¡Qué personaje tan peculiar El
Loco! Lo mismo le llaman también el caminante, que se le puede considerar el
último de los Arcanos Mayores o el primero, incluso puede no llevar número,
aunque en muchas ilustraciones aparece con el 0.
El Loco es
alguien distinto que ha decidido salir de los convencionalismos sociales, que
no le importa el qué dirán de él y que camina hacia lo desconocido, un rumbo nuevo
que no sabe dónde le lleva y la verdad, tampoco le importa. Solo quiere vivir
otra historia, otra vida, otras experiencias… en definitiva, quiere
experimentar una transformación y con sus cosas metidas en un pequeño hatillo
(poco le importa lo conseguido hasta ahora, va a por algo nuevo y no puede
llevar mucho lastre).
Es un
personaje inquieto el protagonista de la carta El Loco, impulsivo y agitado,
donde no hay lugar a mucha reflexión, tan solo deja sitio a vivir lo que venga
e incluso a hacerse el marginal o el solitario con tan de que le dejen en paz
con los protocolos que rigen nuestra sociedad. Esta actitud le lleva en
ocasiones a ponerse al borde del precipicio en un mundo que no está hecho para
él tal y como lo ha vivido y lo ve.
Su juventud
le impulsa y la inocencia de la misma hace que los demás le vean como un
incongruente cabeza de chorlito que no sabe para dónde va, viviendo en las
nubes y habiendo renunciado al hogar que le daba calor, pero para él también
ataduras. Estas críticas de los que le rodean para muchos viene representada
por el perro que está a sus piernas mordisqueándole, aunque no puede impedir
que él siga adelante con su mundo, su energía de vivir y sus ganas de probar y
ensayar nuevas formas de vida, nuevas gentes, nuevos lugares (para otros este
perro simboliza a su guardián que le cuida e impide que se ponga en un excesivo
peligro sujetándole por las piernas).
Quizás el
ir vestido de bufón nos trae a la imagen el mundo del circo, de esos
trotamundos que van por la vida con lo que tienen a cuestas y que no se arraigan
a ningún sitio en concreto, simplemente llegan, lo viven y se van. Un mundo el
del circo en el que a cada sitio que llega da su ilusión, su movimiento, su
alegría y entusiasmo, lleno de magia, sueños, proezas físicas inalcanzables
para muchos, sorprendentes y envidiables para otros.
El Loco no
es un loco sin más, es un personaje creativo e ilusionado, que se mueve más en
otros mundos que no sean los físicos y materiales, que se atreve porque sabe
que la vida le está cuidando y que no deja que las posesiones le impidan partir
a vivir otros mundos. Es ese ímpetu de la juventud inocente y a la vez es la
sabiduría de haber vivido y con ello, aprendido que lo material se tiene y se
pierde, los amigos están y se van, que el hogar es el punto de partida pero no
el final y que definitivamente, esta vida hay que vivirla con ilusión, energía,
amor y aprender de los errores sin dramatizarlos y sin miedo a ellos.
No dejemos
perder El Loco que todos llevamos dentro y dejémosle salir, porque también es
necesario para afrontar la vida con ilusión, es más, yo creo que las
depresiones están presentes en esas épocas en las que hemos escondido a nuestro
El Loco, puesto que es el que nos quita el lastre del pasado y nos da la alegría
y la energía en el presente sin mirar qué nos deparará el futuro.
Hay verdades de vida impuestas que, con el tiempo y muchas reflexiones, te acabas dando cuenta de que tienes que quitar como pilar fundamental de vida; son verdades educacionales, pero no las verdades de uno.
Nos han educado en la dureza de vida, en
el esfuerzo, en la lucha y en el sacrificio ; de eso se trataba precisamente, de
ganarse la vida futura con sudor y lágrimas (Génesis 3 "Ganarás el pan con el
sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado.
¡Porque eres polvo y al polvo volverás!"). De aquí venimos muchos de
los que ya pasamos de los 50 años, para nuestro provecho y nuestro lastre.
Yo así lo he hecho hasta
hace unos años y desde entonces no
quiero más dolores, más luchas ni más sacrificios. De mis diversas reflexiones, esta es una que quiero tener presente sin olvidarla.
Fácil, amable,tranquilo,
armonioso, dulce, suave, agradable, grato, alegre,… todos los sinónimos se me quedarían cortos para
calificar a la vida, porque así es también y no sólo como nos la han contado y
educado.
