No voy a contaros nada que no sepamos, pero leer sobre cosas positivas, agradables y viables, siempre enriquece y carga las pilas para seguir adelante; sin mayores pretensiones que leer sobre ideas que nos aporten ganas de seguir, porque, ganas de tirar la toalla en algún momento, todas las personas las hemos tenido y las tendremos. Seguramente, si pensaríamos en qué nos dice el meliorismo, acabaríamos no tirando esa toalla y sí poniendo acción para que puedan surgir ideas que den con la mejora que en muchos casos derivará en las soluciones.
La palabra 'meliorismo' proviene del latín 'melior', que significa 'mejor'. Su sufijo '-ismo' indica que se refiere a una doctrina o corriente de pensamiento. Por lo tanto, el meliorismo es, literalmente, la creencia en la mejora. Es una perspectiva que sostiene que estamos avanzando hacia un futuro mejor y que cada individuo puede contribuir a este progreso.
El concepto ha estado presente en diversas culturas y filosofías a lo largo de la historia. Sin embargo, fue gracias a pensadores como William James (filósofo y psicólogo estadounidense) y George Eliot (escritora británica del siglo XIX) que el término 'meliorismo' cobró forma y se popularizó en la filosofía moderna. Ambos destacaron la capacidad del ser humano para influir positivamente en su entorno.
El meliorismo implica creer en el poder de transformar lo que existe, pero no de manera pasiva; se trata de reconocer que el cambio positivo es posible y que requiere esfuerzo y acción. Olvidemos las varitas mágicas y la vecina que soluciona todos nuestros problemas; la mejora depende de nosotras. En lugar de quedarnos estancadas en los problemas, el meliorismo nos impulsa a movernos hacia adelante, a buscar alternativas y a construir un futuro mejor. Aunque los desafíos sean grandes, siempre hay algo que podemos hacer; una actitud meliorista implica tomar las riendas de nuestra situación y buscar soluciones concretas.
El meliorismo no hace negación de que existen situaciones complicadas y que la condición humana es muy mejorable, y a la vez, es la no resignación ni la rendición ante ello, todo lo contrario. No basta con lamentarse por el desempleo, la crisis climática, las desigualdades sociales o la inseguridad ciudadana; a través de ver con un optimismo inquieto el panorama que nos rodea, ser melioristas nos empuja a pensar en hacer algo porque podemos y debemos hacerlo, y porque es la manera de progresar en todos los sentidos.
Para el meliorismo siempre hay una posibilidad de progreso y es la base de su ideología: la mejora es posible y sin ninguna duda, algo se puede hacer.
Pero no lo confundamos con el perfeccionismo porque son dos conceptos diferentes, aunque ambos tengan en común que buscan la mejora y que reconocen que lo que hay no es perfecto y hay un margen para mejorar. El meliorismo defiende que el mundo puede mejorar de forma constante, pero el objetivo no es alcanzar un estado de perfección absoluta; su enfoque está en el proceso de mejora continua, más que en llegar a un estado final ideal, que es lo que busca infructuosamente el perfeccionismo.
La persona meliorista ve los errores como oportunidades de aprendizaje y crecimiento, además de disfrutar con el proceso de mejora adaptándose a los cambios, por contra, el perfeccionista es más rígido y ve los errores como un fracaso personal porque le obsesiona el resultado final y no ve las pequeñas mejoras del proceso.
El paso previo para que la mejora de una situación la hagamos posible, es aceptar la realidad que hay, entender dónde se está y reconocer lo que no funciona. Si le añadimos la paciencia de esperar a que el proceso que se tenga que llevar acabo cumpla sus tiempos, y nos mantenemos en el compromiso y la constancia para que sea así, conseguiremos mejorar.
No vale quedarnos esperando a que los problemas nos alcancen para actuar, es decir, no se trata de buscar la reacción ante una situación (que también si llegan situaciones sorpresivas a solucionar), se trata, en la medida de lo posible, de lo contrario, de ser personas proactivas. La proactividad (anticipación, iniciativa, optimismo, responsabilidad) es la herramienta imprescindible que hay que utilizar y luego, tener en cuenta que las cosas no se hacen en un pis-pas, que requieren tiempo y acción durante ese tiempo, y confiar en que cada paso, cada esfuerzo en la dirección de la mejora suma para conseguirla.
