en alejarte de esas personas que son el detonante de tu ira mientras no tengas la capacidad de canalizarla de otra forma. Graba a fuego en el cerebro "no entres en el juego"; evítalo reconociéndolo y alejándote (tengo que ir al baño, perdona me llaman, espera un momento ahora vuelvo, luego lo hablamos,...). 

- Si notas que te vas a "encender",  marcha de donde estás y del pensamiento en el que estás, porque la ira es poderosa y llegada a un punto, difícilmente controlable. Ponte a cantar, a saltar, lee algo, enciende el móvil, pellízcate el brazo, … no sé, algo que te distraiga de la situación y del pensamiento de "me tengo que defender" o "tengo que atacar".
 
- Toma conciencia del daño que tu incontrolada ira causa a otras personas, de esta manera podrás enfrentarte a ella y buscar el justo equilibrio. Causar miedo o temor con ella no es la solución a tus problemas, romper tu entorno no soluciona tu problema, agredir no soluciona tus problemas, defender cuando no te atacan no soluciona ningún problema, …

- Investiga qué papel adquieres durante los conflictos, (Triángulo dramático ;perseguidor, salvador, víctima) identifícate, decide cambiar y busca como hacerlo (triángulo ganador; asertivo, empático, vulnerable) . 

- Practica la asertividad, es una manera de solucionar problemas mucho mejor que la ira. Las relaciones basadas en la honestidad, sinceridad y asertividad, tienen un más grato e incluso largo recorrido.

- Si por tus propios medios no eres capaz de salir del secuestro emocional (reacción emocional intensa e impulsiva que anula la capacidad de razonar lógicamente) al que te tiene sometido la ira, no dudes en acudir a un especialista para que te ayude.

Espero que con todo lo que hemos visto de la ira, podamos identificarla  y ser capaces de potenciar sus cualidades y controlar su fuerza, gestionarla en nosotras misma y entenderla (que no aceptarla) en otras personas; no olvidemos que la ira se va a manifestar en todas las personas de una manera u otra al ser de carácter universal, por lo tanto esconderse de ella no es una opción, porque en algún momento nos va a pillar.

Nota* Os recuerdo que hablo de la ira como emoción primaria a trabajar en el marco de "el área emocional" que es una de las distintas áreas de la vida