Tenemos la suerte de
vivir en un lugar que nos permite poder elegir (en cierto modo) y lo curioso es
que elegimos lo que nos enseñan y no lo que nos corresponde.
Parece como si cuanto más
te sacrificas, mejor persona eres, como si cuanto más sufres, más buena porque
son los malos los que viven bien y sin penurias. Además le añado que como he
nacido mujer, pues aún más sufrimiento y más dolor por ser la descendiente de
aquella mujer malvada y perversa que incitó a su compañero al pecado ¡Puf,
telita con el Génesis 3 y lo que relata!
Siempre he ido un poco a
contra corriente de lo que esta sociedad y sus costumbres marcaban que debería
ser una mujer madre de familia, honrada y decente y he pagado un alto coste en
varios sentidos (familia, amistad, trabajo,…). No estamos acostumbrados a no
juzgar a respetar y a apoyar al que hace algo distinto a lo que nosotros
consideramos “adecuado”.
Yo misma seguro que peco
de esto en más de una ocasión sin quererlo, es más, igual hasta yo misma he
elegido situaciones difíciles bajo las órdenes inconscientes de que no me
merecía otra cosa por no ir en la línea establecida. Y lo sé porque incluso
ahora me quedan resquicios de cierto grado de remordimiento por haber elegido
un camino más amable hasta que me convierta en polvo.
Voy cambiando hábitos y
eso me gusta, ya voy reconociendo donde están los demás y aceptando que es su rumbo
y su forma de hacer camino (no el mío). Si es con tranquilidad, tomo ejemplo y si es con
esfuerzo y dolor personal, pido para que se den cuenta de que quizás puedan
encontrar una forma más bonita de vivir.
Por suerte no estamos en
uno de esos países que están en guerra, o no tienen que comer o que tienen que
recorrer kms. para encontrar agua potable o que las inundaciones les llevan lo
poco que tienen o que tienen que cruzar en una patera un mar que les lleva incluso a la muerte. No tenemos que ver a nuestros hijos morir de inanición, o por deshidratación, ni la falta de higiene nos produce enfermedades, por contra tenemos exceso de muchas cosas materiales. Hagamos entonces honor y practiquemos el agradecimiento de haber nacido "por suerte" donde hemos nacido. Practiquemos el agradecimiento haciéndonos felices… dejémonos de memeces y seamos felices.
Y hoy (julio del 2022), releyendo estas reflexiones, veo que sigo pensando lo mismo; no se trata de sufrir, se trata de vivir con lo que a cada uno le hace feliz y eso puede que implique dedicación, tiempo e incluso esfuerzo, pero no dolor o servidumbre.
No vamos a engañarnos, yo estas reflexiones me las he dejado hacer cuando ya la crianza de los hijos la tenía solucionada (prácticamente en solitario y con excesivo esfuerzo) y cuando en la vida he perdido prácticamente todo lo material (mi hogar incluido "Andando en un desahucio") , relaciones familiares y de amistad, algo de salud y mucha creencia de vida que me ha condicionado. Pese a elegir vivir en un esforzarme continuo y titánico, las cosas de la vida no me han ido saliendo bien. He ido saliendo de todas las circunstancias lo más dignamente que he sabido y podido, hasta que he entendido que hay otra manera de vivir.
Sé perfectamente por experiencia, que para meterte a estas reflexiones hace falta tener tiempo ; salir de la rueda en la que nos meten (o nos metemos) no es fácil. Bien por responsabilidades de familia, por responsabilidades económicas o por responsabilidades sociales, nos cuesta sacar tiempo e invertirlo en unas reflexiones tras las cuales, podemos cambiar nuestra vida ... a ser más felices! Reflexiones, elecciones (yo elijo) y acciones para una vida feliz.
De todo corazón te pido perdón
por no haber sabido comportarme como un valiente cuando tú me has admitido en
tu casa y por tanto, una vez más en tu vida.
En vez de ser un ejemplo para
tu hijo, he sido un débil disculpándome en mi soledad y mi tristeza, sin coger
al toro por los cuernos, sin escucharte ni coger como ejemplo tú misma
personalidad luchadora, ni tus múltiples consejos, estirando tu paciencia como
si en esta vida yo sería el único divorciado triste e incomprendido.
Mi dejadez en las labores de tu
casa, mis salidas al bar indebidas y a deshoras, mi pereza encuevándome en la
habitación, mi vagancia en hacerme mi propia comida, compartiendo contigo lo
peor de mí y como no, haciéndote la vida más complicada, así gratuitamente, sin
ponerme para nada en tu lugar e incluso haciéndote llorar, osea, abusando de tu
cariño.