Creer que "la mejora es posible" nos da esperanza y nos motiva a actuar, incluso en las peores situaciones. La historia está llena de ejemplos que demuestran el poder del meliorismo y prueba de ello son: la lucha contra las enfermedades a través de la investigación (viruela, la polio, el Sida, …), derechos civiles (personas de color, las mujeres, inmigrantes, …), avances tecnológicos (desde la luz, a la fotografía, los ordenadores, la IA...), incluso, aunque sea de forma aún no proporcionada a la destrucción que el ser humano está haciendo, recuperación de ecosistemas dañados (protección de especies, limpieza de ríos y océanos, restauración de bosques, …).
También podemos tener presente el meliorismo en nuestro a diario, y nos sirve de recordatorio de que siempre tenemos una oportunidad para cambiar, aprender y construir algo mejor. Por muy mal que parezca que están las circunstancias o los acontecimientos, el primer paso para mejorar siempre está a nuestro alcance, aunque no sea más que un cambio del punto de mira de la situación hacia una forma más amable, para sacar partido de lo que nos puede brindar. Toda situación tiene posibilidades y oportunidades diferentes y estar abiertas a ellas con realismo, nos ayudará a encontrar los caminos más idóneos para esa mejora que buscamos.
Es una invitación a asumir el control de nuestras vidas y de las distintas situaciones a las que tengamos alcance en nuestro campo de acción posible; no nos olvidemos de que el cambio depende de nosotras/os. Muchas veces pensamos que las cosas mejorarán solas o con el tiempo, pero la verdad es que, para que algo cambie, necesitamos movernos y tomar decisiones, sabiendo que hay esfuerzo por medio, tiempo y probablemente otras adversidades con las que habrá que lidiar.
A nivel individual, la suerte para que algo se arregle por si mismo o porque lo hacen otras personas, puede tocarte, … o no; la suerte no se controla, y esperar que las cosas caigan del cielo, solo nos deja en un estado pasivo y sin avanzar. Voy a ser vulgar y decir que hay que "mover el culo" al margen de que haya momentos en los que la suerte pueda ayudarnos, pero depender de ella no es una estrategia ni inteligente ni sana. Puede ser un regalo circunstancial y cuando te llega ¡menudo alegrón!
"Nunca se sabe dónde salta la liebre", pero para verla hay que estar mirando, es decir, que las oportunidades están por todos lados, tan sólo hay que aprovecharlas. Voy a hacer aquí referencia a una frase que se atribuye al pintor Picasso: "que las musas te pillen trabajando". No te engañes, el cambio requiere esfuerzo; todo lo que mereces en la vida (relaciones saludables, logros personales, cambios sociales, etc.) necesita acción, dedicación y constancia, y si no somos nosotras quienes tomamos la iniciativa para la mejora, las cosas seguirán igual.
Por suerte, vivimos en una sociedad en la que el cambio está en nuestras manos y no en milagros, y debemos ser "agentes activos" en nuestra vida interior, en nuestro entorno cercano y en la sociedad, porque tenemos más control de lo que pensamos, y si no lo tenemos, hoy en día existen medios externos a los que podemos recurrir (cultura y educación, instituciones sociales, psicología, psiquiatría, medicina, …). Aunque no podemos controlar todo, sí podemos decidir cómo reaccionamos; cómo pensamos y cómo actuamos al afrontar los problemas. Esta filosofía de vida, tiene una parte en común con el estoicismo; las circunstancias se aceptan de manera realista y se hace algo con ellas, sin olvidar que las pequeñas acciones suman y que un cambio aparentemente pequeño puede desencadenar mejoras en otras áreas de la vida, tanto a nivel personal como social.
Meliorismo significa dejar de esperar a que "algo externo" nos rescate o resuelva las cosas, porque el esperar sin un fin justificado no resuelve nada, entendiendo que el poder para transformar nuestra realidad está en nuestras manos, en el compromiso que pongamos y en nuestra dedicación.
Todo va así, en un paso a paso, como empezamos a aprender a andar de pequeñas; en el suelo boca abajo, levantas medio cuerpo del suelo para ir cogiendo fuerza en los brazos y en las piernas para empezar el gateo y de ahí a un me pongo en pie y me caigo hasta que por fin me sujeto, de ahí a doy un paso torpemente y de ahí al dos doy y me caigo, para después no caerme y empezar a andar con el apoyo de la mano de la madre o el padre. No sigo no, porque queda el hacerlo sola, el aprender a correr, a saltar, a trepar, … No pasamos de los brazos de la madre a correr directamente, todo tiene su proceso en un poco a poco y es más fácil empezar con algo pequeño que con algo grande y complejo.
