
Muchos se preguntan, si somos todos amor ¿Qué ocurre en el mundo?
Pues qué hay una amnesia muy profunda y no nos acordamos del hecho de que todas las personas somos amor. Nos calificamos de mejores y peores, de buenas y malas, de correctas e incorrectas, de sucias y limpias, de sensibles e insensibles, de …. nos han enseñado a movernos en dualidades y ahí no es posible ver el amor que hay en cada una de nosotras, porque el amor no es dual.
Yo desde luego que sí soy amor y por una relación espiritual y humana que nos hermana, si yo soy amor, tú también eres amor porque todos somos iguales; no hay persona que haya nacido sin la necesidad de afecto y ternura, de caricias. La naturaleza humana es compleja y multifacética y experimentamos una amplia gama de emociones, desde el amor hasta el odio, desde la alegría hasta la tristeza; si somos todo, también somos amor, aunque a lo largo de la historia, los seres humanos han demostrado ser capaces de actos de gran crueldad y violencia.
El amor es un concepto subjetivo y complejo que puede tener diferentes significados para cada persona. Las muchas personas que viven y han vivido en amor dejando su impronta en las sucesivas generaciones, no son más amor de lo que somos las demás, simplemente han despertado a este hecho y lo han querido reconocer en ellas mismas y compartirlo. Los seres humanos somos capaces de experimentar una amplia gama de emociones, incluida la capacidad de amar. Esta capacidad de amar a otras personas, de sentir compasión y empatía, es una característica distintiva de nuestra especie ¿Sólo de nuestra especie?
Nacemos siendo amor e incluso entre diferentes especies animales, los gestos de amor son también innumerables (lo quiero ver así, porque lo he vivido con las dos perras que hay en casa, el gato, la tortuga y los peces); al margen de que la naturaleza lleva su ritmo y su sentido, y lo que más sepamos que existe, es de la leona cazando el ñu más débil de la manada. Pero un leopardo también hace lo que se ve en el vídeo.
Nos sorprendemos ante los gestos de amor, síntoma de que estamos a falta de muchas más escenas de amor en nuestra vida y de sobra de muchas escenas desalmadas que implican su carencia. Nos bombardean de lo malo y nos dan con cuenta gotas de lo bueno que también ocurre por el mundo.
El contrario al amor no es el odio si no el ego cómo globalizador de todos los miedos. La frase "lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo" se atribuye al filósofo indio Jiddu Krishnamurti. Aunque no existe una cita textual exacta de Krishnamurti que afirme esto de manera explícita, sus enseñanzas sobre el amor, el miedo y la naturaleza de la mente humana han llevado a esta interpretación.
Nos desamamos cuando tenemos miedo, porque cuando el ego vence a la persona es cuando aparecen; el miedo es la raíz de muchos de los problemas humanos, y el amor es la fuerza que puede liberarnos de él. El odio, la violencia y la separación surgen del miedo a lo desconocido, a lo diferente o a la pérdida.
En filosofías orientales, como el budismo y el taoísmo, se considera que el miedo es una ilusión creada por la mente y que el amor es la naturaleza fundamental de todos los seres; ellas también piensan que somos amor.
La teología cristiana ha explorado en profundidad la naturaleza del amor de Dios en Cristo, desarrollando diversas doctrinas y conceptos como la gracia, la redención y la santificación. El amor de Jesús es un tema central en la fe cristiana y ha inspirado a millones de personas a vivir vidas más amorosas y compasivas; continúa siendo relevante en un mundo marcado por la división y el conflicto. Para las personas seguidoras, el lema a entender es que el amor es la esencia de Dios y de cada ser humano, siendo este la fuerza que puede sanar todas las heridas y liberarnos del sufrimiento.
El amor, en su forma más amplia y profunda, trasciende el ámbito romántico y se extiende a todos los aspectos de nuestra existencia. Este amor universal es un sentimiento que nos conecta con todo lo que nos rodea, desde la naturaleza hasta las personas y nosotras mismas.
Es un sentimiento de conexión, aprecio y respeto hacia todas las cosas, además es el reconocimiento de la interconexión de todos los seres y de la belleza inherente a la vida. Este amor del que escribo y el que digo que somos, no se limita a las personas que amamos profundamente, sino que se extiende a todos los seres vivos, a la naturaleza y al universo en su totalidad.
Somos amor y el amor, como la energía, no se crea ni se destruye; el amor es; úsalo todo lo que puedas que no se desgasta ni te lo quitan, está siempre en ti. El amor simplemente es y no se puede destruir.
Muchas religiones enfatizan la importancia del amor universal como un camino hacia la iluminación o la unión con Dios y ha inspirado a filósofos, artistas y activistas a lo largo de la historia. También la psicología positiva ha demostrado los beneficios del amor universal para el bienestar emocional. Aunque su significado y alcance pueden variar según las diferentes tradiciones y perspectivas, el amor universal sigue siendo una fuerza poderosa que puede transformar nuestras vidas y nuestras relaciones con las demás personas (independientemente de sus nacionalidades, creencias) si queremos y si creemos que todos somos amor.
El amor no es un estado estático, sino un proceso dinámico que requiere acción, compromiso y esfuerzo constante. Decidir amar implica elegir estar presente, superar obstáculos y trabajar en este sentimiento de conexión y compasión hacia todos los seres y la naturaleza; es algo que se cultiva día a día, a través de nuestras acciones y pensamientos. Al cultivar este amor, podemos crear un mundo más compasivo, justo y sostenible.
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