Para atrás ni se puede ni se
debe ir, pero el camino hacia adelante nunca habría pensado tenerlo más fácil.
Estoy donde mejor podía estar y con quien mejor podía estar y encima a Jesús lo
tengo para siempre.
Y todo esto es por tí, porque
eres mágica, porque te sale así de fácil, estas iluminada, eres muy fuerte.
Lo que es muy bonito es que yo
pueda disculparme sin temor porque los dos sabemos que estoy más que perdonado,
sin un ápice de rencor porque no cabe en tu mente hacia mí, porque sé que me
quieres mucho, que somos hermanos de verdad y que si yo soy feliz...tú más.
Cuantas veces me han preguntado
como he aterrizado yo en este sitio y cuantas veces me he preguntado que habría
sido de mí sin este proceso.
Nunca se me podrá olvidar que
has sido la artífice y protagonista de el cambio en mi vida, en mi nueva vida
con Cristo, que me acompaña y me hace ver la vida de otra manera, más fuerte,
más sana, más serena.
Todos sin excepción, tenemos momentos de vida en los que nos creemos con la verdad de las situaciones y la defendemos con argumentos sólidos. Esto nos ocurre porque nuestra mente es capaz de crear unos mecanismos de defensa para no salir de su pensamiento y poder vivir justificando nuestras creencias para permanecer con ellas porque las nuevas nos dan miedo.
Es un mecanismo defensivo mental del cual no podemos salir si no somos conscientes de él, si no nos paramos a pensar que quizás estamos equivocados en la forma de admitir las situaciones de vida y sobre todo, las que nos mueven por dentro y nos provocan emociones intensas e incluso dañinas a nivel físico.
Yo no dudo de la reflexión de Wayne Dyer que dice que cuando cambias tu forma de ver las cosas, las cosas que ves cambian (para entender esta afirmación quizás os sirva este enlace).
Si nos aferramos a un pensamiento defensivo de las creencias que puede incluso ser nocivo hasta con nuestro propio cuerpo, algo no está en la línea de vida natural.
Nuestro organismo es un universo que funciona de manera organizada y él por sí mismo tiene muchos mecanismos de defensa y sanación, pero si a través de nuestras creencias mentales lo estresamos y debilitamos el sistema inmunológico (demostrado científicamente que las emociones y los pensamientos alteran las funciones corporales), le estamos imposibilitando o al menos entorpeciendo.
Por un lado el tema de auto destrucción corporal, pero la parte anímica no se queda atrás. Creamos conflicto dónde debería funcionar el entendimiento, mantenemos situaciones tensas por defender nuestro criterio y por querer demostrar al mundo que tenemos razón para estar como estamos y por pensar como pensamos.
Estos son unos mecanismos tan arraigados que ni somos conscientes de ello, por lo que todo aquello que nuestra mente inventa para defender su verdad o su razón o su creencia, es admitido como real y sólido argumento para permanecer en el mismo criterio. No vemos lo que hay, vemos lo que nuestra personalidad a través de la mente quiere que veamos.
Dan igual las evidencias, las obviamos.
Da igual lo que nos digan, ignoramos.
Da igual el daño que nos hagamos, los soportamos y responsabilizamos a otros.
Da igual infligir daño, lo damos por justo.
Aquí interviene mucho la personalidad y no la persona.
La personalidad trata de no desaparecer (viene nutriéndose desde que somos pequeños de todo lo vivido y aprendido de otros) , de quedar por encima, de destruir si se siente amenazada, de sentir celos, envidia, separación, rabia o cualquier otro sentimiento y emoción que sea necesario para justificarse y no moverse de su sitio (lo de personalidad fuerte a mi me produce mucho respeto).
La persona cede, deja sentir y hacer, entiende y disculpa, acoge y ama. Simplemente ama porque entiende que la persona que está enfrente es igual de persona que ella a pesar de su personalidad.
No sé si este concepto es aceptado por muchas personalidades, lo que si sé es que sí es aceptado por la persona.
Quizás con el vídeo de Sergi Torres entendamos mejor que hacemos en situaciones de vida en las cuales nos vemos en la tormenta de andar justificando nuestras creencias para no sentirnos dañados en nuestra personalidad.
Esta vez voy a investigar sobre La Templanza, carta del Tarot que ya solo por su nombre, me inspira tranquilidad, equilibrio y armonía de primeras.
La Templanza hace alusión a situaciones armónicas y a una actitud paciente y relajada, además de tolerante.