A todos nos pasa en algún momento vital, que tan sólo el pensar en todo lo que hay que hacer, dan ganas de postergar el empezar; es como que nos da pereza todo lo que nos queda por delante, cuando el truco está en solamente empezar, sin más, sin grandes retos. Arrancar ya es un paso y luego, a disfrutar del trayecto y del efecto acumulativo de los siguientes pequeños pasos.
Hay veces que una situación sorpresiva o una frase leída o una conferencia escuchada o …, nos hace saltar un "clip" en la cabeza que nos mueve al cambio, pero lo que hay que mantener teniendo en cuenta es que "los cambios que nos cambian" no suelen ser inmediatos y que cada esfuerzo suma. Cada paso que damos nos acerca a nuestros objetivos, y aunque al principio pueda parecer que no estamos avanzando, con el tiempo veremos cómo la suma de esos pequeños esfuerzos se convierte en grandes logros.
Ningún corredor de una maratón ha hecho uno entrenando un día; esto les lleva tiempo de entrenamiento diario y años marcándose retos pequeños que se convierten en grandes resultados, y para muchos en la posibilidad de poder batir récords a nivel personal o mundial.
Si aplicamos este paso a paso a nuestra propia vida, la cosa se pone en que es un proceso constante; no basta con mejorar algo una vez y olvidarse, es necesario seguir manteniendo el cambio e ir adaptándose a la nueva modificación. Mejorar una situación propia no es como arreglar un enchufe y olvidarse, es más parecido a cuidar de una planta.
Una vez que damos ese primer paso de mejora, la clave está en el mantenimiento y en la evolución constante a través de ese pasito a pasito, y esto es aplicable tanto a nuestras metas personales como a nuestras relaciones, al trabajo, a la salud, el deporte o a cualquier ámbito de la vida (Las distintas áreas de la vida y también La rueda de la vida).
Antes he comentado que vivimos en una sociedad que nos brinda muchas oportunidades y ayudas, tanto institucionales, sociales, como personales, así que buscar la colaboración es clave, porque hay situaciones en las que no podemos avanzar solas, situaciones complejas en las que seguramente necesitaremos ayuda; no somos personas omnímodas (ni lo sabemos todo, ni lo podemos todo), dicho coloquialmente, … ni somos diosas o dioses, ni somos heroínas ni héroes de cómic.
El mundo está lleno de personas con talentos, ideas y experiencias diferentes que, cuando se combinan, pueden lograr cosas increíbles; tú eres una de esas personas también. La colaboración es el motor de muchos avances, tanto a nivel personal como comunitario o global, por eso, si necesitas ayuda pídela y si la puedes dar, dala sin lugar a dudas.
Como nadie es bueno en todo, ni lo sabe todo, ni lo puede todo porque carecemos de omnisciencia, omnipotencia e incluso omnipresencia (aunque algunas personas no lo crean, ni algunas sociedades o algunos países), las demás personas nos puede dar perspectivas distintas a las que nuestra mente y conocimientos barajan, provocando un gran aprendizaje y unas sinergias que fomentan las habilidades personales y las relaciones sociales (inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal).
A mí me gusta este concepto del meliorismo porque no es una utopía que promete un mundo perfecto, pero tampoco es un sueño imposible. Reconocer que hay situaciones que no son ideales, pero creyendo que podemos acercarnos a algo mejor, es una forma de ver la vida que nos induce a pensar y a progresar
Yo quiero ver el meliorismo en el famoso vídeo de favores en cadena, para mí una forma de mejora en la convivencia entre las personas y por lo tanto en el mundo (vídeo de 5 minutos Cadena de favores infinita). También existe una película del año 2000 titulada Cadena de favores.
En este hilo, los melioristas sociales creen que la educación es una herramienta para reformar la sociedad y generar ese cambio a mejor que se necesita.
En lo personal puedes aplicar el meliorismo en tu vida tomando el compromiso de ser mejor cada día, sin castigarte por los errores cometidos o "cometibles" (me invento "el palabro" cometiendo un error gramatical), y barajando la posibilidad de que habrá situaciones que no conseguirás arreglar aunque sí mejorar, asumiendo las limitaciones que surjan o las trabas que te puedan poner otras personas, pero sin decaer para afrontarlas y disfrutando de lo que te trae el recorrido vital.