Con una capacidad de adaptación y de dejarse fluir en las situaciones, logramos mantener el control con respecto a las circunstancias de una manera cordial, dando la bienvenida a lo que nos acontezca con equilibrio y de manera lúcida.
Es la tranquilidad entre las dualidades, con la sabiduría de entender que los opuestos pertenecen al mismo hilo conductor en el cual pueden converger de una forma sosegada, aceptada y equilibrada.
Es el punto de cordura y de estabilidad dónde lo bueno y lo malo se unen; el cielo y la tierra, la mente pensante y los sentimientos, la inteligencia y la pasión, la sabiduría y el amor.
Es la estabilidad, el amor compartido en armonía, la amistad incondicional, las asociaciones cordiales y todas aquellas actitudes que logran mantener las buenas relaciones con los demás y con la propia naturaleza.
Cómo nos muestra el dibujo de este Arcano Mayor, es la continua circulación de situaciones fluyendo de una vasija a otra, el movimiento constante y tranquilo que da vitalidad y equilibrio. Es salir de los extremos para encontrar la cordura, la inspiración, la vitalidad y para mantener la calma interior entre los polos opuestos que manejamos; el ser y la personalidad.
No cabe duda que La Templanza es la carta que simboliza mejor la estabilidad mental, emocional y física.
Es la capacidad de templar y de mezclar las herramientas personales de las que disponemos de manera que no tengamos que desbordarnos por el exceso de unas en detrimento de las otras.
Actuar con un grado de equilibrio alineando las fuerzas opuestas con la fuerza de voluntad tranquila y no delimitadora, con la paz que da la templanza y no con sacrificio que supone sentirse reprimido.
No es una postura simplista y cómoda, más bien es el resultado de dominarse a uno mismo y a las circunstancias para no perder el centro de equilibrio y estabilidad que auguran el éxito frente a las situaciones que nos puedan suceder.
Por lo tanto La Templanza nos habla de una etapa feliz, llena de amor, comprensión, ayuda y bienestar en un perfecto fluir con la vida inmersa en un continuo dar y recibir.
Fuera de esas situaciones excesivamente extremas, inconstantes porque la fuerza que llevan no es sostenible en el tiempo, La Templanza con su energía continua de paz y equilibrio nos aporta la estabilidad y la confianza interior necesaria para que nuestra salud humana (físico, emocional, mental, espiritual) permanezca inalterable.
Por lo que he leído, La Templanza le sigue a La Muerte no de manera casual, ya que después de ese cambio de vida que nos auguraba este Arcano Mayor (que algunos no nombran), es necesaria la mesura y la equidad, el entendimiento entre lo que somos y lo que en el exterior acontece. Así se adquiere el fluir con la vida de una manera auténtica, con lo cual nos permitimos superar los posibles contratiempos que siempre va a haber por este camino de vida.
Y yo considero el fluir con la vida al no crearse expectativas que normalmente no son reales, no pedir con exigencia que salgan las cosas como nosotros queremos y no calificar las situaciones como buenas o malas, ya que en toda situación hay una experiencia que vivir y de la que aprender para crecer. Con esa tranquilidad interior de que todo nos aporta y que cuando das recibes, la vida se va transformando en apaciblemente sencilla, coherente y tranquila, con alegría y libertad.
La Templanza nos insta a utilizar nuestra capacidad de esperar, la paciencia; no hay que hacer nada de manera precipitada, si no encontrar el momento adecuado. Descansa dejando que tu interior te guíe (y no tu reacción) y luego actúa de manera limpia, transparente y tranquila. Es afrontar los problemas de forma tranquila y calmada, sin precipitaciones y sin conjeturas sobre las situaciones y los posibles desenlaces fantasiosos que la intranquilidad y el miedo pueden urdir.
Esta es la forma sabia de actuar ; encuentra el equilibrio de la situación y luego actúa con la mente serena y desde tu verdad interior, sabiendo lo que haces y no dejándote llevar por impulsos arrebatados.
Si me pongo a pensarlo es muy coherente observar que evitar el conflicto no es cobardía, es la capacidad de entender que los opuestos son complementarios y de esta forma encontrar el punto de encuentro constante que aúne las dos fuerzas. Es aceptar que en ti las fuerzas opuestas no tienen por qué estar en conflicto, si no en colaboración y tolerancia.
La sombra no existiría sin la luz y a la inversa. La una no es nada sin la otra, forzosamente son complementarias y la una engrandece a la otra (cuanta más luz, la sombra se proyecta más clara y cuanta más oscuridad, más destaca un haz de luz).
Sin no hay silencio no se distinguen los sonidos y si no hay sonidos no apreciaríamos los silencios; utilizar los sonidos y los silencios de una forma armónica determinada produce el arte creativo de la música.
El mundo y la naturaleza funciona con fuerzas opuestas y complementarias para seguir su proceso vital; alianzas naturales que no se califican de buenas y malas, simplemente existen para beneficio de la propia vida en el planeta y como tal se aceptan.
De forma global la naturaleza practica la filosofía de La Templanza; algo se va y algo viene, alguien muere y alguien nace, algo sube y otro algo baja... no dramatizo, acepto, con tranquilidad dejo fluir y continuo la vida en ese fluir.
Entiendo que esto sea complicado de practicar ya que vivimos en una dualidad constante; o es blanco o es negro, amor/odio, físico/espiritual, bueno/malo, bonito/feo, normal/anormal ... todo es en competencia, el uno sobre el otro, mi verdad mejor que la tuya.
Habrá que hacer algo para poder pasar de ahí a la integración y a la comprensión de que unos no existiríamos sin los otros y que las situaciones tienen componentes diferentes e incluso opuestos y que en la búsqueda de equidad entre las partes, encontramos el discernimiento de lo que es la plenitud de vida en su perpetuo recomienzo y continuidad (a la vez).
Uno de los consejos de La Templanza es observar la situación en la que te encuentras y te genera conflicto; localiza bien cuáles son las circunstancias reales (no las que tú crees), mantén el equilibrio entre los dos extremos que hayas detectado y colócate en el centro porque es ahí donde no hay conflicto ni tensión. En muchas ocasiones, el mal visto camino del medio, es lo coherente.
Serena tu conflicto interno frente a las circunstancias que no entiendas, relaja la mente y calma la emoción; enfoca de manera diferente y más abierta la situación para desbloquear los puntos enquistados y desenreda los nudos con paciencia y tranquilidad. Es importante comprender que no hay vencedores ni vencidos, éxito ni fracaso, que en todo existe un avance en el sentido global de nuestra propia existencia. Así que lo mejor es abandonar ese espíritu de lucha o enfrentamiento y de irse a los extremos impulsados por el ego que quiere ganar a costa al ser.
Mira la vida de una manera realista, ve el mundo tal y como es, después, baila a su son buscando la armonía y la paz con el momento, serenando la mente y dejando que tu ser interior aflore, neutralice y complemente las diferentes energías que se den.
Encontrar el equilibrio y la unión entre los opuestos que se complementan ; femenino y masculino, luz y oscuridad, muerte y renacimiento, silencio y sonido, calor y frío, la luna y el sol...en la búsqueda de esta unión tocamos con la parte creativa de nosotros mismos, es transformar el interior para que el exterior también lo haga.
Permanecer con uno mismo y reencontrarse con el alquimista interior capaz de alear o unir los opuestos creando un nuevo enfoque de la vida con el que actuar en favor de los encuentros, la armonía con los demás, la colaboración, las relaciones sinceras, la comunicación, el amor incondicional o la libertad. Un enfoque humanamente evolucionado, igualitario y conciliador.
La Templanza es la carta de sin prisa, carente de locas pasiones o emociones salvajes; está guiada por la calma, la reflexión, la tolerancia y la adaptación, facultades todas ellas necesarias para conseguir ese ambiente distendido (no hay fuerzas contrarias tensas que luchen por dominar), confiable (colaboración y entendimiento) y seguro (relaciones sinceras con uno mismo y con el entorno).
Para remarcar, más aún si cabe, el significado de este Arcano Mayor tan favorable para las relaciones humanas, paso a enumerar sus cualidades e invito a reflexionar sobre ellas y sobre la utilización que hacemos en nuestro a diario : moderación, alquimia, creatividad, colaboración, cooperación, comunicación, fidelidad, unión, amor compartido y correspondido, equidad, paciencia, mesura, autodisciplina, autocontrol, admisión, tolerancia, aceptación, aprobación, adaptación, consentimiento, adhesión, asunción, contemporización, recibimiento, serenidad, dulzura, gentileza, equilibrio, reflexión, progreso, apertura, evolución, armonía, relaciones sólidas duraderas, trabajo en equipo, solidaridad, sociabilidad, concordia, avenencia, cordialidad, conformidad, arreglo, entendimiento, convenio, simetría, maridaje, hermandad, arreglo, fraternidad, …
Sí o sí, es una carta que a mí me transmite armonía, mesura y paz.
En un plano un poco más espiritual, miramos hacia nuestro interior y encontramos en él las respuestas de vida y todas las cualidades antes mencionadas para poder evolucionar recuperando lo que en esencia somos, amor incondicional.
Confía en tu ser interior (Intuición o voz interior), él eres tú, es tu potencial para llevar una vida humana con tranquilidad y equilibrio, avance e inspiración. La justa unión entre tus energías físicas y espirituales, disfrute del cuerpo y del alma, alegría del ser individual y del ser global,... la unión armónica entre lo mundano y divino. Prueba a desarrollar tu conciencia quizás desde esta perspectiva encuentres una nueva manera de enfocar tu vida que te llene de satisfacciones hasta ahora no experimentadas; un nuevo camino para construir, compartir y disfrutar. Nada más y nada menos es lo que La Templanza nos pone sobre la mesa. ¿Te animas a mirar tus lados opuestos y a unirlos guiado por lo que realmente eres? Todo un reto a descubrir, para mí, enormemente gratificante.
Si te ha gustado La Templanza, mira a ver si te gustan el resto de los Arcanos Mayores
De nuevo con otro Arcano Mayor para sorprenderme de que puede decirme; El Juicio.
Al ver la carta con esas personas desnudas saliendo de ataúdes y un ángel con una trompeta en mano, de entrada me recuerda a los sermones en los que nos inculcaron portarnos bien porque en el día del juicio final si no, nos iban a caer todos los castigos dolorosos del mundo mundial... de aquellos lodos, estos barros en el inconsciente que se me ha asustado con el dibujo. ¿Me volveré a sorprender con esta carta?
De entrada sí porque es una carta que representa triunfo y no castigo como mi mente tiene grabado. Es el logro final con un cambio necesario positivo que deja que los acontecimientos suceden cómo debe ser para el desarrollo personal en todos los sentidos. Es la recompensa de lo no recibido, la equidad, la aclaración de causas pendientes con evolución de vida.
Nos indica una renovación, un retomar un proyecto, una reconciliación muy profunda con uno mismo y también con los demás.
Momento de perdón y aclaración de situaciones para llegar a unos buenos acuerdos nuevos o renovados, sin culpabilidades y con la posibilidad de redimir el pasado liberándose de las opresiones mentales y emocionales de lo vivido.
Se superan y se olvidan los malos momentos, las ofensas, los recuerdos del pasado que nos atan. Sobre todo son las propias ataduras las que cortamos; sentimientos de culpa por errores cometidos.
Los "pecados" cometidos durante la vida se miran con amor e indulgencia para ofrecernos el perdón por lo que no hayamos sabido hacer mejor en cada momento.
De esta manera, perdonándonos, adquirimos la capacidad de perdonar a los demás las posibles "ofensas" que puedan haber cometido en nuestra contra, restableciendo vínculos personales, retomando relaciones, reconciliándonos con situaciones y emociones y viviéndolas de una forma renovada.
El Arcano Mayor de El Juicio, nos pone en la observación y el entendimiento de muchas experiencias vividas, de tal manera que al hacer una aceptación (que no conformarse) de que lo vivido ya está pasado y quedarnos con lo bueno que cada momento nos aportó, logramos continuar nuestro camino con mayor plenitud, armonía y felicidad.
Indica que las dificultades se acaban; los malos tiempos pasaron, así que solo queda lo bueno en adelante; todo lo que venga será para construir, para recuperar lo que se creía perdido, para retomar y finalizar o consolidar alguna cuestión de vida pendiente. No hay que temer a El Juicio porque es justo y viene en el momento adecuado aunque nos parezca inesperado, súbito y por ello nos de respeto e incluso miedo.
Este es el momento de tomar una importante decisión que marcará cómo se desarrollará en adelante tu vida. No tiene que haber dudas de este preciado y precioso cambio porque vienen como justos los frutos no recogidos y ahora es el momento de la compensación a través de El Juicio que dictamina que recuperaremos lo que merecemos.
De El Juicio en adelante todo funciona cómo debe ser y si es poniendo un final a relaciones o situaciones complicadas, llega ya el momento. Si es reconciliándose y llegando a nuevos acuerdos, de igual manera es el momento. Sea como fuere, es un Arcano Mayor que indica un cambio en positivo, un superar los problemas, un avanzar hacia un desenlace feliz y prolongado.
Es un cambio de rumbo importante y necesario, pero esta vez con unas buenas bases de vida, con una perspectiva positiva de las situaciones y sin lastres del pasado. Un empezar de nuevo pero no desde cero, si no con todo el bagaje del aprendizaje de vida que todas las situaciones nos han aportado. Sin duda alguna se retoma el camino acertado y correcto con esperanza y libertad.
El Juicio nos indica que ha llegado el momento de renovarnos y renovar nuestra situación porque la vida nos brinda resultados mejores que los obtenidos hasta ahora. Un giro muy decisivo y repentino ante el despertar de la llamada al cambio, ante El Juicio final que nos dictamina un antes y un después. Momento de aclarar el pasado destapando nuestras mentiras y las ajenas y ofreciendo el perdón y el olvido.
Un buen momento favorable que hay que aprovechar para rendir cuentas y empezar de nuevo. No hay que perder la oportunidad y hay que actuar porque el resultado siempre será para ir a mejor.
La imagen es muy clara; la resucitación de los personajes que salen de sus féretros (desnudos en representación que están sin nada como cuando se nace y empieza una nueva forma de vida) ante la presencia de un ángel que llama con su trompeta al despertar de una situación que ya no tiene sentido y reclama el levantarse perdonando y empezando de nuevo con una real comprensión que viene del alma, del ser mismo, por lo que es verdadera la reconciliación con uno, con las situaciones y las personas.
Este Arcano Mayor nos simboliza la oportunidad de recomenzar de nuevo, transmutando el pasado a través del perdón honesto. De esta manera se consiguen situaciones nuevas que resuelven las antiguas preocupaciones y reparan los daños. La ilusión y emoción ante los cambios que se avecinan auguran un camino armonioso, buenas amistades.
Palabras clave (en las que reflexionar) que identifican a este Arcano Mayor que es El Juicio: despertar, reforma, transformación, superación, cambio, resurrección, reconciliación, retomar, revolución, giro, modificación, reajuste, evolución positiva, adelanto, progreso, avance, mudanza, entendimiento, asimilación, acuerdos, olvido de lo malo, apaciguamiento, arreglo, calma, éxito, consolidar, finalizar, transmutar, resurgir, entendimiento, equidad de juicio, renovación, aclaración, renacimiento, resurgir, restauración...
Dale una vuelta a que puede haber en tu vida con lo que tengas que hacer un punto de inflexión y evolucionar hacia otro manera distinta de proceder, de pensar, de sentir. Reconciliación con uno mismo lo primero y retomar con amor incondicional hacia lo que somos y lo que hemos hecho y desde este punto, vivir y sentir el perdón que nos brindamos. Lo que no hagamos con nosotros no haremos con los demás, lo que somos capaces de aceptarnos de nosotros mismo y reconocernos (sea "bueno" o "malo"), es el baremo con el que hacemos juicio a los demás. Deja que sea el buen juicio que nos dice El Juicio que es necesario, el que te guíe.
No hay que dejar perder la oportunidad que viene de forma sorpresiva aunque merecida (no ha sido cuestión de suerte), llena de buenos resultados, ilusión y sin lugar a dudas, mejora de vida.
Es El Juicio, al que no hay que tener miedo porque es necesario, justo y recompensatorio. Sin duda alguna, un Arcano Mayor benevolente e influyente que nos dice que todo va bien si aceptamos el cambio imprescindible.
Esta entrada es una mirada hacia dentro, a la niña que fui, la joven que soy y seré aunque mi fecha de nacimiento marque que tengo la edad que tengo en el cuerpo.
Sé que los años pasan, que la vida pasa, que los hijos crecen y que en ellos ves reflejado que sí, que realmente han pasado unos cuantos años desde aquella niña que iba al colegio y se reía, hasta esta mujer de espíritu joven y cuerpo no tanto.
Anteayer sábado, me puse a hacer una meditación guiada para ver si escuchaba a esa voz interior que todos tenemos y a la que no hacemos caso
y la verdad que me sorprendí al ver que me pude concentrar y pude hacer la meditación sin dormirme.
Me relajo tanto cuando empiezo a escuchar una meditación, que me quedo frita en poco más de 5 minutos. Es algo que me pasa habitualmente cuando intento meditar, así que he optado por combinarlo con escuchar y leer a otras gentes y a partir de ahí quedarme con lo que siento que resuena con lo que soy.
La meditación que vi y me llamó en ese momento para escucharla fue "Meditación para conocer las respuestas de tu alma" de Susurros de Amor
Es una meditación muy cortita, pero me fue suficiente para encontrarme con la niña que fui, la joven que soy y seré.
La meditación consiste en encontrarte con la niña que fuiste y decirla algo, abrazándola. Después consiste en ver a la persona mayor que serás y escucharla lo que te dice también con unos abrazos por medio. Esto hay que vivirlo, no pensarlo, de eso se trata.
Empecé a seguir la meditación y sus respiraciones para relajar cuerpo y mente; cuando me encontré con mi niña, ella venía llena de vida, sonriendo, saltando y feliz. La abracé con ganas, con fuerza y con amor. Fue una abrazo cercano; yo la cogí de la carita con las dos manos y también la acariciaba la cabeza con mucha ternura mientras la decía:
-Eres preciosa mi niña y siempre lo serás, que no se te olvide nunca.
Se muy feliz y disfruta de tu vida todo el rato. Ríe y sonríe, mantén tu vitalidad y curiosidad de niña,... así eres perfecta.
Con lo bonita que tú eres que no te quepa duda que mereces que te amen y te traten bien. Lo mereces todo y no te hace falta nada, así es y así será.
Quiérete siempre mi niña, date mucho amor y valora quien eres. ¡Eres la cosa más bonita del mundo! como todos, eres única y perfecta en lo que haces, en lo que eres ¡Te quiero mi vida!
La abracé ni se las veces, con tanto amor que me llenó de satisfacción. La miraba a la cara para ver la suya, sus ojos felices, su vitalidad en la sonrisa y su satisfacción y alegría cuando la decía lo bonita y perfecta que era siendo ella.
La di la mano para que las dos viéramos cuando se acercaba mi mujer madura, con su bondad y amabilidad en la mirada y en la forma de andar. Suave, dulce, calmada y tranquila se acercaba a nosotras y me fundí en un gran abrazo con ella, soltando la mano de la niña.
Me abrazó con amor, como una madre debería abrazar a su hija. La comprensión en su abrazo y la jocosidad en su cara para decirme que esté tranquila y sosegada (notaba que me entendía con su sonrisa divertida de saber mis inquietudes), que la vida es fácil.
Con esta actitud de seguridad y calma me agarró de las manos y me dijo:
- No te preocupes ni inquietes por qué es lo que tienes que hacer, ... tranquila. Lo que hagas bien hecho está porque será lo que tenía que ser; no le des vueltas a si aciertas o te equivocas ¿no me ves lo bien que me encuentro? Eso es que has hecho bien las cosas contigo porque soy satisfacción de vida, plenitud de persona y felicidad sin trabas. Me siento estupendamente bien y es porque antes ha ocurrido lo que tenía que ser para llegar a esta etapa de vida satisfecha y feliz.
La vida te pondrá a las personas adecuadas para disfrutarlas; la persona que elijas será aquella con la que compartirte y ser feliz porque será recíproco. Confía en la vida, confía en ti.
No hay nada correcto o erróneo, simplemente es lo que tenía que haber sido para reconocerte y te garantizo que lo que te vaya a venir te vendrá haciendo lo que estás haciendo, osea, no forzar... y recuerda no pensar para hacer, vive y listo. Siente, no programes sentir.
Tranquila, que ya sí vas a disfrutar de lo que mereces; lo mereces todo y lo tendrás sin necesidad de hacer, simplemente vive cada momento, disfruta cada día, cada situación y a cada persona.
Se descifrará el acertijo de tu vida pronto y comprobarás que así es como tiene que ser tu vida.
Y agarrándome de las manos y volviéndome a abrazar me lleno de paz y serenidad hacia el futuro. Sentí en ese momento que quién esté a mi lado será para felicidad y quién desaparezca de mi vida será porque no es el camino y no hay que montar ningún drama por ello.
Luego nos abrazamos las tres con mucho calor y mucho amor. Se iban a marchar ya, así que se fueron deslizando mis manos por sus brazos hasta quedar las tres agarradas por la mano, una a cada lado.
Poco a poco se iban alejando y yo las iba mandando besos; las tres con una gran sonrisa, las tres felices, las tres en ternura.
Y así de simple en casi diez minutos conseguí no dormirme y ver a la niña que fui, la joven que soy y seré. me gustó la experiencia, hacía tiempo que no conseguía tener una meditación en la que asomará lo que fuese sin yo pensarlo, la verdad es que no me ha ocurrido muchas veces (no tengo aún esa capacidad) y cuando me ocurre, me siento estupendamente bien. (otra de las veces que me ocurrió )